InicioInfoLos chicos soldados por $ 150 diarios

Los chicos soldados por $ 150 diarios

Info1/21/2013

Ya en Argentina hay CHICOS – SOLDADOS.

Valen 150 pesos por día y los paga

el narcotráfico






Sucede en Rosario pero está extendido en el Gran Buenos Aires y seguirá extendiéndose en el resto del país si las medidas no llegan. Son la triste expresión del fracaso del sistema y, si se quiere, del modelo.
“La batalla contra las drogas está perdida” señala un especialista. En realidad esto es falso. El problema es que no se ha hecho NADA. NADA DE NADA. Llenarse con la boca con estupideces, pequeñas detenciones, algunos kilos por mes y dialéctica política… significa NADA. NADA DE NADA. Y si alguien intenta mostrar que el Estado está haciendo algo, habría que avisarle que está fracasando estrepitosamente.


Pasemos revista:

No hay un cuerpo especial y nuevo para combatir el tráfico de drogas
Las condenas son mínimas y los encuadramientos legales son irrisorios
El delito realizado por un consumidor es un atenuante antes que un agravante
No existe ninguna norma, como se está estableciendo crecientemente en muchos países –chile por ejemplo- que establezca controles periódicos de los funcionarios de los tres poderes para establecer si son o no consumidores de drogas prohibidas y, por ende, compradores instalados en el circuito de los dealers y los narcotraficantes.
Los chicos – soldados, sicarios en potencia, siguen siendo, a los efectos de la ley, menores de edad.
No hay programas específicos de la más mínima envergadura necesaria para sacar de la calle, recuperar, resocializar y educar o dar un oficio al millón de jóvenes que tienen entre 14 y 24 años de edad que no estudian ni trabajan ni trabajarán.
El supuesto “Plan de radarización” es una vergüenza que no funciona, excepto para establecer que los aviones con droga pasan con una facilidad pasmosa y que nada se puede hacer con ellos excepto anotarlos en una suerte de estadística forense.





NO SE HA HECHO NADA… NADA DE NADA. SOLO PALABRAS, EXPLICACIONES JUSTIFICATIVAS Y DIALÉCTICA INCONDUCENTE. La batalla contra el narcotráfico y las drogas hay que darla. Solo por eso no se puede pensar que es una “Batalla perdida”. Porque nunca se dio.

Rosario es solo un ejemplo registrado de muchos otros no registrados:

José Ferrara, integrante del Instituto de Ciencias Penales del Colegio de Abogados de Rosario señala… "Acá el gobierno perdió la batalla contra la droga. Fíjese que un soldado contratado para custodiar un búnker donde se vende cocaína supera lo que cobra por año un policía. A esos chicos no les importa si pierden la vida trabajando para un narco, porque parados con un revólver en la puerta del búnker se sienten señores, se sienten respetados y, fuera de ese contexto, lo único que tienen es pura vejación".

Gustavo Carabajal periodista del diario LA NACION explica el fenómeno en el cual atacaron a tiros a militantes sociales para impedir que recuperen a menores de la calle. Los narcotraficantes no los quieren recuperados, los necesitan perdidos, dependientes, brutales, asesinos…, no recuperados. ¿Y el Estado? Bien gracias. Se espanta, habla, hace política forense… y después, NADA.


Gustavo Carabajal periodista


Rosario es una ciudad de más de un millón de habitantes donde hay lugares en los que la vida no vale nada. Se trata de barrios en los que algunos chicos prefieren cobrar 150 pesos por día para trabajar como "soldados" de los narcos antes que ir a la escuela. Son barrios en los que los militantes de movimientos sociales que intentaron instalar comedores populares y sacar a los chicos de la calle fueron baleados por los narcos, quienes vieron peligrar su dominio territorial y su negocio.

Durante 2012, aquí asesinaron a 182 personas. La cifra constituyó un aumento del 15 % en los homicidios respecto de 2011. En lo que va de 2013 la tendencia creció. En los primeros 20 días del año hubo 13 asesinatos, lo cual da un promedio de un homicidio cada 37 horas. La mayoría de esas muertes se produjo en ajustes de cuentas entre bandas de narcotraficantes.


"Si nos atenemos a las estadísticas oficiales, la progresión para este año indica que habrá un 30% más de homicidios que en 2012", expresó Dora Rodríguez, de la ONG Ciudadanos en Alerta.

Ya hubo tres hechos en los que las víctimas fueron militantes de movimientos sociales, que en los últimos dos años ocuparon el lugar que el Estado dejó vacío. Una vergüenza. Mueren los que intentan hacer algo y ese mensaje lo transmiten los narcotraficantes y el propio Estado con su ausencia complice.

Pese a esos ataques, ya se instalaron comedores e impulsaron talleres de oficios para alejar a los chicos de la calle y de la droga. Estas iniciativas fueron vistas como una amenaza por los narcos, que comenzaron a atacar a los militantes sociales.


Mercedes Delgado, Jeremías Trasante, Claudio y Adrián Rodríguez, Carlos y Ariel Ferreyra, Gastón Arregui y Gonzalo Miranda son militantes que fueron blanco de la furia narco. A los cuatro primeros, los asesinaron. A los Ferreyra y Arregui los balearon y salvaron sus vidas de milagro. Amenazados, se tuvieron que mudar del barrio Nuevo Alberdi. Al declarar ante la Justicia federal denunciaron a un subcomisario por proteger a un traficante, dueño de una cocina de droga que funciona a cuatro cuadras de la seccional. Los tres heridos señalaron a cuatro jóvenes que trabajan como "soldados" para narcos de la zona como autores del ataque.


Ayer el ministro de Seguridad de Santa Fe, Raúl Lamberto, recibió a los principales referentes del Movimiento Evita, Eduardo Toniolli y Gerardo Rico, para indicarles que iban a tomar medidas respecto de la denuncia que hicieron por la presunta vinculación de un jefe policial del barrio Nuevo Alberdi con un grupo de narcos de la zona.


Raúl Lamberto ministro de Seguridad de Santa Fe


Miranda también salvó su vida de milagro. En julio, le pegaron tres balazos cuando cerraba un negocio familiar en el barrio La Tablada. "Pensé que me mataban. Acá mucha gente trabaja para ayudar a los chicos. Los ayudamos a que encuentren un sentido espiritual en la vida y les enseñamos oficios", dijo Gonzalo, quien heredó la vocación por el trabajo social de su padre, Sergio, quien fue socio fundador de los clubes El Ombú y Garibaldi.

Según estadísticas oficiales, de los 182 homicidios que hubo en 2012, 154 asesinatos correspondieron a casos donde los móviles fueron conflictos interpersonales o ajustes de cuentas entre bandas rivales. Para los responsables del Poder Ejecutivo de Santa Fe, esa cifra indicaría que la ciudad es segura y que existen pocas posibilidades de que un robo termine en homicidio en la zona céntrica.

Lo que no se explicó es que murieron muchos inocentes por esos ajustes de cuentas y que los vecinos de los barrios periféricos, situados a no más de 30 cuadras del centro, tienen miedo de salir a la calle ante la posibilidad de quedar en medio de un tiroteo entre narcos.


En lo que va de 2013, fueron asesinados Martín Ulises Leguizamón, de 18 años; Guillermo Gabriel Verón, de 23; Vicente Vallejos, de 29. En las primeras horas de este año, Raúl Bragos, de 53 años, fue asesinado al intentar evitar que un grupo de ladrones asaltara a un vecino, en Ituzaingó al 3200. Mientras que Walter García, de 26, fue asesinado anteayer en Boulevard Seguí y Crespo.

"Rosario es una de las ciudades más violentas e inseguras de la Argentina. Esta compleja situación es el resultado del incremento del narcotráfico y de la corrupción en la fuerza policial. El vecino trabajador se siente desamparado. El Estado está ausente. Desconfía de la policía a la que consideran parte del negocio. A esto hay que sumarle que existen muchos jóvenes que están en la edad más vulnerable que ingresan en el mercado como «soldados» de los narcos. Se dedican a la venta de droga y a «sicariar». Así reciben dinero y droga para su consumo", explicó Gonzalo Basualdo, abogado penalista y vecino de La Tablada.

Ese barrio es uno de los más peligrosos. Allí, en 2012, fueron asesinados 20 jóvenes. En lo que va del año se registraron dos homicidios. Al recorrer la esquina de Uriburu y Ayacucho se pueden observar a los "soldados" que custodian los puestos de venta de droga que llevan sus manos a la cintura ante la presencia de un vehículo desconocido o que circula a marcha lenta, como el auto que conduce este enviado.

"Se vive con mucho miedo. No tanto por los robos, sino por los tiroteos entre narcos. Hace dos meses estaba en la puerta del edificio en el que vivo con una amiga. Subía y cuando llegué a mi departamento, me avisaron que habían baleado a mi amiga", explicó Fernanda Serna, vecina de La Tablada e integrante de Ciudadanos en Alerta.


Barrio la Tablada


La ausencia de la policía en La Tablada es notable. Pese a la cantidad de homicidios registrados, en las adyacencias de la esquina de Ayacucho y Uriburu, una de las zonas peligrosas, anteayer por la tarde no había ningún móvil. Como en el resto de Rosario, en La Tablada cuesta encontrar un policía, como en otros sitios peligrosos de la ciudad.

“Jóvenes condenados a vivir en el margen” Dice Daniel Arroyo el sociólogo/polítologo argentino quizás con más experiencia de campo y que más en profundidad estudia el fenómeno sociológico que implica la situación de los 900.000 jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan y que su número no decae sino que más bien se petrifica.


¿Quiénes son? ¿Por qué están ahí? El proceso, coinciden los especialistas, podría resumirse en décadas de industrias (y familias) desmanteladas. Ya hace 20 años estaban ahí, sólo que pocos querían verlos y además no eran tantos. Y ahí siguen: encerradas en sus casas algunas y criando ya un primer bebe (en la Argentina, 1 de cada 3 madres tiene menos de 24 años), agrupándose otros en las esquinas, reptando de la plaza al cíber algunos más. Evidentemente, el universo «ni-ni» (el de los jóvenes que ni trabajan ni estudian) nombra una realidad demasiado compleja para caber en cuatro letras.




La exclusión social de los jóvenes en Argentina, un estudio reciente de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), cuenta que en el país hay 746.000 jóvenes que no estudian ni trabajan; 536.000 de ellos, además, ni siquiera buscan trabajo. El fenómeno no parece haberse reducido durante la década kirchnerista, sino todo lo contrario: el economista Ernesto Kritz afirma que los jóvenes que no estudian ni trabajan suman 900.000, unos 350.000 más que hace diez años, una cifra que se disparó desde 2007.

Según Ana Miranda, investigadora del Conicet y coordinadora del Programa de Juventud de Flacso, "la denominación surgió en los noventa para dar cuenta de los jóvenes que dejaban los estudios y no eran absorbidos por el mercado de trabajo.


Sin embargo, no son un espejismo. Y para verlos tampoco hay que ir hasta Budge o Monte Matadero, o a Pablo Podestá -donde tres chicos fueron baleados esta semana, en un supuesto ajuste de cuentas entre bandas- o a Rosario -donde dos grupos que manejan la droga se enfrentaron a tiros hace días-, porque no hay ciudad donde no estén ellos, y su hoy inacabable. "Aguantando el día", según ellos mismos dicen.

El punto es lo que marca Raquel Munt, desde la Secretaría de Hábitat e Inclusión de la ciudad de Buenos Aires: que muchas veces no hay quién vaya a buscarlos. En la Reina del Plata, ahí donde casi el 20% de los chicos que viven en villas no va al secundario, "las sucesivas crisis sociales fueron desgastando las instituciones. Hoy las familias suelen ser mujeres solas con varios hijos y muchas que no pueden garantizar el proceso de socialización. Lo mismo pasa con la escuela: en muchos casos el niño no es el sujeto pedagógico para el cual la escuela fue pensada", dice.




Los llaman… “LOS QUIETOS”

"En mi colegio les dicen «los quietos», porque no molestan, pero tampoco participan ni prestan atención. Vienen por lo del plan, porque si no vienen se lo quitan. Y así tampoco sirve", cuenta Cecilia, profesora de Matemática en Lanús.

Con el tiempo, los quietos se van. Y, lo que es peor, no regresan. El estudio de la UCA consigna que cada año abandonan el secundario 135.000 alumnos, en una silenciosa sangría de futuro que arranca temprano. A los 15 años, 6% de los chicos no trabaja ni estudia; tres años después, la cifra se cuadruplica. Y el fenómeno golpea sobre todo a los más pobres: "51% proviene del quintil más bajo de la distribución de ingresos. Son jóvenes que tienen un déficit estructural muy grande en educación y en capacitación para el trabajo. Ellos constituyen la fuerza laboral potencial de las bandas organizadas, debido a la ausencia total de otras perspectivas laborales y posibilidades de progreso dentro de la legalidad", apunta el documento.
Ni de aquí ni de allá


¿Es sólo aquí? No, definitivamente no. Ni la pérdida de fe en la educación ni el desgano como marca de agua de los más jóvenes son realidades locales. Pero lo que en Europa es gesto nihilista, en el caso de los «ni-ni» latinoamericanos (cuya cifra ronda el 20% en toda la región) parece responder a una dolorosa certeza: la de que la escuela no mejorará sus vidas.

"La idea de que a uno estudiando más le va mejor no está anclada en la práctica", dice Arroyo. "Les ofrecen llevar pizza, acuerdan un sueldo y les pagan mucho menos. Y muchísimo menos que lo que ganarían por vender droga o hacer política. Claramente lo que lee es que ése -el del esfuerzo y el estudio- no es el modelo."


Isabel también entiende de eso porque en su reino de 172 manzanas, detrás de la feria La Salada, dice, "sabemos -y lo denunciamos- que acá hay reclutamiento de pibes. ¿Para qué? Para fraccionar y preparar droga, y también para robar. Cuando fueron los saqueos, yo vi a barrabravas pasando con una camioneta y tratando de convencerlos. Les prometían cien pesos y les decían que lo que saquearan era para ellos. Los pibes pobres son siempre carne de cañón para lo que sea: para los sindicatos, para las marchas. Les prometen trabajo, les dan ochocientos pesos, les ponen un chaleco y les dicen que ellos son los que tienen que ir al frente", se queja. "O los usan en la guerra entre el paco y la cocaína. Todos los días hay tiroteos, todos los días mueren pibes. Hoy la droga es una industria, y para esa industria los pibes no valen más que un tiro", dice. Y se apaga entera.




Camino de regreso

Para Arroyo,el panorama no es idílico. "En los barrios hay programas, pero las changas se cayeron, la inflación acucia y hay sobreendeudamiento. Sobran motitos y faltan billetes. Pero, además, se está errando la escala. Hay casi un millón de jóvenes «ni-ni» y programas sólo para 100.000; hay cuatro millones de personas que no acceden a créditos, y créditos sólo para 200.000. Repito: no se está tomando real dimensión del problema."

¿Su propuesta? Una acción integral, masiva y de largo plazo, similar al programa Bolsa Familia de Brasil, que tras décadas de aplicación sacó a millones de personas de la pobreza. "Hay que implementar un sistema de tutores que acompañen a los chicos. El tutor puede ser un vecino, un cura, una maestra, alguien respetado que se ocupe de que ese chico estudie y vaya a trabajar. Además, hay que ir hacia la educación dual (parte educación, parte práctica en fábricas y empresas, como en Alemania) para que al terminar su estudio tengan asegurado un puesto de trabajo."

Isabel, en cambio, prefiere hablar de amor. De la falta de amor, de ciertas formas imperdonables de la orfandad, de la necesidad de que los jóvenes de nadie se vuelvan, un día, los jóvenes de todos. "Porque este problema no lo tienen ellos; lo tenemos nosotros, porque los pibes siguen en las esquinas. Ésta es la asignatura pendiente de todos los gobiernos, porque si no hacemos nada como sociedad, esto es un bumerang. Tarde o temprano, en la calle, te vas a encontrar con uno de ellos", dice.

En resumen. La solución existe pero hay que ejecutarla. Dinero para resocialización, inclusión y trabajo. Represión para el narcotráfico y, como mínimo, asegurarse que los funcionarios públicos de los tres poderes no sean socios consumidores de los dealers del narcotráfico. Y no empiecen con la cantinela de la vida privada. Porque la verdad es que la droga tienen que comprársela a un narcotraficante y por lo tanto los funcionarios consumidores terminan usando el dinero de sus salarios, pagados con los impuestos ciudadanos, para relacionarse con dealers proveedores y, como es lógico, no podrán luego legislar o accionar contra un delito del que participan.



GRACIAS POR PASAR.

TU COMENTARIO SERA MUY VALORADO.
Datos archivados del Taringa! original
41puntos
960visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

No hay comentarios nuevos todavía

Autor del Post

g
genesis1972🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts77
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.