Sábado: “Only for men”
Pasa toda la semana y llega el tan sagrado Sábado, en el que si los planetas se alinean y la buena predisposición de tus amigos, que de seguro la tendrán, va haber buen tiempo y asado en la casa de quien sabe quien, porque nadie quiere limpiar después de que termina todo.
En fin. La cosa es que se designa una casa y tipo 5 o 6 de la tarde, dos o tres de los que tengan móvil van a hacer las compras al super, con una cantidad de envases de cervezas vacías bastantes impresentables. El punto es que arrancan y cada 10min se mira el cielo para ver si está lindo. Siempre está el boludo que dice “Va a llover che..” cuando hace un sol que raja el ogete. Llegan y siempre hay uno que agarra el changuito porque lo divierte andar por todo el super pidiendo permiso cada 10metros, dado que siempre hay una vieja que pone el chango bien al medio del pasillo.
Te juntas a comer un asado, pero lo primero que querés agarrar son las bebidas. Así que cargas fernet, cervezas, vino, etc. Van a la carnicería, la verdulería, etc. Primero se bebe, después se come pareciera ser. Esto me hace acordar a un amigo, que cuando organizaba un asado, era un chorizo y 5 birras para cada uno. Esa ideología por de más alcohólica que uno tiene de adolescente y que tal vez publicidades como “Lo que importa es la cerveza” estén merodeando constantemente en tu subconciente.
Ya está todo para comenzar con el ritual argentino. Claro…falta quien va hacer el asado. Siempre hay uno que no está bañado y por ende es el que tiene que hacerlo, muchas veces el dueño de la casa. De hecho varias veces me han cagado con eso (lo bueno es que después que termina, te vas a bañar y sos el único que sale a bailar sin olor a humo). El punto es que antes de prender el fuego ya tenés un vaso lleno en tu mano, y si no te pasas de mambo, tal vez para cuando te sientes en la mesa te acuerdes que estás en un asado con tus amigos.
Comienzan a llegar los que faltan. Siempre hay uno que te llama y te pregunta si puede venir con la novia, porque seguramente piensa que a las 12 de la noche el sodero le va a tocar el timbre y se la va a querer serruchar, entonces la inseguridad recorre su cuerpo. Flaco, es “Orly for men”. Así y todo te da lástima y termina viniendo ella. De bronca seguro le haces traer una bolsa de hielo de pasada. El que esté una mujer en la mesa significa que las charlas se vuelven un tanto menos desubicadas y mas aburridas. Claro, eso dura una hora y media, porque al rato ya te da lo mismo si está Carola o Paola y se te empiezan a escapar tantas groserías machistas (chota, garcha, etc) como estupideces unas tras otras.
Las charlas previas a la cena suelen ser “cómo fue la semana laboral”, “como ves el partido de mañana”, “si tenés alguna minita para hoy a la noche”, etc. Siempre de por medio un recipiente en la mano con bebida predilecta de cada uno. A todo esto los padres del dueño de la casa se despiden porque se van a cenar “arafue”. Charla va, charla viene, los muchachos se entretienen, y en eso cae el asador y dice “A comer che”. Justo en ese momento cae el último que faltaba. ¿O no me van a decir que siempre hay uno o dos que caen justo para comer? Bue… Todos se sientan y sale la clásica ronda de choris/choripanes. Ronda 1, ronda 2, alguno ya se desprende la bragueta, ronda 3, no doy más, alguno que seguro se caga y la cosa va terminando.
Durante la cena se habla en general y en voz alta, a tal punto que probablemente alguno termine gritando. Charla que un asado de mujeres seguramente debe ser “sacarle el cuero a la que no vino…la ropa que me compré…sacarle el cuero a la que no vino…sacarle el cuero a la que no vino…el pibe que me manda sms…etc”. Se hace sobre mesa, un cigarrilo de por medio (el que no fuma se siente que está en una cámara de gas de los nazis, porque el lugar está que no da más de humo tabacalero), las cuentas claras de lo que se gastó, y todo cae en el truco o en la guitarreada.
La guitarreada es un punto interesante. Siempre hay uno o dos que tocan y empiezan con sus clásicos de rock (sí rock, es un asado de hombres che). Pero en el trascurso de la “serenata” uno ve como el repertorio va mutando y de “Caña seca y un mebrillo/La balada del diablo y la muerte”, pasas a temas de Amar Azul, La chacarera de quien sabe quien, y la clásica payada que la hace el que más picado esta en ese momento y es una harta de pavadas una tras otra. Ya para esto el guitarrero tiene los dedos como un racimo de porongas.
La noche pasa y caen los padres del dueño de la casa mientras sigue el canto-bar y algunos limpian. Los señores mayores entran y se hace un silencio en la sala, a la cual el jefe dice “Sigan chicos, sigan…”. El punto es que si sos el guitarrero te hacen tocar una copla. Me ha pasado varias veces. Entonces arrancas con una chacarera, aplusos, una zamba, aplusos, otra zamba, y para cuando vas terminando ves como la vieja ya te está mirando con cariño pensando en andá a saber a quien le haces recordar de cuando ella era joven. Sacás la conclusión de que te sentís incómodo y todo termina en un “Bueno chicos, salimos?”. Acá comienza un debate y se deducen 3 posibilidades:
A: El que se va a la casa.
B: Todos al cabaret.
C: Un boliche.
A: Seguramente ya esté bastante picado, entonces se va a dormir con la esperanza de tal vez de que la novia/tranza/ex o lo que se fuese, le mande un sms a la 5 de la mañana para ver que hace, porque ella no engancho ni la remera con la puerta del baño. Caso contrario, “sale una” y a dormir.
B: Salen todos al ya mencionado cabaret, piringundin o firulo, como lo suelen llamar. Entrar para romper la billetera y con el “Teniente Dan” que no da más, porque a los 5 min de entrar ya estás manoteando la primera goma que se te cruza. Entonces alguno pasa, quema un violeta, la felicidad le dura lo que dura un pedo, sale, se sienta en la barra y los 15 min ya tiene el amigo otra vez arriba porque está otra vez manoteando un ogete y hace que mire todo el tiempo el piso tratando de buscar un billete caído del cielo.
C: El boliche/disco, lugar más que interesante al que acudimos muchos fin de semanas en el año. Por lo menos yo, no se vos. Dado que todos están listos, parten hacia el centro o lugar de residencia de los mencionados. Obviamente antes se pasa por alguna estación de servicio a comprar cigarrillo, pastillas/chicles porque tenés un aliento a búfalo que da miedo, y el que se tiene fé o es precavido se compra forros.
Es sabido que todo lo hace el hombre en su vida (Si también en bajada, te cagué el chiste) es para levantar minitas. Minitasss!!! Minitasss!!!
Te compras un auto y seguro “Con esto levanto”. Aprendés a tocar una de Alejandro Sanz y seguro levanto. Sos deportista profesional, minitas…Y así puedo seguir eh.
Mientras la mujer se produce a más no poder para que caliente la mayor cantidad de pirulines dando vueltas y después se quede con uno. O dos…hay cada una je. Ellas me puede decir que no, pero están todo el tiempo seduciendo. A decir verdad, son unas forras hijas de… (ehh para flaco….!!), pero son un mal necesario.
Estando en la cola del boliche de seguro alguna charla surge, y como estás medio picoteado alguna boludez te mandas, y las 2 minas que están atrás tuyo te miran con cara de pocos amigos o se te cagan de risa de la pelotudes que acabas de decir o de que se te está prendiendo fuego la zapatilla. Si a mi me pasó.
Se paga y uno entra al boliche y a la primer mina buena que ves la querés partir en 8 como a una pizza. Pero no, a lo sumo le tirás un insignificante “Hola, que tal?” y lo primero que hacés es ir a la barra o al baño a mear y mirarte en el espejo. Por cierto siempre está el pajaron que se moja el pelo, se mira lo facha que quedo y cuando sale tiene la remera mojada de pe a pa. Vas a la barra te pedís el trago que tanto te gusta aunque siempre te lo hagan demasiado fuerte. Charlas, charlas, pasa una mina, pasan dos y seguís implementado los “Hola, que tal?” y la flaca te miran como diciendo “Se un poquito más original pascual”. Bueno, de seguro ella recorrió todo el boliche y ya tiene 58 “Hola, que tal?” encima. En definitiva, un boludo barbaro. Pero bueno sirve como para ir sacándose la vergüenza (¿?).
Después de un rato, tenés el vaso a la mitad y sale la clásica vuelta “a ver que se ve”. Te paras en otra barra y te tomas otro trago, y al rato tenés la vejiga que no te da más y tenés que ir al baño a mear, pero el baño está en la otra punta, y te tenés que bancar que la pendeja de atrás tuyo te meta el codo en la columna para que avances. En el medio de todo esto, de paso seguís con los “Hola, que tal?” y alguna boludes más.
Segurumente alguna pare y te de charla. Claro, no esperes que sea Megan Fox porque de seguro algún grano en la frente mal tapado por el maquillaje tiene. Al principio le sacás todos los defectos y decís tantas pelotudes dado que ella no te importa, que al final ella le pone onda y vos a medida que pasa el tiempo la ves con más cariño. Todo esto hasta que pasa ELLA. Si, esa que te mueve de arriba abajo, que te pasas horas mirando sus fotos en Facebook y que por MSN te le hacés el langa.
Entonces pasa cerca de tuyo, sonreís, ella también y ahí aparece el momento de decidir evaluando la situación .
A: Te quedas con la de “medio pelo” porque sabes que venís bien, y hoy es lo único que importa.
B: Vas y le mandas el chamuyo de tu vida.
C: Vas y le tiras el ya clásico y pelotudo “Hola, que tal?”.
a: La mina no te importa, entonces seguís diciendo pavadas que ella se ríe, la pasa bien con vos y terminan en algún telo, casa tuya o de ella. La pasaste bien, pero el que no arriesga no gana, y te quedás con la espina de saber que hubiese pasado con ELLA.
b: Y sos un winner flaco. Sacamos el monumento a San Martín y te ponemos a vos.
c: Acá es cuando aparece el clásico temor al rechazo, las mariposas en tu estómago, y otras demás estupideces que hacen al hombre eso, “UN ESTUPIDO”. La miras, la miras, le sonríes, soñas estar al lado de ella mirando Titanic, que la besas en la playa con el amanecer de fondo y otra parva de mariconadas, tomas coraje y avanzas. Acá es cuando se te cruzan todos los libros pdf que te leíste sobre seducción en Internet (Si, seguro ya pusiste a buscar en google). Pero claro, estás hecho un bobo y salís con “Hola, que tal?”, “Que calor hace acá”, “Cómo te fue en la facultad?”. Al rato la mina se aburre y dice que se va con las amigas, y vos te quedás sin el pan y sin la torta. Todo porque la ves diferente, no la ves como en el caso A. Que en sí es lo mismo, pero no es lo mismo. Así que te volves a tu casa re caliente, sale una y a dormir.
En fin…Podría seguir escribiendo pero los Domingos son aburridos.
Creditos a: David Martín
Pasa toda la semana y llega el tan sagrado Sábado, en el que si los planetas se alinean y la buena predisposición de tus amigos, que de seguro la tendrán, va haber buen tiempo y asado en la casa de quien sabe quien, porque nadie quiere limpiar después de que termina todo.
En fin. La cosa es que se designa una casa y tipo 5 o 6 de la tarde, dos o tres de los que tengan móvil van a hacer las compras al super, con una cantidad de envases de cervezas vacías bastantes impresentables. El punto es que arrancan y cada 10min se mira el cielo para ver si está lindo. Siempre está el boludo que dice “Va a llover che..” cuando hace un sol que raja el ogete. Llegan y siempre hay uno que agarra el changuito porque lo divierte andar por todo el super pidiendo permiso cada 10metros, dado que siempre hay una vieja que pone el chango bien al medio del pasillo.
Te juntas a comer un asado, pero lo primero que querés agarrar son las bebidas. Así que cargas fernet, cervezas, vino, etc. Van a la carnicería, la verdulería, etc. Primero se bebe, después se come pareciera ser. Esto me hace acordar a un amigo, que cuando organizaba un asado, era un chorizo y 5 birras para cada uno. Esa ideología por de más alcohólica que uno tiene de adolescente y que tal vez publicidades como “Lo que importa es la cerveza” estén merodeando constantemente en tu subconciente.
Ya está todo para comenzar con el ritual argentino. Claro…falta quien va hacer el asado. Siempre hay uno que no está bañado y por ende es el que tiene que hacerlo, muchas veces el dueño de la casa. De hecho varias veces me han cagado con eso (lo bueno es que después que termina, te vas a bañar y sos el único que sale a bailar sin olor a humo). El punto es que antes de prender el fuego ya tenés un vaso lleno en tu mano, y si no te pasas de mambo, tal vez para cuando te sientes en la mesa te acuerdes que estás en un asado con tus amigos.
Comienzan a llegar los que faltan. Siempre hay uno que te llama y te pregunta si puede venir con la novia, porque seguramente piensa que a las 12 de la noche el sodero le va a tocar el timbre y se la va a querer serruchar, entonces la inseguridad recorre su cuerpo. Flaco, es “Orly for men”. Así y todo te da lástima y termina viniendo ella. De bronca seguro le haces traer una bolsa de hielo de pasada. El que esté una mujer en la mesa significa que las charlas se vuelven un tanto menos desubicadas y mas aburridas. Claro, eso dura una hora y media, porque al rato ya te da lo mismo si está Carola o Paola y se te empiezan a escapar tantas groserías machistas (chota, garcha, etc) como estupideces unas tras otras.
Las charlas previas a la cena suelen ser “cómo fue la semana laboral”, “como ves el partido de mañana”, “si tenés alguna minita para hoy a la noche”, etc. Siempre de por medio un recipiente en la mano con bebida predilecta de cada uno. A todo esto los padres del dueño de la casa se despiden porque se van a cenar “arafue”. Charla va, charla viene, los muchachos se entretienen, y en eso cae el asador y dice “A comer che”. Justo en ese momento cae el último que faltaba. ¿O no me van a decir que siempre hay uno o dos que caen justo para comer? Bue… Todos se sientan y sale la clásica ronda de choris/choripanes. Ronda 1, ronda 2, alguno ya se desprende la bragueta, ronda 3, no doy más, alguno que seguro se caga y la cosa va terminando.
Durante la cena se habla en general y en voz alta, a tal punto que probablemente alguno termine gritando. Charla que un asado de mujeres seguramente debe ser “sacarle el cuero a la que no vino…la ropa que me compré…sacarle el cuero a la que no vino…sacarle el cuero a la que no vino…el pibe que me manda sms…etc”. Se hace sobre mesa, un cigarrilo de por medio (el que no fuma se siente que está en una cámara de gas de los nazis, porque el lugar está que no da más de humo tabacalero), las cuentas claras de lo que se gastó, y todo cae en el truco o en la guitarreada.
La guitarreada es un punto interesante. Siempre hay uno o dos que tocan y empiezan con sus clásicos de rock (sí rock, es un asado de hombres che). Pero en el trascurso de la “serenata” uno ve como el repertorio va mutando y de “Caña seca y un mebrillo/La balada del diablo y la muerte”, pasas a temas de Amar Azul, La chacarera de quien sabe quien, y la clásica payada que la hace el que más picado esta en ese momento y es una harta de pavadas una tras otra. Ya para esto el guitarrero tiene los dedos como un racimo de porongas.
La noche pasa y caen los padres del dueño de la casa mientras sigue el canto-bar y algunos limpian. Los señores mayores entran y se hace un silencio en la sala, a la cual el jefe dice “Sigan chicos, sigan…”. El punto es que si sos el guitarrero te hacen tocar una copla. Me ha pasado varias veces. Entonces arrancas con una chacarera, aplusos, una zamba, aplusos, otra zamba, y para cuando vas terminando ves como la vieja ya te está mirando con cariño pensando en andá a saber a quien le haces recordar de cuando ella era joven. Sacás la conclusión de que te sentís incómodo y todo termina en un “Bueno chicos, salimos?”. Acá comienza un debate y se deducen 3 posibilidades:
A: El que se va a la casa.
B: Todos al cabaret.
C: Un boliche.
A: Seguramente ya esté bastante picado, entonces se va a dormir con la esperanza de tal vez de que la novia/tranza/ex o lo que se fuese, le mande un sms a la 5 de la mañana para ver que hace, porque ella no engancho ni la remera con la puerta del baño. Caso contrario, “sale una” y a dormir.
B: Salen todos al ya mencionado cabaret, piringundin o firulo, como lo suelen llamar. Entrar para romper la billetera y con el “Teniente Dan” que no da más, porque a los 5 min de entrar ya estás manoteando la primera goma que se te cruza. Entonces alguno pasa, quema un violeta, la felicidad le dura lo que dura un pedo, sale, se sienta en la barra y los 15 min ya tiene el amigo otra vez arriba porque está otra vez manoteando un ogete y hace que mire todo el tiempo el piso tratando de buscar un billete caído del cielo.
C: El boliche/disco, lugar más que interesante al que acudimos muchos fin de semanas en el año. Por lo menos yo, no se vos. Dado que todos están listos, parten hacia el centro o lugar de residencia de los mencionados. Obviamente antes se pasa por alguna estación de servicio a comprar cigarrillo, pastillas/chicles porque tenés un aliento a búfalo que da miedo, y el que se tiene fé o es precavido se compra forros.
Es sabido que todo lo hace el hombre en su vida (Si también en bajada, te cagué el chiste) es para levantar minitas. Minitasss!!! Minitasss!!!
Te compras un auto y seguro “Con esto levanto”. Aprendés a tocar una de Alejandro Sanz y seguro levanto. Sos deportista profesional, minitas…Y así puedo seguir eh.
Mientras la mujer se produce a más no poder para que caliente la mayor cantidad de pirulines dando vueltas y después se quede con uno. O dos…hay cada una je. Ellas me puede decir que no, pero están todo el tiempo seduciendo. A decir verdad, son unas forras hijas de… (ehh para flaco….!!), pero son un mal necesario.
Estando en la cola del boliche de seguro alguna charla surge, y como estás medio picoteado alguna boludez te mandas, y las 2 minas que están atrás tuyo te miran con cara de pocos amigos o se te cagan de risa de la pelotudes que acabas de decir o de que se te está prendiendo fuego la zapatilla. Si a mi me pasó.
Se paga y uno entra al boliche y a la primer mina buena que ves la querés partir en 8 como a una pizza. Pero no, a lo sumo le tirás un insignificante “Hola, que tal?” y lo primero que hacés es ir a la barra o al baño a mear y mirarte en el espejo. Por cierto siempre está el pajaron que se moja el pelo, se mira lo facha que quedo y cuando sale tiene la remera mojada de pe a pa. Vas a la barra te pedís el trago que tanto te gusta aunque siempre te lo hagan demasiado fuerte. Charlas, charlas, pasa una mina, pasan dos y seguís implementado los “Hola, que tal?” y la flaca te miran como diciendo “Se un poquito más original pascual”. Bueno, de seguro ella recorrió todo el boliche y ya tiene 58 “Hola, que tal?” encima. En definitiva, un boludo barbaro. Pero bueno sirve como para ir sacándose la vergüenza (¿?).
Después de un rato, tenés el vaso a la mitad y sale la clásica vuelta “a ver que se ve”. Te paras en otra barra y te tomas otro trago, y al rato tenés la vejiga que no te da más y tenés que ir al baño a mear, pero el baño está en la otra punta, y te tenés que bancar que la pendeja de atrás tuyo te meta el codo en la columna para que avances. En el medio de todo esto, de paso seguís con los “Hola, que tal?” y alguna boludes más.
Segurumente alguna pare y te de charla. Claro, no esperes que sea Megan Fox porque de seguro algún grano en la frente mal tapado por el maquillaje tiene. Al principio le sacás todos los defectos y decís tantas pelotudes dado que ella no te importa, que al final ella le pone onda y vos a medida que pasa el tiempo la ves con más cariño. Todo esto hasta que pasa ELLA. Si, esa que te mueve de arriba abajo, que te pasas horas mirando sus fotos en Facebook y que por MSN te le hacés el langa.
Entonces pasa cerca de tuyo, sonreís, ella también y ahí aparece el momento de decidir evaluando la situación .
A: Te quedas con la de “medio pelo” porque sabes que venís bien, y hoy es lo único que importa.
B: Vas y le mandas el chamuyo de tu vida.
C: Vas y le tiras el ya clásico y pelotudo “Hola, que tal?”.
a: La mina no te importa, entonces seguís diciendo pavadas que ella se ríe, la pasa bien con vos y terminan en algún telo, casa tuya o de ella. La pasaste bien, pero el que no arriesga no gana, y te quedás con la espina de saber que hubiese pasado con ELLA.
b: Y sos un winner flaco. Sacamos el monumento a San Martín y te ponemos a vos.
c: Acá es cuando aparece el clásico temor al rechazo, las mariposas en tu estómago, y otras demás estupideces que hacen al hombre eso, “UN ESTUPIDO”. La miras, la miras, le sonríes, soñas estar al lado de ella mirando Titanic, que la besas en la playa con el amanecer de fondo y otra parva de mariconadas, tomas coraje y avanzas. Acá es cuando se te cruzan todos los libros pdf que te leíste sobre seducción en Internet (Si, seguro ya pusiste a buscar en google). Pero claro, estás hecho un bobo y salís con “Hola, que tal?”, “Que calor hace acá”, “Cómo te fue en la facultad?”. Al rato la mina se aburre y dice que se va con las amigas, y vos te quedás sin el pan y sin la torta. Todo porque la ves diferente, no la ves como en el caso A. Que en sí es lo mismo, pero no es lo mismo. Así que te volves a tu casa re caliente, sale una y a dormir.
En fin…Podría seguir escribiendo pero los Domingos son aburridos.
Creditos a: David Martín