Si tuviera que citar algun libro que recuerde con especial cariño desde mi infancia, seguramente hablaría de El Principito. Es un libro por el que no pasa el tiempo y que nunca pierde vigencia.
Un cuento delicioso que se transforma y evoluciona según la edad que tienes. Un libro de aventuras cuando eres niño y casi un tratado filosófico cuando creces. Aún así no ha perdido nada de su belleza, poesía o significado con el paso de los años.

Y uno de los "personajes" que recuerdo de aquellas lecturas son los impresionantes Baobabs.
Capaces de comerse literalmente un planeta, aparecían en el Principito como metáfora de amenaza inminente, de disciplina o de pereza.
El Principito se levantaba cada día y durante la limpieza de su planeta, buscaba la pista de los Baobabs cuando se distinguían de los rosales, para arrancarlos antes de que se comieran su planeta.
Y en algo tiene razón Saint-Exupery. Los Baobabs son casi árboles alienígenas. Si imagináramos un posible escenario extraterrestre con vida, quizá los Baobabs formaran parte de esa extraña flora.

Científicamente hablando (lo cual no le quita ni un ápice de poesía al post) los Baobabs son árboles de la familia Adansonia, que comprende 8 especies diferentes. De esas 8 especies, 6 crecen sólamente en la Isla de Madagascar y las restantes puedes encontrarlas en el interior de Africa.

Son los árboles botella. Su silueta es muy peculiar y está formada por un tronco robusto y ancho que se eleva hasta los 30 metros. Son árboles asombrosos que pueden vivir más de 1000 años y están llenos de curiosidades.
- Se han dado casos de Baobabs con más de 4000 años
- Algunas especies pueden incluso adentrarse unos metros en el mar.
- Una de estas 8 especies se encuentra en Australia.
Y cómo no, muchas de estas especies se encuentran en peligro de extinción.

Las semillas son numerosas, grandes, con forma de riñón.
Envolviendo las semillas hay una pulpa de color crema, cuya textura varía de terrosa a esponjosa según la especie y la edad del fruto.
Las semillas viven más de cinco años.
El tronco puede alcanzar los cuarenta metros de circunferencia, pero no crece más de 25 metros.
Los baobabs adoptan la forma de botella durante la etapa de madurez, a partir de los doscientos años.

En buenas condiciones, sobre suelo arenoso, con un clima templado y lluvias entre 300 y 500 mm pueden vivir hasta 800 o 1000 años, aunque se habla de ejemplares que han alcanzado los cuatro mil años.
Algunos baobabs se ahuecan en la madurez y se convierten en grandes depósitos en los que se pueden almacenar más de seis mil litros de agua.

Para redondear, ofrecen frutos semi-ovalados y grandes, del tamaño de un melón. Esta fruta recibe el nombre de pan de mono, entre muchos otros y se emplea principalmente como base en diversas bebidas refrescantes, utilizando la pulpa seca o fresca. Al usar esta última, se tratan leves trastornos gastro-intestinales y de vejiga, así como fiebre, diarreas y hemoptysis, que también son tratados con la corteza o las hojas cocidas del baobab.

Pero con esta pequeña ofrenda, simplemente se ha destapado la punta del iceberg de lo que los baobabs son capaces de dar a la humanidad. Las semillas molidas son un excelente remedio contra el hipo, un antiespasmódico natural. La corteza nos llega a Europa bajo el nombre de 'Cortex Cael Cedra', que sustituye la quinina en su lucha contra la fiebre. Las hojas cocidas son utilizadas como alimento.
El árbol también produce un excelente desodorante, su fruta tiene un alto contenido en vitamina C y de ácido tartárico y de la corteza se hacen instrumentos musicales, cuerdas y cientos de utensilios típicos al habitar en zona de Baobabs. Un pegamento, extraído de las semillas, permite unir con fuerza diversas superficies. Y la lista sigue...

"...de buenas semillas salían buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen día una de ellas tiene la fantasía de despertarse. Entonces se alarga extendiendo hacia el sol, primero tímidamente, una encantadora ramita inofensiva. Si se trata de una ramita de rábano o de rosal, se la puede dejar que crezca como quiera. Pero si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla. En el planeta del principito había semillas terribles… como las semillas del baobab. El suelo del planeta está infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de él más tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus raíces. Y si el planeta es demasiado pequeño y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar...."
Fuentes 1, 2, 3.