Bueno amigos/as taringueros/as estube pensando en hacer un super mega post y decidi hacerlo de humor espero que les guste mucho
YA NO LOS ABURRO ACA EL POST
LA HISTORIA
Casi no quedan registros acerca de los chistes y bromas que se gastaban los soldados hititas, los hebreos, los filisteos o los egipcios y los fenicios, los asirios, los caldeos y los amorreos.
En todas las civilizaciones donde la religiosidad es muy fuerte y está entrelazada en la intimidad del poder, el humor tiene la batalla cultural perdida de antemano. Parece haber una relación directamente proporcional entre el nivel de creencia de la gente en la inexorabilidad del destino, por un lado, y la calidad y cantidad del humor existente, por el otro. Veamos un poco más de cerca esta ecuación: mayor seguridad tiene la gente de que su vida está resuelta favorablemente, menos necesidad hay de apelar al humor (lo que confirmaría la tesis de que, en efecto, se trataría de una importante defensa contra la "angustia" de vivir en un mundo imperfecto, violento y duro). Ya se sabe que las cosas solemnes parecen mucho más importantes de lo que son. El famoso humor judío es, como bien afirma Ben Gurión, producto de los exilios forzados (iniciados en Babilonia), las persecuciones y la posterior diáspora en tiempos del emperador Tito. Si no se contaba ni con Estado ni con un Dios efectivamente único y poderoso, las vías de sobrevivencia deben pasar a través de la ironía y el sarcasmo de la frustración. Esto equivale, quizá, a admitir que en muchos casos el humor es, efectivamente, un método de consuelo más humano que cualquier forma de trascendencia.
Una de las posibles razones por las cuales existe humor (escrito y "tolerado" en ciertos estados del mundo antiguo puede deberse a la capacidad de haber "antropomorfizado" a los dioses, lo que los hacía pasibles de defectos y, por tanto, de crítica y sátira. No es el caso de los egipcios, cuyos animales con formas humanas son poco pasibles de ser objetos de chanzas o burlas, dado su carácter simbólico (intente realizar un chiste dibujando signos de + ó - o con flechas... Será una tarea difícil).
No estamos haciendo, a propósito, hincapié en la capacidad crítica del humor, puesto que es bien conocida semejante virtud; más bien veremos que, como las plantas tropicales, aparece públicamente cuando surgen de la misma sociedad las condiciones para que florezca.
Con el triunfo del cristianismo en el Mundo Antiguo aparece la descentralización del poder político que hasta ese momento había manejado con puño de hierro el Estado Romano y que había heredado de Alejandro el Magno y el helenismo. La aparición de la primera Edad Media trajo también el surgimiento del humor en forma de teatro representado, que satirizaba costumbres y vicios populares, casi siempre asimilados a relatos moralizantes donde el villano es ridiculizado y humillado (si no castigado o muerto) y el héroe glorificado y premiado al final de la historia. Con una visión moderna, podríamos decir que estos personajes "buenos e inocentes" son elementos muy satirizables, debido a una ingenuidad e inocencia que se veía meritoria en aquellos tiempos de ocultismo e inseguridad.
Antes de seguir adelante, debemos hablar necesariamente de aquellos que se conocen como "las tres tragedias de la Humanidad", que no son más que un alejamiento filosófico, intelectual quizá, del lugar privilegiado que ocupa el ser humano en el cosmos:
1) La primera es la concepción heliocéntrica del mundo, creada por Nicolás Copérnico, contrapuesta a la de Ptolomeo, que consideraba que la Tierra era el centro del Universo y que todos los planetas y astros, incluido el Sol, giran alrededor de ella. Esta nueva creencia termina con el lugar central de nuestro lugar en el mundo y acerca al hombre al sentido de su verdadera dimensión.
2) La segunda tragedia es el descubrimiento de la Evolución, de Charles Darwin, que termina con la tesis de que el ser humano es por naturaleza la especie más evolucionada de nuestro planeta. Es decir: un nuevo retroceso: ni la Tierra es el planeta central del Universo, sino que además el ser humano no es una creación exclusiva de Dios, sino compartida con los animales.
3) La tercera tragedia de la Humanidad es, finalmente, el hallazgo del inconsciente de Sigmund Freud, que cuestiona la solidez y sobre todo la unicidad de la persona. No sólo es este un mundo como cualquiera; no sólo somos también una especie animal como cualquiera; ni siquiera somos las mismas personas siempre, porque nos domina el miedo y otra serie de personalidades ocultas que no nos permiten ni conocernos completamente a nosotros mismos.
Con la aparición del Renacimiento y de la Primera Tragedia, se produce un trastrocamiento de valores que pone por primera vez al hombre por encima de Dios. El precio de semejante decisión es doloroso pero prepara el parto pata dos nacimientos claves desde el punto de vista del humor: por un lado la ciencia empírica, con Galileo, que trae al mundo el nacimiento de un nuevo tipo de certeza (recordamos, enemiga acérrima del humor), por otro el origen del humor moderno, con la publicación del Quijote de la Mancha. Puede decirse con toda seguridad que es el Quijote la obra clave del humor, la bisagra que separa y luego une la vieja tradición oral de la literatura humorística.
Coincidentemente con esto, y después de la Reforma de Lutero y el asentamiento de las influencias religiosas en sus respectivas geografías, se establecen también los límites políticos definitivos de los que serán, en poco tiempo, los estados nacionales de Europa. Derivación directa del mencionado Quijote es la novela de Swift, de Defoe, de Rabelais y de tantos otros escritores que ha dado la humanidad desde entonces. Cada país tendrá, entonces, su propio y característico humor nacional, que será producto directo de la personalidad que adquiere el país.
Siglos después, con los avances de la ciencia, el positivismo en filosofía y la certeza de que la realidad es cognoscible por el hombre, el humor vuelve a redefinirse en el mundo como un método de defensa ante la soberbia humana, que es una de sus facetas más impresionantes y afiladas. El siglo de la Ilustración y la Revolución Francesa está marcado por la ironía de sus finos escritores, sobre todos franceses, norteamericanos e ingleses. El siglo XIX es el heredero directo de estas tendencias, que persisten hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se produce una cesura cultural de dimensiones históricas en la cultura y, como no, también dentro del humor. En efecto, hacia comienzos de la década del 20, con la convicción que el racionalismo no explica las verdades del mundo y que además conduce a la ruina a los seres humanos, aparece el irracionalismo en el arte a través de los diferentes movimientos vanguardistas (surrealismo, dadaísmo, etc.) que transforman el lenguaje hasta entonces aceptado en una nueva expresión denominada "non sense" o el sin-sentido. El aporte del cine (derivado en general del teatro) a este nuevo tipo de humor, que no se había practicado hasta entonces sino en cuentagotas a través de Bernard Shaw o de Oscar Wilde, desemboca también en nuevas costumbres para el público consumidor del humor. La masividad del periódico diario en papel y la publicación constante de secciones de humor (comics o historietas) a las puertas del siglo XX, también afirman estas nuevas ideas y la trasladan a los nuevos medios, como la radio.
YA NO LOS ABURRO ACA EL POST
LA HISTORIA
Casi no quedan registros acerca de los chistes y bromas que se gastaban los soldados hititas, los hebreos, los filisteos o los egipcios y los fenicios, los asirios, los caldeos y los amorreos.
En todas las civilizaciones donde la religiosidad es muy fuerte y está entrelazada en la intimidad del poder, el humor tiene la batalla cultural perdida de antemano. Parece haber una relación directamente proporcional entre el nivel de creencia de la gente en la inexorabilidad del destino, por un lado, y la calidad y cantidad del humor existente, por el otro. Veamos un poco más de cerca esta ecuación: mayor seguridad tiene la gente de que su vida está resuelta favorablemente, menos necesidad hay de apelar al humor (lo que confirmaría la tesis de que, en efecto, se trataría de una importante defensa contra la "angustia" de vivir en un mundo imperfecto, violento y duro). Ya se sabe que las cosas solemnes parecen mucho más importantes de lo que son. El famoso humor judío es, como bien afirma Ben Gurión, producto de los exilios forzados (iniciados en Babilonia), las persecuciones y la posterior diáspora en tiempos del emperador Tito. Si no se contaba ni con Estado ni con un Dios efectivamente único y poderoso, las vías de sobrevivencia deben pasar a través de la ironía y el sarcasmo de la frustración. Esto equivale, quizá, a admitir que en muchos casos el humor es, efectivamente, un método de consuelo más humano que cualquier forma de trascendencia.
Una de las posibles razones por las cuales existe humor (escrito y "tolerado" en ciertos estados del mundo antiguo puede deberse a la capacidad de haber "antropomorfizado" a los dioses, lo que los hacía pasibles de defectos y, por tanto, de crítica y sátira. No es el caso de los egipcios, cuyos animales con formas humanas son poco pasibles de ser objetos de chanzas o burlas, dado su carácter simbólico (intente realizar un chiste dibujando signos de + ó - o con flechas... Será una tarea difícil).
No estamos haciendo, a propósito, hincapié en la capacidad crítica del humor, puesto que es bien conocida semejante virtud; más bien veremos que, como las plantas tropicales, aparece públicamente cuando surgen de la misma sociedad las condiciones para que florezca.
Con el triunfo del cristianismo en el Mundo Antiguo aparece la descentralización del poder político que hasta ese momento había manejado con puño de hierro el Estado Romano y que había heredado de Alejandro el Magno y el helenismo. La aparición de la primera Edad Media trajo también el surgimiento del humor en forma de teatro representado, que satirizaba costumbres y vicios populares, casi siempre asimilados a relatos moralizantes donde el villano es ridiculizado y humillado (si no castigado o muerto) y el héroe glorificado y premiado al final de la historia. Con una visión moderna, podríamos decir que estos personajes "buenos e inocentes" son elementos muy satirizables, debido a una ingenuidad e inocencia que se veía meritoria en aquellos tiempos de ocultismo e inseguridad.
Antes de seguir adelante, debemos hablar necesariamente de aquellos que se conocen como "las tres tragedias de la Humanidad", que no son más que un alejamiento filosófico, intelectual quizá, del lugar privilegiado que ocupa el ser humano en el cosmos:
1) La primera es la concepción heliocéntrica del mundo, creada por Nicolás Copérnico, contrapuesta a la de Ptolomeo, que consideraba que la Tierra era el centro del Universo y que todos los planetas y astros, incluido el Sol, giran alrededor de ella. Esta nueva creencia termina con el lugar central de nuestro lugar en el mundo y acerca al hombre al sentido de su verdadera dimensión.
2) La segunda tragedia es el descubrimiento de la Evolución, de Charles Darwin, que termina con la tesis de que el ser humano es por naturaleza la especie más evolucionada de nuestro planeta. Es decir: un nuevo retroceso: ni la Tierra es el planeta central del Universo, sino que además el ser humano no es una creación exclusiva de Dios, sino compartida con los animales.
3) La tercera tragedia de la Humanidad es, finalmente, el hallazgo del inconsciente de Sigmund Freud, que cuestiona la solidez y sobre todo la unicidad de la persona. No sólo es este un mundo como cualquiera; no sólo somos también una especie animal como cualquiera; ni siquiera somos las mismas personas siempre, porque nos domina el miedo y otra serie de personalidades ocultas que no nos permiten ni conocernos completamente a nosotros mismos.
Con la aparición del Renacimiento y de la Primera Tragedia, se produce un trastrocamiento de valores que pone por primera vez al hombre por encima de Dios. El precio de semejante decisión es doloroso pero prepara el parto pata dos nacimientos claves desde el punto de vista del humor: por un lado la ciencia empírica, con Galileo, que trae al mundo el nacimiento de un nuevo tipo de certeza (recordamos, enemiga acérrima del humor), por otro el origen del humor moderno, con la publicación del Quijote de la Mancha. Puede decirse con toda seguridad que es el Quijote la obra clave del humor, la bisagra que separa y luego une la vieja tradición oral de la literatura humorística.
Coincidentemente con esto, y después de la Reforma de Lutero y el asentamiento de las influencias religiosas en sus respectivas geografías, se establecen también los límites políticos definitivos de los que serán, en poco tiempo, los estados nacionales de Europa. Derivación directa del mencionado Quijote es la novela de Swift, de Defoe, de Rabelais y de tantos otros escritores que ha dado la humanidad desde entonces. Cada país tendrá, entonces, su propio y característico humor nacional, que será producto directo de la personalidad que adquiere el país.
Siglos después, con los avances de la ciencia, el positivismo en filosofía y la certeza de que la realidad es cognoscible por el hombre, el humor vuelve a redefinirse en el mundo como un método de defensa ante la soberbia humana, que es una de sus facetas más impresionantes y afiladas. El siglo de la Ilustración y la Revolución Francesa está marcado por la ironía de sus finos escritores, sobre todos franceses, norteamericanos e ingleses. El siglo XIX es el heredero directo de estas tendencias, que persisten hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se produce una cesura cultural de dimensiones históricas en la cultura y, como no, también dentro del humor. En efecto, hacia comienzos de la década del 20, con la convicción que el racionalismo no explica las verdades del mundo y que además conduce a la ruina a los seres humanos, aparece el irracionalismo en el arte a través de los diferentes movimientos vanguardistas (surrealismo, dadaísmo, etc.) que transforman el lenguaje hasta entonces aceptado en una nueva expresión denominada "non sense" o el sin-sentido. El aporte del cine (derivado en general del teatro) a este nuevo tipo de humor, que no se había practicado hasta entonces sino en cuentagotas a través de Bernard Shaw o de Oscar Wilde, desemboca también en nuevas costumbres para el público consumidor del humor. La masividad del periódico diario en papel y la publicación constante de secciones de humor (comics o historietas) a las puertas del siglo XX, también afirman estas nuevas ideas y la trasladan a los nuevos medios, como la radio.