
Durante muchos siglos ha habido historias sobre objetos como muñecas, juguetes, muebles o joyas que estaban poseídos o embrujados. Algunos mantienen que los objetos poseídos tienen la energía psíquica residual o la energía de sus antiguos propietarios. La capacidad del espíritu de una persona a unirse a algo que estaba muy cerca en su vida no es del todo imposible. Si una mujer llevaba un anillo determinado durante toda su vida, no es difícil creer que algo de su energía espiritual todavía puede estar presente a lo largo de los siglos en la pieza de joyería, o un niña que tenía una muñeca preferida pude ser perfectamente un contenedor de su propia energía.
1. Caja dibbuk

En un gabinete de vinos el cual, de acuerdo al folklore judío, se encuentra poseído por un espíritu maligno capaz de poseer a los vivos.

2. Mandy, la muñeca embrujada

La muñeca embrujada canadiense llamada Mandy reside en un museo en Quesnel, Columbia Británica. Mandy fue traída al museo por su propietaria quien afirmó que cuando era dueña de la muñeca, oía el sonido de un bebé llorando en la noche. Después de que ella donó la muñeca al Museo Quesnel, los sonidos del bebé llorando comenzaron a escucharse en el museo, incluyendo los sonidos de pisadas cuando no había nadie. Los propios trabajadores afirman que los objetos se mueven o incluso desaparecen cosas misteriosamente.

3. Los niños llorones, los cuadros malditos

La historia comenzó alrededor de 1985, cuando se produjeron varios incendios misteriosos en toda Inglaterra. Misteriosamente, en los incendios el único objeto que se mantuvo sin carbonizar fue el cuadro del niño llorando. Un bombero de Yorkshire estaba tan angustiado por los sucesos que contó la historia a un periódico en Inglaterra. Había más cuadros de los niños llorones y al parecer cada una tenía el mismo efecto. El periódico comenzó a recibir llamadas telefónicas de personas en todo la zona que tenían historias similares acerca de las pinturas. Una persona comentó al diario “The Sun” que a los seis meses después de haber comprado el cuadro, su casa fue destruida por el fuego. Todos los cuadros fueron destruidos, excepto el del niño la llorando. Después de un mes de haber escuchado todas las historias, el diario “The Sun” dio a sus lectores la oportunidad de llevar sus pinturas de los niños llorones a una gran hoguera para destruirlos. Algunos expertos explicaron el motivo del porque los cuadros no se quemaban en el incendio, lo que nadie sabe es porque 40 a 50 casos similares ocurrieron en el mismo período de tiempo.

4. Muñeca Anabelle

Fue sin duda alguna de las investigaciones paranormales más recordadas de Ed y Lorraine Warren historia en la que se baso parcialmente la película El Conjuro-.

5. Las Manos Lo Resisten

Hace algunos años un usuario anónimo de eBay puso en venta una pintura creada por el artista Bill Stoneham llamada "Las Manos lo Resisten". Esta pintura es ahora considerada como una de las obras más embrujadas del mundo del arte. La pintura muestra a un niño junto a una muñeca espeluznante de pie delante de una puerta de cristal.

6. El espejo de Myrtles Plantation

Myrtles Plantation es un hotel ubicado en Luisiana y se le considera la casa más embrujada de los Estados Unidos, así como del mundo. La plantación se remonta a 1796, y fue construida sobre un cementerio indio donde se rumorea además se cometieron por lo menos diez asesinatos y un sinnúmero de sucesos paranormales.

7. Vestido maldito

En 1849, una chica de una familia adinerada llamada Anna Baker, se enamoró de un obrero de la clase trabajadora. El padre de Anna, Ellis Baker, se negó a permitir que se casara su amado, desterrando el joven de su ciudad natal de Altoona, Pennsylvania y condenando a su hija a una vida de soltería. Anna estaba tan enojada con su padre que nunca más volvió a enamorarse quedando amargada hasta su muerte en 1914. Antes de que su padre desterrara a su verdadero amor, Anna había elegido un hermoso vestido de novia que llevaría el día de su boda.

8. Las sillas del Castillo Belcourt

El Castillo Belcourt fue fundado en en 1894 por Oliver Hazard Perry Belmont, un político estadounidense de la época. Existen un sinnúmero de apariciones documentadas dentro de esta casa, pero quizás los más famosos objetos embrujados en su interior son dos sillas, que al parecer contienen espíritus atados a ellas.

9. El muñeco Robert:

En 1896, este muñeco espeluznante pertenecía a un niño llamado Robert Eugene Otto de Key West, Florida. El juguete le fue entregado por un criado que practicaba la magia negra y que no le gustaba la familia del niño. El niño adoraba a su muñeco, y, a menudo se le podía apreciar hablando con él largo y tendido.

10. La Mujer de Lemb

Apodada "La Diosa de la Muerte," la Mujer de Lemb es una estatua tallada en piedra caliza pura que fue descubierta en 1878 en Lemb, Chipre. Su origen se remonta a 3500 A.C., y se cree que representa a una diosa, similar a un ídolo de la fertilidad. La estatua fue poseída por primera vez por el Señor Elphont, y dentro de los seis años de tener la estatua en su poder, los siete miembros de la familia Elphont había muerto por causas misteriosas.

11. El Hombre Angustiado

Esta inquietante pintura se mantuvo en el ático de la abuela de Sean Robinson durante veinticinco años antes de que la heredara. Ella siempre le había dicho a Robinson que la pintura era maldad pura y que el artista que la creó había usado su propia sangre mezclada con la pintura suicidándose poco después de completarla.

12. Silla maldita

En 1702, un asesino convicto llamado Thomas Busby estaba a punto de ser ahorcado por sus crímenes. Su último deseo era tener su última comida servida en su pub favorito en Thirsk, Inglaterra. Una vez que terminó de comer se puso de pie y dijo: "Que la muerte súbita llegue a cualquiera que se atreva sentarse en la silla."
Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos de una base cercana frecuentaban el pub, y los habitantes de la ciudad se dieron cuenta de que los soldados que se sentaban en ella nunca regresaban del frente.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos de una base cercana frecuentaban el pub, y los habitantes de la ciudad se dieron cuenta de que los soldados que se sentaban en ella nunca regresaban del frente.




