
Nos guste o no, el tema del narcotráfico desde hace mucho está presente en la cultura mexicana. No sólo encontramos referencias en la literatura, música, teatro y artes gráficas (por citar algunas) ahora, el narco también ha llegado a la moda.
Mientras el gobierno mexicano libra como ‘Dios le da a entender’ una lucha contra el narcotráfico, unas playeras con la imagen del narco colombiano Pablo Escobar, fundador del cártel de Medellín, son un éxito en ventas.
Estas prendas son comercializadas nada más ni nada menos que por Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, y quien, a raíz del asesinato de su padre en 1994, tuvo que cambiarse el nombre. Según él, sus productos transmiten el mensaje moral de no considerar a Escobar como ejemplo a seguir.
“No hacemos apología del narcotráfico (…) No es el producto desde el punto de vista del endiosamiento y glamour que le agregan los medios de comunicación a esta historia. No lo tienen, es para la reflexión”, comentó Marroquín, cuyo verdadero nombre es Juan Pablo Escobar Henao, quien fue entrevistado desde Argentina.
Las playeras cuestan 95 dólares y cada modelo tienen impreso el rostro y un documento de Pablo Escobar, como puede ser: su carnet de la universidad, su tarjeta de crédito, su licencia de conducir y un permiso especial de libre tránsito que le otorgó el Congreso Colombiano cuando fue diputado suplente en 1980.
Mientras el gobierno mexicano libra como ‘Dios le da a entender’ una lucha contra el narcotráfico, unas playeras con la imagen del narco colombiano Pablo Escobar, fundador del cártel de Medellín, son un éxito en ventas.
Estas prendas son comercializadas nada más ni nada menos que por Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, y quien, a raíz del asesinato de su padre en 1994, tuvo que cambiarse el nombre. Según él, sus productos transmiten el mensaje moral de no considerar a Escobar como ejemplo a seguir.
“No hacemos apología del narcotráfico (…) No es el producto desde el punto de vista del endiosamiento y glamour que le agregan los medios de comunicación a esta historia. No lo tienen, es para la reflexión”, comentó Marroquín, cuyo verdadero nombre es Juan Pablo Escobar Henao, quien fue entrevistado desde Argentina.
Las playeras cuestan 95 dólares y cada modelo tienen impreso el rostro y un documento de Pablo Escobar, como puede ser: su carnet de la universidad, su tarjeta de crédito, su licencia de conducir y un permiso especial de libre tránsito que le otorgó el Congreso Colombiano cuando fue diputado suplente en 1980.