La reencarnación y la mente
Nuestra creencia en la reencarnación depende en gran medida de que comprendamos la naturaleza de la mente.
La mente es nuestra parte que percibe o experimenta objetos, e incluye un amplio abanico de fenómenos, desde las percepciones sensoriales, las emociones y los pensamientos y deseos, hasta los niveles de consciencia espiritual más elevados.
¿Cuál es la naturaleza de la mente? ¿Es un subproducto material de procesos físicos en el cerebro o en el sistema nervioso o su naturaleza es completamente distinta?
La creencia más extendida en la actualidad de que la mente es un fenómeno material no es nueva. En tiempos de Buda Shakyamuni, hace dos mil quinientos años, una escuela de filosofía no budista llamada charvaka tenía la misma creencia.
Los charvakas comparaban el cuerpo con una lámpara de aceite, y la mente con la llama. Puesto que la llama surge del aceite, cuando este se consume, la llama se apaga. Del mismo modo, puesto que la mente surge de los elementos del cuerpo, cuando estos dejan de funcionar, la mente también lo hace.
Esta creencia es similar a la de numerosos científicos modernos, que piensan que la mente es un subproducto de procesos electroquímicos en el cerebro.
La razón que dan tanto los charvakas como los científicos modernos es que existe una relación entre los diferentes estados mentales y ciertos fenómenos físicos.
Sabemos por propia experiencia que beber alcohol o respirar aire cargado disminuye la claridad mental y que podemos sentir físicamente las emociones intensas, como el odio o el apego. A medida que avance la ciencia, se encontrarán más relaciones entre algunos fenómenos físicos, como los genes o la química del cerebro, y nuestros estados mentales.
Sin embargo, esto sólo indica que existe una estrecha relación entre el cuerpo y la mente, pero no prueba que esta última sea un subproducto de procesos físicos en el cerebro. Lo contrario sería como afirmar que un conductor es un subproducto del vehículo que conduce porque existe una relación entre sus respectivos movimientos.
Qué es la reencarnación ?
La reencarnación, se refiere a volver a nacer en un nuevo cuerpo. Esto en otras palabras, según los que creen en ella, es el proceso que ocurre luego de la muerte, en cual el alma espiritual de la persona, abandona su cuerpo y se encarna en otro nuevo, naciendo nuevamente. O sea, las almas, mediante este proceso, regresan a la vida mortal de manera cíclica.
Por ende, por medio de la reencarnación, el alma de una persona, vuelve a la vida terrenal, en el cuerpo de otro sujeto distinto al primero, por medio de su nacimiento.
Se cree, que la idea de la reencarnación surgió en parte debido a que el ser humano, asimiló la idea cíclica de la vida en general. Por ejemplo, el sol sale, luego se esconde y se repite el proceso; lo mismo para la luna. De igual manera esto ocurre con las estaciones y con la vida vegetal, que nace, se desarrolla y muere, según la estación de año que esté imperando. Así, el hombre habría aplicado la misma lógica, a su propia existencia.
De igual manera, se piensa que el concepto de reencarnación, nace como una manera de explicarse las diferencias notorias entre la vida de las personas, que aparentemente no serían justas sin alguna causa que les diera sentido; por ejemplo el hecho de aquellos que viven sanos y exitosos en el ámbito personal y material o económico, con respecto a otros que son pobres o sufren de terribles enfermedades. Es así, como con la introducción de la idea de la reencarnación, se establece que las condiciones de la vida actual de un individuo, es el resultado o el efecto de lo realizado en una vida anterior. Por ende, si la persona vivió una vida impropia, la malgastó, hizo daño, vivirá una nueva vida en la cual sufrirá diversas desgracias. En otras palabras, estaría pagando sus culpas, correspondientes a su vida pasada. De manera contraria, quien vivió una vida en la cual practicó virtudes y se ajusto a valores morales, volverá a vivir en una ambiente pleno y sin mayores sobresaltos.
Lo anteriormente mencionado, es lo que se entiende como karma (del sánscrito kri o hacer), concepto importante para comprender la teoría de la reencarnación. El karma es la ley de causa y efecto, para todo lo que ocurre en el universo, incluida la vida de los seres humanos. La existencia bajo esta ley se denomina la existencia condicionada (samsara), o bajo la influencia del karma. A través de la evolución de la conciencia, mediante la práctica espiritual, el individuo se iría purificando, liberándose gradualmente de su influencia para finalmente alcanzar la liberación final o unión con el absoluto. A este estado de liberación se le llama iluminación, en donde el yo del individuo se fusiona o encuentra su identidad en el Yo absoluto o superior, que se denomina Brahma o Brahman. Para los budistas la iluminación, denominada Nirvana se alcanza a través del mismo proceso, pero el yo simplemente desaparece, fundiéndose en el vacío o Sunyata. No se debe confundir a esta creencia con el nihilismo, ya que este vacío o nada es trascendental, la ausencia de formas o elementos definibles por conceptos, lo que es similar al concepto de Brahman. Este estado último o trascendental también es llamado el silencio, la gran mente, la conciencia pura, satori o samadhi.
El concepto de la reencarnación, tiene sus raíces en el hinduismo. Religión que se forma, por medio de la fusión de las creencias de la antigua civilización que habitaba el valle del Indo en el tercer milenio antes del nacimiento de Cristo y las creencias de corte religiosas, que aportaron los pueblos arios, que llegaron a este valle (India), luego del año 2000 antes de Cristo. Claro que el concepto de reencarnación, no aparece en el hinduismo, hasta el siglo VII A.C. Asimismo, la India es la cuna del nacimiento del budismo, religión que también cree y desarrolla al mismo tiempo, el concepto de la reencarnación. Esta creencia, de manera posterior, se va irradiando hacia la cultura occidental. Primero fueron los griegos, donde varios filósofos asumieron ideas o preceptos budistas. Es así, como tanto Platón, al igual que Plotino, tocaban recurrentemente, el tema de la reencarnación, la trasmigración de las almas, en sus tratados y charlas filosóficas. Lo que realizaron los filósofos griegos, fue racionalizar la reencarnación, como un medio por el cual, las personas de la época que añoraban la eternidad, pudieran disfrutar de un consuelo y una esperanza real, frente al tema de la muerte. Lo mismo hizo, la escuela de Alejandría y los gnósticos. Posteriormente, los romanos también se vieron influenciados por estas creencias.
Lo mismo ocurría, con la religión céltica. La cual era druídica y de carácter panteísta. Y es que ellos, también creían en la reencarnación, o sea, que el alma de un guerrero, al momento de su muerte, volvería a tomar otro cuerpo, en el momento de su nacimiento.
Ahora las opiniones sobre la verdadera existencia de la reencarnación son motivo de incesante debate; en general la evidencia que existe al respecto es bastante escasa, difícil de verificar y además es complejo determinar causalidades. Existen casos sorprendentes de personas que han recordado eventos y lugares supuestamente experimentados en otras vidas, eventos que más tarde se han podido corroborar encontrándose objetos en lugares imposibles de determinar sin algún conocimiento previo de los mismos; para los creyentes esto es una prueba de la existencia de la reencarnación y para otros es sólo prueba de capacidades de percepción extra sensorial del cerebro humano. Para el Dalai Lama, cabeza del Budismo Tibetano, la creencia en la reencarnación es prácticamente innecesaria, ya que se puede confirmar su veracidad mediante la experiencia directa en meditación profunda. De todas maneras, es un tema bastante interesante.
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¿Qué es la mente?
Si la mente no es el cerebro ni ninguna otra parte del cuerpo, entonces, ¿qué es? Es un continuo inmaterial cuya función es percibir y comprender objetos.
Debido a que la mente no es un fenómeno físico y carece de forma, los objetos materiales no pueden obstruirla. Para que nuestro cuerpo llegue a la luna tiene que viajar en una nave espacial, mientras que la mente puede desplazarse a ese lugar en un instante sólo con el pensamiento. El conocimiento y la percepción de los objetos es función exclusiva de la mente.
Aunque decimos «Yo sé esto o aquello», en realidad, es nuestra mente la que aprehende los objetos. Conocemos los fenómenos con la mente.
Hay tres clases de mente: burda, sutil y muy sutil.
Las mentes burdas son las consciencias sensoriales, como la visual y la auditiva, y todas las perturbaciones mentales intensas, como el odio, los celos, el apego y la ignorancia del aferramiento propio. Estas mentes burdas están relacionadas con los aires internos burdos y pueden reconocerse con relativa facilidad. Cuando nos dormimos o al morir, las mentes burdas se disuelven en nuestro interior y se manifiestan las sutiles.
Estas últimas están relacionadas con los aires internos sutiles y son más difíciles de reconocer que las burdas. Durante el sueño profundo y al final del proceso de la muerte, los aires internos se disuelven en el centro de la rueda de canales o chakra del corazón, dentro del canal central, y entonces se manifiesta la mente muy sutil, la mente de luz clara.
La mente muy sutil está relacionada con el aire interno muy sutil y es muy difícil de reconocer. El continuo de la mente muy sutil no tiene principio ni fin.
Esta es la consciencia que viaja de vida en vida y que, si purificamos por completo mediante la meditación, se convertirá en la mente omnisciente de un Buda.
Nuestro cuerpo y nuestra mente son entidades distintas y, por lo tanto, aunque el cuerpo se desintegre después de la muerte, el continuo mental permanece intacto. La mente no cesa, sino que se separa del cuerpo y viaja a la vida siguiente.
En el caso de los seres ordinarios, en lugar de liberarnos de nuestras penas, la muerte sólo nos trae nuevos sufrimientos. Debido a que no comprenden esto, numerosas personas, incapaces de soportar más sufrimiento, se suicidan.
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