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Colombia se hace notar en México

Info1/20/2013


En los últimos años áreas como el arte, la medicina, el futbol o los espectáculos se han enriquecido con una migración que tiene ritmo de cumbia y sabor a café

El mundo de los espectáculos mexicano cada vez más se nutre de actores, actrices, escritores y cantantes provenientes de Colombia.

Desde hace más de una década la llegada de colombianos se ha dado de manera más fuerte, a tal grado que hoy son ellos los que tienen los protagónicos en las telenovelas, los que ocupan el Top Ten en las listas de popularidad musical e incluso se han convertido en los consentidos de los productores de televisión que se empeñan en llevar a la pantalla chica las historias que salen de sus plumas.

La influencia colombiana en la farándula mexicana también se percibe en las series que se importan de este país con temas y personajes muy locales de esta tierra, pero que son atractivas en México, como es el caso de la serie Pablo Escobar, el patrón del mal, que actualmente se transmite en Unicable.

Destaca también la mancuerna que han hecho cadenas televisivas mexicanas con las colombianas para realizar productos que han llamado la atención como La ruta blanca, en la que participó Cadenatres, en coproducción con Caracol Televisión y que fue un experimento en el que se involucró la realización simultánea de esta serie en tres países (Colombia, México y Estados Unidos).

Esta serie fue para muchas actrices colombianas la carta de presentación en México y la posibilidad de quedarse definitivamente en nuestro país para desarrollar y catapultar internacionalmente su carrera.

“Quiero venirme a vivir a México, hay propuestas por ahí. Son tan afortunados de tener lugares donde preservan sus raíces, su cultura, es su memoria, algo tan básico en una sociedad, eso es lo que admiro de México que aman su pasado y lo defienden y por eso me encantaría que me adoptaran”, comentó Carla Giraldo, protagonista de La ruta blanca en una de sus visitas a México.




Ganan espacios


El caso de Giraldo no es aislado, pues varios de sus compatriotas ya han encontrado un sitio en México y más aún se han afianzado tan bien que son los protagonistas de telenovelas.

Actualmente la colombiana que cada tarde hace soñar al teleauditorio con su historia que se desarrolla en Garibaldi, entre mariachis y canciones mexicanas es Danna García, muy conocida en su país y que desde hace 10 años trabaja intermitentemente en las telenovelas mexicanas, ahora en Qué bonito amor, trama que por cierto se basa en La hija del mariachi, de la fallecida colombiana Mónica Agudelo, aseguró que usa el traje de charro con mucho respeto para los mexicanos.

“Para portarlo con orgullo tomé clases de expresión, porque es toda una situación de sumo respeto, es un símbolo para los mexicanos y lo que quiero es que sientan que aunque soy colombiana, estas prendas son tan mías como de ustedes, las uso con todo el orgullo que cualquier ciudadano de este hermoso país lo haría. No le quito el trabajo a nadie y agradezco que me consideren para estos proyectos”, aseguró.

Pero si se trata de portar símbolos emblemáticos de nuestro país. Otro ejemplo de una colombiana que protagonizó una serie y que usó uniformes muy nuestros fue María Fernanda Yepes, en La teniente donde le dio vida a Roberta Ballesteros y para hacerlo tuvo que ser entrenada por personal de la Secretaría de Marina Armada de México.

Este que fue su primer trabajo en nuestro país, que le valió para quedarse y enrolarse en nuevos proyectos televisivos.

“Firmé por un proyecto más con Azteca, aún no tengo claro qué será, pero todo apunta a una serie; no sé si sea de acción nuevamente, aunque no es La teniente, de realizarse, será a mediados de 2013. La verdad es que México para mí es mi segunda patria y espero que los esté conquistando, porque esa es la idea, robarme el corazón de los mexicanos, ya que el mío lo tienen, porque estoy encantada con su país, con su gente, su comida, sus tradiciones, todo es increíble, se dan sin pensar y eso es muy chévere”, comentó.

Casos de la migración colombiana a nuestro país son muchos y se viene registrando desde hace algún tiempo, tal es el caso de Aura Cristina Geithner, consentida de TV Azteca con telenovelas como Los Rey (2012), Quererte así (2012), Cielo rojo (2011), Secretos del alma (2009), entre otras.

Los actores y actrices más jóvenes también han encontrado un buen lugar en México y el ejemplo más significativo actualmente es el de Daniel Arenas, quien llamó la atención en Teresa (2010). Destacó en Amorcito corazón (2011) y ahora es el protagonista de Corazón indomable, que empezará grabaciones próximamente.

No tengo cómo agradecer a México, a su público y a sus productores que crean en mí y me den esta oportunidad”, aseguró.







Y la conquista sigue


Pero el quehacer artístico de los colombianos en México no se limita a la actuación, puesto que los escritores de esta nación son muy cotizados y sus historias son el ‘premio’ que muchos productores quieren.

Tal es el caso del colombiano Fernando Gaitán, cuya historia Yo soy Betty la fea, que se ha emitido en más de 100 países, se dobló a 15 idiomas y cuenta con 22 adaptaciones alrededor del mundo. En nuestro país se realizó bajo el nombre de La fea más bella (2006), otro de sus éxitos que los mexicanos adoptaron fue Café con aroma de mujer (1997) que aquí tuvo dos versiones: Cuando seas mía (2001, TV Azteca) y Destilando Amor (2007, Televisa); Hasta que la plata nos separe (2006) también salió de su pluma y aquí se convirtió en Hasta que el dinero nos separe (2009).

En cuanto a series, los colombianos siguen a la conquista del público mexicano que sintoniza los canales de cable para ver qué pasa con Los caballeros las prefieren brutas, de la colombiana Isabella Santo Domingo, El cártel de los sapos, escrito por el ex narcotraficante colombiano Andrés López López y que, por cierto, también se hizo película en la que participó el actor colombiano Manolo Cardona, quien ha declarado que ama a México.


Fernando Gaitán



Emblemas en el mundo

Otra colombiana destacada y que ha llegado a México a través de las series extranjeras que se transmiten en televisión de cable es Sofía Vergara que cautiva con Gloria, su personaje en Modern Family, que transmite la cadena Fox y que le ha valido ser una de las actrices mejor pagadas del momento.

Según la revista Forbes la colombiana ganó 19 millones de dólares entre mayo de 2011 y mayo de este año, debido a los acuerdos con Pepsi, empresas de maquillaje, así como un adelanto de una línea de ropa para Kmart
.


Sofía Vergara, su personaje en Modern Family



Los colombianos destacados siguen, sin embargo, en la música no puede faltar la cantante Shakira que no sólo ha conquistado a tierra azteca sino al mundo.

Actualmente, superó los 140 millones de dólares en ganancias. Según la revista Forbes es una de las cantantes que más dinero gana. Se estima que Shakira ha vendido más de setenta millones de sus producciones musicales en todo el mundo, de las cuales 9.9 millones solamente de discos fueron vendidas en Estados Unidos.

Otro compatriota suyo dedicado a la música que ha destacado es Juanes, quien ha vendido más de 15 millones de álbumes; además fue considerado por Billboard como el artista latino de la década en 2009, eso sin contar con su declarado activismo en causas sociales y humanitarias.

Finalmente también en música, en México hay una DJ colombiana que está conquistando al público a través de la radio, ella es Andrea Rincón, quien actualmente tiene un espacio de radio en el que diariamente expone sus creaciones.






En la cancha también llueve café


El núcleo de refuerzos que llega al futbol mexicano, a diferencia de otros torneos, predomina por vencer la costumbre de reunir futbolistas argentinos, uruguayos o brasileños, y da paso a una legión colombiana, que en los últimos años ha sido rentable para elevar el nivel competitivo de los clubes y abrir camino hacia Europa.

Las características de los elementos sudamericanos son su explosividad, desenfreno con el balón y bajo costo. Hoy suman 21 jugadores provenientes de Colombia en la primera división, para ser la segunda legión más numerosa de foráneos, sólo por detrás de la argentina, que ha demostrado un decrecimiento en años recientes al sumar esta temporada 26 elementos.

En Querétaro, club que se hizo de tres elementos de Millonarios, vigente campeón del torneo Postobón, Omar Vásquez, uno del pelotón, explicó que son múltiples los factores que han ayudado a que se dé el fenómeno de “colombianización”. Desde su perspectiva, se debe a las bondades económicas que pueden encontrar en México, el bajo costo en comparación a futbolistas de Argentina, Brasil o Uruguay y el éxito que han tenido sus compatriotas en años recientes.

“Todos los cambios que tenga uno en la vida van a generar que uno esté mejor y no se puede negar que económicamente uno hace la diferencia acá para tener un futuro diferente y un mejor porvenir para la familia.

“Hemos visto el progreso que han tenido varios jugadores. Lo que han hecho gente como el recién fallecido Miguel Calero (en Pachuca), Luis Gabriel Rey (actualmente jugador de Morelia), Duvier Riascos (jugador de Xoloitzcuintles) o Jackson Martínez (actualmente jugador del Porto de Portugal, salido de Jaguares de Chiapas), que nos han abierto las puertas y le han dado paso a nuevas caras. Ha sido muy atractivo para nosotros y para la Liga mexicana contar con jugadores colombianos”, argumentó el mediocampista.

Para su compañero Wilberto Cosme el nivel del torneo mexicano es demasiado atractivo, además de que les puede servir como un trampolín para Europa, de que si llegan a triunfar, como sucedió recientemente con el delantero Jackson Martínez, hoy figura en el Porto luso.

“Lo importante es que cuando sales de tu país busques triunfar, hacerte ídolo y ellos (sus antecesores en el país) lo han logrado. Es importante el dinero, pero acá lo más importante es destacar. Si uno la rompe acá puede saltar al Viejo Continente fácilmente”, consideró.

En tanto, en Jaguares, donde participan cuatro elementos del país sudamericano, la predilección hacia el colombiano ha sido explicada por el técnico José Guadalupe Cruz y los propios jugadores en distintas ocasiones. El estratega ve en ellos cualidades difíciles de encontrar en el fubtol mexicano, mientras que los futbolistas han presumido su capacidad física.

“Hemos caído bien por la velocidad y por la potencia que tenemos; además, no somos jugadores muy caros, como los brasileños y argentinos”, destacó el defensa Leiton Jiménez.

Otro de los factores que alimenta el interés hacia el jugador colombiano es su adaptabilidad a la altura, algo que no sucede con jugadores provenientes de países más al sur del continente. Bogotá, de donde provienen Cosme y Vásquez, por mencionar un ejemplo, está a dos mil 640 metros sobre el nivel del mar, la misma altura de Toluca, Estado de México.






En la medicina persiguen sueños


Cientos de jóvenes colombianos empacaron sus maletas en los años 80. Se despidieron de padres, hermanos y amigos, se montaron en un avión y recorrieron más de tres mil 500 kilómetros para llegar a México. Al comenzar este viaje perseguían un sueño: obtener el título universitario en medicina (que el escaso cupo en las instituciones educativas de Colombia les había negado) y de inmediato regresar a su tierra; sin embargo, el destino, que en ese entonces se traducía en la época de terror desatada por el narcotraficante Pablo Escobar y la guerrilla, llevó a los recién graduados a elegir a esta patria como su hogar, donde por muchos años encontraron paz.

Esa violencia que obligó a muchos colombianos a permanecer fuera de su país también sirvió para que los recién graduados de la UNAM o del Instituto Politécnico Nacional ejercieran aquí su carrera e hicieran grandes aportes a la medicina en México.

El ginecólogo Edgardo Puello, por ejemplo, es pieza clave en el programa del IMSS para reducir la muerte materna a escala nacional; la anestesióloga Marcela Berrocal encabezó una investigación para introducir el primer anestésico inhalado en hospitales privados; el oftalmólogo Manuel Solera ha hecho, por lo menos, siete mil cirugías de cataratas en el ISSSTE; la ginecóloga Yesleny Pérez participa en campañas altruistas para atender a mujeres indígenas y Viviana Ortegón, estudiante de anestesiología, dedica su tesis para que se emplee anestesia local en cirugías vesiculares, en lugar de anestesia general.

Era mayo de 1990, Manuel Solera, después de recibir el título de la especialidad, regresó a Colombia y encontró el consultorio donde supuestamente trabajaría; todo continuaba conforme al plan. Pero en ese año se viviría uno de los momentos más difíciles de la guerra contra el narcotráfico: el gobierno colombiano acababa de abatir a uno de los socios de Pablo Escobar (Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano) y la venganza del capo por esta muerte se manifestó en bombas a civiles y múltiples asesinatos. La violencia alcanzó a muchos colombianos, entre ellos al oftalmólogo, que en un mismo mes perdió por ataques de bala a un cuñado y un tío.

“Diario amanecían cinco o seis muertos en Montería (su ciudad natal). Y mi esposa y mi hija, que eran mexicanas, no estaban acostumbradas a ese nivel de violencia, por eso decidí regresar al Distrito Federal. A México lo que más le agradezco es la seguridad y paz que me dio”, asegura Manuel Solera.

“Yo pensaba que si me regreso a Colombia... hay secuestros, están los narcotraficantes, el riesgo de que me maten, mientras que la seguridad en México era muy buena”, recuerda el ginecólogo Puello.

Gracias a la enorme influencia de la cultura mexicana en Colombia, muchos estudiantes escogieron a este país para vivir. Los jóvenes sabían que las posibilidades eran escasas para ingresar a una institución colombiana. “Había una sola universidad pública por departamento (estado)” y costear una escuela privada salía dos o tres veces más caro que viajar al extranjero, así que entre las opciones que existían estaban: México, España y Ecuador, pero la mayoría se quedaba con la primera.

“Para la época en que yo llegué aquí (1983), México era como la estrella de Latinoamérica. Tenía un lugar estelar, todo mundo lo veíamos como lo máximo. Imagínate, nuestros padres habían enamorado a nuestras mamás con música ranchera”, relata Edgardo Puello.

“Había mucha influencia de las telenovelas, de las películas de Pedro Infante, de las rancheras. Por todo lo que veíamos en la televisión sentíamos que conocíamos algo de México”, dice la ginecóloga Yesleny Pérez.

Las nuevas generaciones, como Viviana Ortegón (quien estudia en la UNAM), ya no llegan tanto a México con esa idea del tequila y del mariachi, sino que los motiva la buena reputación que han ganado los médicos colombianos que se formaron en las aulas mexicanas y la fama internacional de la máxima casa de estudios.

Edgardo Puello, profesor de la Facultad de Medicina de la UNAM, es actualmente el jefe de la División de Obstetricia del Centro Médico Nacional La Raza y ha recibido diversos reconocimientos como “La actuación médica del año” por el IMSS, en 2009.

Aunque la mayoría de estos médicos han pasado más de la mitad de su vida en México y hace 30 años que llegaron a bordo de un vuelo Bogotá-DistritoFederal, visualizan el final de sus días en aquellos pueblos que los vieron crecer.

“Después de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo me imagino en un pequeño rancho en Colombia, alejado del bullicio y del tránsito”, comenta el oftalmólogo Solera.

“Cualquier extranjero desea volver, la tierra te llama. Como dice la cantante Gloria Estefan: la tierra suspira si no te ve más”, concluye la doctora Marcela Berrocal.






Letras de oro en su segunda patria


La literatura ha sido un lazo fuerte de unión entre México y Colombia. El siglo XX fue testigo de cómo el país azteca se convirtió no sólo en la segunda patria de diversos escritores colombianos, de renombre internacional, sino en la cuna y el caldo de cultivo de sus obras más importantes.

Gabriel García Márquez (Aracataca, 1927), Premio Nobel de Literatura 1982, es sin duda el literato colombiano más distinguido que ha establecido su hogar en México. Pero también destacan presencias como la del poeta y novelista Álvaro Mutis (Bogotá, 1923), el escritor y cineasta Fernando Vallejo (Medellín, 1942) y el poeta Porfirio Barba Jacob (1883-1942), quien aunque también vivió en Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador, Cuba y Perú, escogió para morir el Valle de Anáhuac.

Nacido en Santa Rosa de Osos (Antioquia), Porfirio Barba Jacob, seudónimo de Miguel Ángel Osorio, se crió con sus abuelos en Angostura y en 1895 comenzó un largo viaje que lo llevó por varias ciudades colombianas y, a partir de 1907, a América Central y Estados Unidos.

El autor de la novela Virginia, incautada por “inmoral” por el alcalde de su pueblo natal, escribió sus primeros poemas hacia 1906. Su vida fue un continuo y desgarrado peregrinaje.

En México colaboró en diversas publicaciones literarias y políticas y consolidó una obra llena de angustia y sensualidad. Aquí publicó en 1933 su poemario Canciones y elegías; y murió de tuberculosis en 1942. Cuatro años después, en 1946, el gobierno colombiano trasladó sus restos al país sudamericano.

Álvaro Mutis, siguiendo el orden cronológico de su arribo, llegó a México en 1956 en un viaje de emergencia arreglado por su familia, ya que tuvo que salir de su país debido a que la empresa multinacional Esso, en la que era jefe de relaciones públicas, lo demandó por manejar de manera “caprichosa” el dinero que le asignaban para obras de caridad y él utilizó en “quijotadas culturales”.

A tres años de establecerse en el Distrito Federal, el hoy Premio Cervantes fue detenido por la Interpol e internado durante 15 meses en la cárcel preventiva de Lecumberri, acusado de estafa. Aquí escribió su Diario de Lecumberri, con el que en 1960 inició un viraje hacia la prosa.

El autor de la famosa saga de Maqroll el Gaviero ha escrito en México la obra que le hizo merecedor de los premios Príncipe de Asturias de las Letras (1997), Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1997), el Cervantes en 2001 y el Internacional Neustadt de Literatura en 2002. El próximo 25 de agosto celebrará aquí sus 90 años.



Álvaro Mutis



Aunque García Márquez posee residencias en París, Bogotá y Cartagena de Indias, vive la mayor parte del tiempo en su casa en México, país al que arribó con su esposa Mercedes Barcha y sus dos hijos aún pequeños en 1961. Aquí escribió su famosa novela Cien años de soledad y recibió la noticia de que había ganado el Premio Nobel de Literatura.

Si bien Gabo, como le dicen de cariño, publicó su primer libro de cuentos en 1947, La Tercera resignación, y su primera novela, La hojarasca, en 1955. Fue en México donde creó sus novelas fundamentales, como El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la mamá grande, El otoño del patriarca, El amor en los tiempos de cólera, Del amor y otros demonios y Memoria de mis putas tristes, entre otras.




Y, finalmente, Fernando Vallejo se trasladó a la capital mexicana en 1971 y en este país ha producido la totalidad de su obra. El autor de las novelas El desbarrancadero y La virgen de los sicarios, quien en 2007 obtuvo la nacionalidad mexicana, fue considerado como uno de los “10 intelectuales más influyentes de Iberoamérica 2012” por los lectores de la revista Foreign Policy.

El Premio Rómulo Gallegos y FIL de Literatura en Lenguas Romances ha creado desde México su fama de recio crítico de la Iglesia católica, de la manera de hacer política en Colombia, del maltrato a los animales y de la falsa moral que corrompe a las sociedades contemporáneas.


Fernando Vallejo




Y también saben hacer negocios



Colombia también ha conquistado las operaciones de varias empresas transnacionales con presencia en nuestro país. Tal es el caso de Coca-Cola, Pfizer y Avon.

El caso más reciente es el de Francisco Crespo; este colombiano es el nuevo director de Coca-Cola de México, anuncio que se dio a conocer el pasado 7 de enero.

Francisco estudió ingeniería en Colombia e ingresó a la mayor fabricante de bebidas del mundo en 1989 y de ahí empezó a escalar puestos, inclusive fue director comercial de Coca-Cola Femsa en Buenos Aires.

Ahora, dirigirá la operación de una unidad de negocios clave para el Sistema Coca-Cola que invirtió más de mil millones de dólares en el país en 2012, y que hoy cuenta con un portafolio de cerca de 70 marcas y 500 productos

Estará al pendiente de los engranes de la empresa, que también incluyen un millón de puntos de venta y 93 mil empleados.


Francisco Crespo



Pfizer, el laboratorio más grande del planeta, también decidió que un colombiano dirigiera sus operaciones en México; se trata de Francisco Rodríguez, quien hasta el jueves 17 de enero estuviera al frente desde 2011.

Rodríguez también estudió en Colombia y tras su llegada a nuestro país tiene como meta que el laboratorio crezca a ritmo de la industria, y su principal reto fue poner en orden a la empresa en México tras la adquisición de Wyeth.


Francisco Rodríguez



Juan Carlos Franco, vicepresidente de ventas de Avon México, trabaja en una compañía que a escala global atraviesa por una crisis. Sus ventas no son las de antaño, cuando vender productos de la marca de puerta en puerta era un negocio atractivo.

El directivo sabe que la firma compite con otras marcas por lo que en nuestro país decidieron abrir tiendas para estar más cerca de sus clientes.

Sin embargo, también hay otros grupos con presencia de colombianos, es el caso de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores, que encabeza Fernando Echeverri. En un país con un alto índice de violencia, el ejecutivo fue seleccionado por su experiencia de más de 20 años en el blindaje de autos tanto en Colombia como en nuestro país.


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Del Taringa! original
H@HellsMan1/21/2013+1-0
Uno de mis profesores es colombiano y es la mera banda!
c@carlosgq1/21/2013+0-0
G@GABOFELIP1/21/2013+2-0
Muy buena Info..

K@KILLER83491/20/2013+3-1
Un duro este man !!

@ Demasiada mierda hermano! no vivo con la cabeza metida en los artistas de cada país, a ver dime tu que sabes acerca de Zimbabwe? si te pregunto de frente me dirías que nada y yo te diría que tienes mierda en la cabeza. Tu argumento es invalido.
a@amvulante1/20/2013+6-1
supongo que allá no hay mucho de eso, cierto?
v@vioxxx251/20/2013+2-4
De verdad no se xq no le damos impulso a los nuestros,siempre que viene un extranjero lo alaban como si fuera mejor que nosotros!! Por eso estamos jodido!!
e@elsabanero1/20/2013+16-4
no falta el estupido.
m@manuarg4561/20/2013+11-2
Tendrás mierda en la cabeza
J@JORGESTONES1/20/2013+2-25
TRAIGAN MEEERRRCAAAAAA
m@martillo11/20/2013+20-3
Pues los escritores colombianos son muy buenos

Saludos
T@Tijuana_Iguana1/20/2013+8-18
Shakira, Falcao, y Café es lo unico que sé de Colombia.

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