Esta nota salio en Critica Ayer... espero que luego de
la visita de Mudhoney (Teloneros de Pearl Jam
en 2005) vengan el año que viene!
El grunge, versión original
Al frente de su grupo insignia, Mark Arm sentó las bases del género que hizo famosos a Nirvana o Pearl Jam, pero nunca recogió las ganancias. Veinte años después, siguen pegando.
El futuro llegó para los pioneros del género que jamás pensaron en el futuro: Mudhoney, la banda que sin querer sentó las bases del grunge y nunca se molestó en recoger los beneficios que su invento generó sigue en pie tras más de dos décadas, mientras casi todos sus discípulos o bien estallaron en algún momento de los 90, o bien fueron piadosamente tragados por la madre tierra.
Este 2008 los encuentra, al mismo tiempo, revisando su historia (reeditaron su histórico EP Superfuzz Bigmuff, su líder Mark Arm rearmó por una noche el fundacional grupo Green River) y ampliándola aún más (su muy buen disco The Lucky Ones salió en mayo), al tiempo que por primera vez se deciden a visitar la Argentina solos (se presentan en Niceto este domingo 19), tras la experiencia de abrir los shows de Pearl Jam en Ferro, en 2005.
“Los shows eran chicos a fines de los ochenta. Tocábamos con y para nuestros amigos. No tenía ni idea de que algo grande se venía”, recuerda Arm, el cantante y guitarrista, vía e-mail. “Seattle llamaba la atención de fanzines y algunas revistas de música, pero nunca pensé que nuestros amigos triunfarían en el mainstream”. Mientras Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y demás bandas que habían abrevado en el sonido dispuesto por Mudhoney se cansaban de rotar en MTV, los “originales” seguían peleándola desde abajo, primero en el mítico sello SubPop (del que hoy Arm es directivo) y luego –aunque quizás demasiado tarde– desde la major Reprise. Mark, en tanto, contemplaba la situación sin resentimientos: “Estaba feliz por su éxito. Ellos son (‘eran’, en algunos casos) mis amigos. No puedo hablar sobre cómo lo veía otra gente”.
El premio a la perseverancia y la no codicia llegó después, traducido en permanencia. “Nosotros sobrevivimos porque nunca nos desilusionamos. Nuestra única meta era sacar un single. Todo lo que vino después fue un bonus. La idea de que pudiéramos llegar a tener éxito en el mainstream nunca se nos ocurrió porque siempre supimos cómo sonábamos y conocíamos el destino de las bandas underground que vinieron antes que nosotros”, explica Arm.
Hoy, ya de cuarenta y tantos, siguen sonando tan ásperos como en los años de las camisas leñadoras. Y tal vez más: “The Lucky Ones es uno de nuestros discos más despojados y directos. Supongo que el hecho de que yo no toque la guitarra en él tiene algo que ver con eso”, dice. Sin ánimo de cambiar una letra de la historia que supieron escribir para sí mismos, Mark asegura que los discos de Mudhoney “son lo más parecido a hijos que tengo”, mientras saluda a la manada de desgreñados que poblaban (poco) los antros de Seattle en el 88, esos mismos que hoy –ya no tan desgreñados– siguen yendo a sus conciertos con la prole a cuestas: “Nosotros tocamos para nosotros y para los que disfrutan de lo que hacemos. Algunos de esos tipos llevan mucho tiempo junto a nosotros y crecimos juntos. Y también tenemos muchos fans jóvenes, que le inyectan nueva vida a esto que hacemos”.
“No me arrepiento de nada”, reafirma, finalmente, con el orgullo de quien hace lo que quiere. ¿Qué le aconsejaría este Mark Arm de 46 al de veintipocos que recién armaba Mudhoney? “No me aconsejaría nada diferente de lo que hice. Sólo que siempre confíe en mis instintos.”
Mudhoney toca este domingo 19,
a las 21. Anticipadas, $70,
en Niceto Vega 5510 y Ticketek.
Una noche de tormenta y heavy metal, con Mötley Crüe bajo el agua
Veinte mil metaleros, que en esto se puede y debe generalizar, celebraron la jornda HM del Pepsi Music, al que le faltan sólo dos fechas para empezar el balance. La tormenta desatada luego del show de Rata Blanca fue excusa para el retraso del número principal, los californianos, y veteranos, Mötley Crüe. Pasados por agua, unos desacatados Vince Neil –micrófono con brillantes– y Tommy Lee en los parches arremetieron con hits y un saludo que no sonó a demagogia, dadas las mojadas circunstancias: “Ésta es la mejor ciudad donde tocamos”.
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=13583