Idearon la "Popo chau", una bolsa biodegradable para levantar sin tocar las heces de perro. Observa conversó con sus creadores.
El Popo Chau en acción| A. Cuenca
El perro es el mejor amigo del hombre hasta que hace su gracia en territorio ajeno o público y su dueño es un mal vecino cuando no limpia lo que el can ha dejado por la calle. Con estas dos premisas, los amigos Federico Viana y Paul Fontan idearon "Popo chau", un artículo que oficia de "bolsa y de pala" para levantar las heces y que esperan colocar en el mercado lo más pronto posible.
"Es un modelo de utilidad para no tocar", explicó Viana a Observa sobre la principal característica de este invento uruguayo. Al plegar unas asas de cartón, se recoge el excremento sin tocar nada. Una vez cerrado, se tira en la papelera. Junto al resto de los residuos, el papel y la materia se degradarán naturalmente hasta no dejar rastro. "Queríamos hacer algo ecológico. Hasta se puede captar gas metano", indicó Fontan sobre la posibilidad de extraer biogás y generar energía eléctrica si se efectúa una recolección masiva.
Los socios están coordinando con la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) para distribuir el producto y asegurar que las calles y las playas se mantengan libres de caca de perro, según dijeron a Observa los creadores de "Popo chau". Además, están en tratativas para que, por lo menos al principio, supermercados, veterinarias y empresas de alimentos puedan ofrecer la "Popo chau" de forma gratuita. Según cifras que brindaron a Observa, el costo de cada unidad sería de $ 3,50 para una compra de 10.000. "Es barato para las repercusiones que puede tener, aunque va a llevar tiempo para que la gente se acostumbre cuando se le da la bolsa de plástico gratis", apuntó Viana.
Más adelante, su idea es vender packs y colocar dispensadores cuando se haya generado la suficiente conciencia y se logre vencer, primero a la negligencia y, después a la bolsa de plástico, el método preferido por quienes ponen las manos en la masa. Fontan aseguró que desde el punto de vista ambiental, quienes utilizan la bolsa tradicional generan más daño al promover su acumulación.
Desde el punto de vista sanitario, la eliminación de las heces de la vía pública evita el contagio de enfermedades como la hidatidosis.
El can puede ser muy tierno e inteligente pero si no es desparasitado, cada vez que defeca miles de huevos de parásitos salen al exterior esperando migrar a otro organismo. La Comisión Nacional de Zoonosis estima que en Montevideo hay más de 500.000 perros y entre 5.000 y 6.000 personas están infectadas.
http://www.observa.com.uy/Osecciones/vida/nota.aspx?id=121449


