JOVEN LLAMADO HARRY POTTER RECLAMA SU IDENTIDAD
La coincidencia del joven de carne y hueso con el personaje principal de la saga se hizo todavía más notoria: los dos Harry tienen la misma cicatriz en la frente, además de ojos verdes.
INGLATERRA, octubre 27. Esta es una curiosa historia. Se trata de un chico inglés de 20 años que fue bautizado como Harry Potter bastante antes de que J.K Rowling lanzara su libro.
Ahora dice recibir bromas en todos lados, en su trabajo y cuando está con sus amigos. "Es como si alguien me hubiera lanzado una maldición", se queja el verdadero Potter.
Porque Harry Potter existe en la vida real y pide que le devuelvan la identidad. Esa es la lucha y el peso que debe cargar un joven inglés de 20 años que lleva el mismo nombre que el célebre personaje creado por J.K Rowling y que sufre bromas de todo tipo.
Esta historia no tan mágica comenzó en 1989 cuando una pareja de Portsmouth, Inglaterra, decidió ponerle a su bebé Harry Potter, respetando el primer nombre del hijo de la princesa Lady Di. Todo ello sin imaginar que ocho años después J.K. Rowling publicaría el primer libro de la historia que sería un éxito mundial.
No conforme con esa broma de la vida, la coincidencia del joven de carne y hueso con el personaje principal de la saga se hizo todavía más notoria: los dos Harry tienen la misma cicatriz en la frente, además de ojos verdes.
"Al principio pensé que era bueno tener el mismo nombre, pero ahora es como si alguien me hubiera lanzado una maldición y los comentarios van desde el humor hasta la agresividad", contó Potter al diario "Daily Mail".
Tras escuchar hasta el hartazgo la frase "sos un mago, Harry", el joven inglés empezó a sufrir la carga de su nombre en su vida trabajo. Hoy, el aproblemado joven es uno de los empleado de una sucursal del Lloyds Bank.
Según Potter, cuando presentó el currículum, sus empleadores pensaron que era una broma. "Soy la única persona en todo el edificio que no tiene que decir su nombre completo cuando hace una llamada telefónica", sostuvo.
Si bien el banco decidió darle empleo, el chico de Portsmouth contó que es el único que tiene prohibido decir su apellido cuando se presenta a un cliente.
A esta altura, el joven está cansado de andar por la vida mostrando su documento ante la incredulidad de todos. Incluso, tuvo que exhibirlo cuando se puso de novio con su actual pareja.
"Primero no me creían que era mi nombre real, y después no podían parar de reírse", dijo resignado Potter, para concluir: "Es un cuento de nunca acabar".