Argentinos: hacer y comer asado les gusta más que el sexo
Según varias encuestas de diversas consultoras y un sondeo exclusivo realizado por PERFIL, los hombres y mujeres de este país coinciden en que echar carne a las brasas un domingo es lo que les causa mayor placer. La segunda actividad en la que concuerdan es pasar una noche de pasión. A la hora de las diferencias, ellas optan por salir a ver vidrieras y hablar por teléfono con amigas, mientras que ellos eligen ir a la cancha y jugar al fútbol
Un asadito con toda la ceremonia: ellos preparando el fuego, ellas encargadas de la ensalada; la mesa larga, el vino tinto, el choripán y después el costillar, la eterna sobremesa de domingo y ver caer el sol con la panza llena. El ritual es tan famoso como delicioso y es lo que más les gusta hacer a los argentinos en su tiempo libre, según varios sondeos.
En una encuesta on line de Yahoo, el responsable de un foro pregunta, directamente: “¿Qué es mejor, comer asado argentino o tener sexo?”. Entre las múltiples respuestas de varios participantes de toda Latinoamérica, un cordobés asegura: “Existe una variante, que consiste en tener sexo mientras se prepara el asado. Si bien es cierto que la carne se quema un poco, todo depende de la mano del asador”.
Otro estudio, llevado adelante por la consultora D’Alessio Irol, también asegura que el asado lidera ampliamente entre las preferencias locales entre las comidas.
PERFIL les consultó a 500 hombres y 500 mujeres utilizando un mailing, qué es lo que más les gusta hacer en su tiempo libre y la coincidencia entre géneros se dio en ese punto: el asado. El sexo, en el ranking, quedó número dos. Pero la empatía estuvo en la carne argentina. A la parrilla o en la cama.
Un alto porcentaje de ellas optó por “ver vidrieras” y “hablar por teléfono” entre sus preferencias, mientras que ellos eligieron “ir a la cancha” y “jugar al fútbol”.
Darse un gusto. “Lo ideal para no alienarse es, al menos una vez a la semana, encontrar el tiempo para llevar adelante alguna actividad que cause placer”, dice el licenciado Mauricio Sánchez, psicólogo, y explica por qué el asado lidera entre las preferencias: “Las actividades grupales suelen ser las que más disfrutan los argentinos; no es casual que también hayan elegido ir a la cancha, jugar al fútbol y salir al shopping”.
Ana Lecumbe, socióloga, dice que “moverse en tribu da seguridad y es por eso que a la hora de dispersarse la mayoría elige actividades grupales”. Además, resalta: “La ceremonia del asado incluye el ritual completo, no sólo comerlo, y eso implica un momento compartido y hasta habla de la identidad nacional. Además, es riquísimo y famoso en todo el mundo”.
A las brasas. “El orden sería así: Asado con todo, sexo para hacer la digestión y, después, sobras de asado frío. Eso sí que es un mundo ideal”, fantasea Sebastián Sánchez, de 25 años, que también se autodefine graciosamente como “un gran asador y excelente amante”.
Leonora Mastrolorenzo, una arquitecta de 40 años, cuenta: “La pregunta era qué es lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre, y lo primero que me vino a la cabeza fue el asado. Es el momento para descomprimir todas las presiones de la semana. En casa, en verano, hacemos uno todos los domingos y en invierno más cada tanto, pero realmente se extraña. No es igual el asadito en el quincho que unas pizzas o pastas en el living”.
Más allá de la crisis económica, se sigue eligiendo disfrutar. El asado y el sexo lideran entre las opciones más realistas. Enteramente localistas, la carne a la parrilla es la número uno, porque sexo hay en todo el mundo, pero un asadito argentino. Sólo es posible acá
COMO HACER UN ASADO
“El concepto de cómo hacer un asado es casi como la fórmula para armar el plantel de la selección: somos 40 millones de argentinos y hay 40 millones de opiniones”, dice Guillermo Calabrese, el director académico de Gato Dumas Colegio de Cocineros que tiene, además, el cargo de asador en el programa de radio Al pie del carbón donde, junto a Martín Teitelbaum, preparan un asado en vivo cada domingo
Calabrese empieza por el principio: “La parrilla tiene que estar limpia y para eso lo mejor es quemar la grasa de los asados anteriores con un fuego bien fuerte y, cuando la parrilla está bien caliente, pasarle un cepillo de alambre para levantar la grasa carbonizada. Después se pasa otro cepillo de paja embebido en agua con vinagre blanco hasta que se levanta todo”, explica el cocinero y agrega que, antes de poner la carne, hay que pincelar la parrilla con aceite.
Volviendo para atrás, Calabrese describe el proceso de encendido del fuego, según su criterio: “Primero hago un bollo de papel no demasiado comprimido, alrededor pongo maderitas fintas secas que pueden ser de cajón de fruta o de árbol, si hay alguna piña la agrego y alrededor coloco carbón”, señala.
Al director del colegio del Gato Dumas le gusta condimentar la carne antes de confiarla al fuego: “En la tabla le pongo sal, aceite de oliva, pimienta molida, hierbas o especias y limón, según el tipo de carne. El límite para condimentar es que los sabores no invadan a los de la carne”, indica.
A pesar de que otros asadores cuestionan el hecho de salar la carne antes de ponerla al fuego, Calabrese tiene su teoría y la fundamenta: “La sal moviliza los líquidos y hace que los jugos salgan del ingrediente al exterior; al movilizar los jugos, moviliza los sabores”.
De qué lado poner la tira de asado es otra de las cuestiones que genera polémica alrededor de la parrilla: “Yo creo que hay que ponerla del lado de la carne, porque si no el hueso se quema y la carne toma gusto a hueso quemado –plantea-. La altura de la parrilla y la intensidad del fuego dependen del grosor de la tira: para cocinar algo muy delgadito la parrilla puede estar baja y con mucho fuego porque se va a hacer vuelta y vuelta. En cambio, si es grueso, es mejor levantar un poco la parrilla y poner un fuego moderado para hacerlo despacito”, sugiere mientras prohíbe pinchar la carne y vota por la pinza: “Si la pinchás, pierde todo el jugo”, advierte.
Consultado acerca de la tecnología al servicio del asado, Calabrese opina que puede ayudar a los que tienen más dificultad, pero está aseguro de que a medida que el asador toma confianza, todas las “ayuditas tecnológicas” van a parar al cajón: “Hay que sacarle el ceremonial, el asado es una forma primaria de cocinar que tiene más de folklore que de técnica”, afirma
Con respecto a cómo saber cuándo está lista la carne, asegura que a medida que se adquiere experiencia en la parrilla se va generando una especie de reloj interno que te permite darte cuenta cuando está listo.
Según el cocinero, en la mesa, alrededor de la carne, tiene que haber papa si se trata de una carne grasosa, una ensalada y un vino sencillo con hielo y soda. De postre, la mayor simpleza: queso y dulce, arroz con leche o ensalada de frutas