Antes de leer quiero hacerles saber a todos los tipos que les gusta insultar que sus comentarios seran borrados. solo se aceptan comentarios o criticas con fundamentos bien expresados.
El voto de los bolivianos en el exterior
Hugo de la G. Murillo C.
Desde hace décadas, la precaria situación económica del país y falta de fuentes de trabajo hicieron que muchos compatriotas nuestros emigraran, tanto dentro del continente como fuera de él, en busca de mejores condiciones de vida. Familias íntegras se trasladaron a diferentes lugares y quienes se fueron solos, formaron hogares estables, cuyos descendientes tienen otra nacionalidad.
El “sueño americano”, “europeo”, “argentino” y otros sueños obnubilaron a cientos de miles de bolivianos que en busca de casa propia, auto, vacaciones en las playas, yate, etc., dejándolo todo, partieron rumbo a países que les ofrecían aquello que no hubieran podido tener si decidían ponerle el hombro a Bolivia para, en un esfuerzo conjunto lograr -sin egoísmo- mejores días para todos. Algunos lo consiguieron, otros no, pero en líneas generales viven mejor.
Se fueron, y hoy expatriados, añoran su tierra y en lo mas profundo de su ser acarician el deseo de volver, pero ¿volver a que? Al pensar seriamente en la posibilidad del retorno la gran mayoría decide por quedarse, aunque les duela reconocer. Las añoranzas hacen que siempre piensen en Bolivia y cualquier información, de la poca verdadera que les llega, sea motivo de alegría o alguna preocupación, pero las cosas del país (desde afuera) se las ve de distinta manera; y se las ve de manera distinta porque les afecta poco lo que sucede en la Patria ya que en el exterior viven otra realidad, tienen surtida la heladera y su conducta hacia Bolivia es sin riesgo ni responsabilidad.
Si bien de acuerdo con la CPE la nacionalidad boliviana no se la pierde ni por adquirir otra, pero al alejarse del país existen derechos y obligaciones que quedan en suspenso como el cobro de la Renta Dignidad, el ejercer el derecho a elegir y ser electo, etc.
El derecho al sufragio queda en suspenso y debe permanecer así, ya que, al no participar de la realidad que se vive en el interior de nuestro territorio, no existe la responsabilidad de medir las consecuencias de un voto errado. El voto de compatriotas nuestros en el exterior sería un voto poco responsable y motivado por sentimentalismos, afectos y desafectos mal fundamentados y tal vez influenciado por intereses y propaganda sesgada que les llegue.
Con esto no pretendemos desconocer los derechos de nuestros compatriotas que gozan de trabajo y una mejor vida fuera del país, únicamente se pretende explicar por qué este derecho hasta la fecha en suspenso, no debe ser otorgado; más aún si tenemos en cuenta que, quienes no abandonamos el país, perdemos el derecho al voto con el solo hecho de no haber asistido a una anterior elección o, habiendo cambiado el lugar de nuestro domicilio, no nos reinscribimos en la Notaría Electoral correspondiente.
No faltará quien diga: ¿como otros países más desarrollados que el nuestro, los EEUU por ejemplo, permiten el voto de sus compatriotas en el exterior? La respuesta es muy sencilla, porque muchos de ellos abandonan su país por razones diplomáticas, humanitarias, sociales, etc. y sólo por cierto tiempo, ya que cumplida la tarea que su patria les asigna vuelven a reintegrarse a su territorio y en la mayoría de los casos dependen económicamente de su país de origen. Además surge la pregunta: ¿podrán adquirir doble nacionalidad?
Los bolivianos naturalizados en otros países adquieren el derecho al voto en su nuevo país, ¿qué derecho les asiste para participar en la elección de gobierno en dos o más países? ¿Al abandonar su tierra natal, adquieren un estatus superior que los habilita para participar en decisiones de dos países? No los condenamos por no haberse quedado a soportar el vendaval con la esperanza de mejores días, pero tampoco podemos otorgarles derechos adicionales que les hagan pensar que son mejores bolivianos que quienes no abandonaron el barco ante el lejano riesgo de un naufragio.
Si bien los derechos son automáticos, pero moralmente hay que ganárselos. El derecho a elegir o ser elegido se lo gana viviendo el día a día de la Patria y no desde el exterior mirando las cosas de palco, con un gran sándwich de jamón y una cerveza fría, mientras aquí comemos chuño o mote y si tenemos suerte con un pedazo de queso.
En lugar de pensar en adquirir un derecho más, nuestros compatriotas en el exterior deben procurar hacer una representación digna, cumplir con los requisitos que exige el país que los acogió, ya que la imagen nuestra en el exterior está deteriorada, aunque muchos pretendan negarlo, por algo la palabra “boliviano” está pasando a ser un insulto.
No es lógico ni justo que quienes tienen su vida asegurada en el exterior puedan decidir, el régimen bajo el cual vamos a vivir quienes permanecimos en el terruño. Por elemental sentido de respeto y equidad, deben permitirnos -a quienes nos quedamos en Bolivia- elegir solos a nuestros gobernantes, así como se les permitió decidir solos su futuro alejándose del país. Participen en elecciones en el país que hoy les da el pan y sufran o disfruten las consecuencias de su voto, pero no quieran imponernos gobiernos por correspondencia.
Queremos y extrañamos a nuestros familiares que se fueron, les deseamos que sean felices y que vivan su vida y nos permitan vivir la nuestra, y si algún día deciden volver, los estaremos esperando con los brazos abiertos para compartir con ellos tristezas, alegrías y el mendrugo de pan obtenido arando juntos nuestra querida tierra.