Un hombre pakistaní, haciendo alarde de su avanzada cultura y costumbres civilizadas, participaba en el ritual del día de la Ashura, que consiste en golpearse la espalda con espadas afiladas. En dicha ceremonia la oligofrenia musulmana chií pone todo su empeño en aparecer en La Mazmorra de lo Grotesco, que es la verdadera razón de ser de esta festividad