Un adelanto de "Peter Capusotto, el libro", donde el genial bufo enseña a escribir una canción... como los Redondos.
En el rock, como en cualquier actividad humana, hay momentos de originalidad e innovación, y momentos en los que las viejas fórmulas se siguen repitiendo. El productor discográfico S. Biasutto hace un análisis de lo valorable que es innovar, pero también de las desventajas comerciales que a veces esto conlleva: "Es muy lindo, claro, pero probar algo nuevo siempre es riesgoso. No veo entonces por qué hacerlo, habiendo cosas por las cuales alguien ya se rompió el culo y que encima funcionan".
Lo original e innovador puede fallar. Repetir una fórmula que llegó al éxito, también, pero muchísimo menos. Por eso, a través de cursillos radiales, prospectos y manuales para los jóvenes que recién inician su carrera y quieren triunfar más rápido que el resto, S. Biasutto enseñó fórmulas y estilos comprobadamente eficaces. Aquí reproducimos algunas páginas de su libro Práctica y aprendizaje del estilo musical de grandes estrellas para que vos también puedas triunfar.
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Capítulo 22:
Cómo escribir letras del estilo de Los Redonditos de Ricota
Los Redondos han sido exitosos, tienen prestigio. ¿Podemos ser exitosos como ellos? Sí. ¿Podemos tener su prestigio? Es más difícil. Pero a nosotros nos interesa el éxito y no el prestigio. Porque el prestigio se logra con esfuerzo y mérito propio. Y el éxito se puede copiar.
Más allá de sonar parecido o raparnos la cabeza, debemos saber cómo hacer letras similares a las de ellos. Muchos dicen que no entienden los textos; en realidad, no son letras comunes, son sucesiones de metáforas e imágenes. Una metáfora o imagen del estilo de los Redondos podría ser así:
"Qué metejón, gato cyberceloso, / Ya tu risa es paraguaya".
Estas imágenes o metáforas hablan de alguien que se enamora de una chica, le revisa los mails, y después fuma algo que le traen de Paraguay o tiene una sonrisa parecida a la del ex arquero de Vélez, Chilavert. Constituyen un ejemplo de cómo escribir "estilo Redondos". La manera de hacerlo la elige quien escribe. Puede decidir de qué tema hablar y a partir de allí organizar sus metáforas o imágenes. O al revés.
O sea: escribir las metáforas o imágenes primero, y después ver de qué cosa pueden estar hablando.
Podemos hacer otro ejercicio. Escribimos lo siguiente:
¿Quién va a chupar bombilla de hiper mat? /
Lavada yerba del gran cerebro Taragüí /
Dale que chupa, dale que chupa /
Al gordo Carlos la bombilla ya se le tapó, oh, oh, oh...
¿Es esto una metáfora que nos puede hablar del sistema y su forma de absorber para su usufructo el producto de la inteligencia de los hombres? Puede ser.
Pero, en realidad, es una imagen que tuve una vez en una playa de San Clemente, cuando vi a un gordo en slip que chupaba una bombilla tapada hasta sufrir una embolia. Lo internaron y después se puso bien.
A través de esto es posible ver que una metáfora o una imagen tienen la ventaja extra de que pueden interpretarse en varios sentidos. Es decir: el que escucha la letra de esa canción hace su propia interpretación y la discute con sus amigos.
Puede ocurrir, sin embargo, que el autor de la letra explique en un reportaje qué quiso "decir con tal cosa" y se terminen las interpretaciones personales. Pero esto trae el peligro de la desilusión, al descubrir que eso que parecía decir no era tan lúcido ni trascendental. De ahí que no sea bueno explicar las letras. Si preguntan es porque les gusta. Y si les gustó, ya está.
En el rock, como en cualquier actividad humana, hay momentos de originalidad e innovación, y momentos en los que las viejas fórmulas se siguen repitiendo. El productor discográfico S. Biasutto hace un análisis de lo valorable que es innovar, pero también de las desventajas comerciales que a veces esto conlleva: "Es muy lindo, claro, pero probar algo nuevo siempre es riesgoso. No veo entonces por qué hacerlo, habiendo cosas por las cuales alguien ya se rompió el culo y que encima funcionan".
Lo original e innovador puede fallar. Repetir una fórmula que llegó al éxito, también, pero muchísimo menos. Por eso, a través de cursillos radiales, prospectos y manuales para los jóvenes que recién inician su carrera y quieren triunfar más rápido que el resto, S. Biasutto enseñó fórmulas y estilos comprobadamente eficaces. Aquí reproducimos algunas páginas de su libro Práctica y aprendizaje del estilo musical de grandes estrellas para que vos también puedas triunfar.
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Capítulo 22:
Cómo escribir letras del estilo de Los Redonditos de Ricota
Los Redondos han sido exitosos, tienen prestigio. ¿Podemos ser exitosos como ellos? Sí. ¿Podemos tener su prestigio? Es más difícil. Pero a nosotros nos interesa el éxito y no el prestigio. Porque el prestigio se logra con esfuerzo y mérito propio. Y el éxito se puede copiar.
Más allá de sonar parecido o raparnos la cabeza, debemos saber cómo hacer letras similares a las de ellos. Muchos dicen que no entienden los textos; en realidad, no son letras comunes, son sucesiones de metáforas e imágenes. Una metáfora o imagen del estilo de los Redondos podría ser así:
"Qué metejón, gato cyberceloso, / Ya tu risa es paraguaya".
Estas imágenes o metáforas hablan de alguien que se enamora de una chica, le revisa los mails, y después fuma algo que le traen de Paraguay o tiene una sonrisa parecida a la del ex arquero de Vélez, Chilavert. Constituyen un ejemplo de cómo escribir "estilo Redondos". La manera de hacerlo la elige quien escribe. Puede decidir de qué tema hablar y a partir de allí organizar sus metáforas o imágenes. O al revés.
O sea: escribir las metáforas o imágenes primero, y después ver de qué cosa pueden estar hablando.
Podemos hacer otro ejercicio. Escribimos lo siguiente:
¿Quién va a chupar bombilla de hiper mat? /
Lavada yerba del gran cerebro Taragüí /
Dale que chupa, dale que chupa /
Al gordo Carlos la bombilla ya se le tapó, oh, oh, oh...
¿Es esto una metáfora que nos puede hablar del sistema y su forma de absorber para su usufructo el producto de la inteligencia de los hombres? Puede ser.
Pero, en realidad, es una imagen que tuve una vez en una playa de San Clemente, cuando vi a un gordo en slip que chupaba una bombilla tapada hasta sufrir una embolia. Lo internaron y después se puso bien.
A través de esto es posible ver que una metáfora o una imagen tienen la ventaja extra de que pueden interpretarse en varios sentidos. Es decir: el que escucha la letra de esa canción hace su propia interpretación y la discute con sus amigos.
Puede ocurrir, sin embargo, que el autor de la letra explique en un reportaje qué quiso "decir con tal cosa" y se terminen las interpretaciones personales. Pero esto trae el peligro de la desilusión, al descubrir que eso que parecía decir no era tan lúcido ni trascendental. De ahí que no sea bueno explicar las letras. Si preguntan es porque les gusta. Y si les gustó, ya está.