Un león se come a un chino y 15 minutos después vuelve a tener hambre
Aunque ha trascendido hoy, la noticia ocurrió el pasado miércoles en el zoo de la localidad de Liaong, cuando un león de nombre “Günter” atacó, descuartizó, mató e ingirió (más o menos en ese orden) a un ciudadano chino que había entrado descuidadamente en el recinto de los leones.
Instante en el que Gúnter se abalanza sobre el plato principal
A pesar de los gritos de los visitantes del zoológico, Günter no mostró piedad ni arrepentimiento, y sólo cuando logró ser reducido por los vigilantes con el empleo de dardos narcóticos y tras ser introducido en una celda de aislamiento, el león empezó a mostrar síntomas inequívocos de que tenía necesidad de hablar con alguien.
Por ello, los responsables del zoológico le acercaron a “Hao-Chi”, uno de los dos chimpancés que forma parte del Proyecto del Simio Comunicador (que trata de conseguir que los monos se comuniquen con los humanos usando el lenguaje de signos). Cinco minutos después, y tras la muerte de “Hao-Chi” devorado por Günter, la dirección del zoo ordenó que pusieran al segundo de los chimpancés, “Ming”, en una jaula contigua, aunque esta vez con la puerta de comunicación cerrada.
Tras un breve intercambio gestual-sonoro en el que mientras Günter rugía, Ming se introducía el dedo por el recto y se lo olfateaba a continuación, el chimpancé comunicó a la dirección del zoológico que Günter se quejaba de que la comida china le daba hambre casi de inmediato y que si no le podían mandar al Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, don Enrique Beteta, que ese sí que tenía pinta de saciante.
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Aunque ha trascendido hoy, la noticia ocurrió el pasado miércoles en el zoo de la localidad de Liaong, cuando un león de nombre “Günter” atacó, descuartizó, mató e ingirió (más o menos en ese orden) a un ciudadano chino que había entrado descuidadamente en el recinto de los leones.
Instante en el que Gúnter se abalanza sobre el plato principal
A pesar de los gritos de los visitantes del zoológico, Günter no mostró piedad ni arrepentimiento, y sólo cuando logró ser reducido por los vigilantes con el empleo de dardos narcóticos y tras ser introducido en una celda de aislamiento, el león empezó a mostrar síntomas inequívocos de que tenía necesidad de hablar con alguien.
Por ello, los responsables del zoológico le acercaron a “Hao-Chi”, uno de los dos chimpancés que forma parte del Proyecto del Simio Comunicador (que trata de conseguir que los monos se comuniquen con los humanos usando el lenguaje de signos). Cinco minutos después, y tras la muerte de “Hao-Chi” devorado por Günter, la dirección del zoo ordenó que pusieran al segundo de los chimpancés, “Ming”, en una jaula contigua, aunque esta vez con la puerta de comunicación cerrada.
Tras un breve intercambio gestual-sonoro en el que mientras Günter rugía, Ming se introducía el dedo por el recto y se lo olfateaba a continuación, el chimpancé comunicó a la dirección del zoológico que Günter se quejaba de que la comida china le daba hambre casi de inmediato y que si no le podían mandar al Consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, don Enrique Beteta, que ese sí que tenía pinta de saciante.
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