
Cuando éramos chicos, disfrutábamos sin pensar todos, todos los dibujitos. Nos pasábamos horas delante de la tele, delegando tareas escolares y engullendo meriendas cuantiosas, deleitándonos con estas pequeñas obras de arte.
Ahora, que somos más grandes, estamos en condiciones de develar una verdad que los grandes estudios de animación nos han ocultado por años. Hay un maquiavélico plan estratégico que divide a los dibujitos en explícitas categorías, que detallaremos a continuación, junto con ejemplos inconfundibles, irrefutables y, esperamos, aceptados por todos. Comencemos, entonces.
1. Los aparentemente inocentes
Tom y Jerry
La máxima expresión de la violencia, la persecución y el apartheid oculto, Tom y Jerry era una historia basada plenamente en la calentura sexual reprimida de ambos: Jerry histeriqueaba, Tom iba al pie, y viceversa. Al no poder perpetrar sus actos aberrantes, por ser transmitidos en horario de protección al menor, liberaban toda su tensión erótica a los golpes. De vez en cuando aparecía una familia, o las regordetas piernas de una mucama negra, haciéndonos entender que para los yanquis la era de la esclavitud seguía en su apogeo hasta bien entrados los años 50.
El correcaminos
Misma temática que Tom y Jerry, sólo que esta vez se traslada al desierto y se agregan juguetes sexuales, comúnmente conocidos como “Marca ACME” (Atame, Cogeme, Matame, Enterrame). Según estudios posteriores, se descubrió que el Correcaminos era un eyaculador precoz, y el Coyote un eterno impotente.
Bugs Bunny
Con una fuerte tendencia homosexual y una alta fijación oral, Bugs Bunny vivía manducándose la zanahoria. Es claro que lo excitaba Elmer, con su calva lustrosa y portando la fama de “Soy petiso y me la piso”. La escopeta es una evidente prolongación peneana psicológica, así como los hoyos que ofician de madriguera son una clara exhortación al sexo anal. Se complican la relación cuando entra un tercero en discordia, el Pato Lucas: camorrero, jugador, traicionero y cafiolo .
Los Picapiedras
Los Simpsons de los sesenta. Familia tipo, mascota boba, elementos de cocina formados por animales y el eterno error de juntar humanos con dinosaurios. Hello! No saben que nunca se cruzaron? Era obvio el movimiento swinger que se llevaba a cabo, siempre pensamos que Betty y Pedro tenían un affair, mientras Pablo le daba Mármol a Vilma, que no palmaba y la chupaba como un vampiro.
Los Supersónicos
En un claro caso de “Eh, tenemos que sacar otro dibujito, reciclamos los Picapiedras, los ponemos en el futuro y Voilá, tenés a… los Supersónicos”. La única variante es que ya tenían hijos de antes, mientras que los Picapiedras tuvieron a Peebles y Bam Bam en el transcurso de los años, y que Robotina no sólo era una robot de limpieza, sino una especie de muñeca inflable de acero que cuando Super Sónico le acababa en la cara, le tenía que echar WD40 para que hablara de vuelta.
El Oso Yogi
Es evidente que era un oso escapado de un circo ruso, ya que tenía siempre puesta una corbata. Es más, hasta su nombre, muy parecido a Yuri, lo indica. Menos mal que existía Bubu, un extraño oso enano (probablemente criado en cautiverio, o en el circo de San Bernardo), que era sodomizado constantemente y padecía un ligero retraso mental, por eso siempre el Oso Yogi le ponía los puntos. Todavía no logramos entender cómo un dibujito tan pelotudo tuvo tanto éxito.
Don Gato y su Pandilla
Clara metáfora de la mafia siciliana, Don Gato era Don Corleone, Benito era Al Pacino y el oficial Matute era la representación de la transa coimera de la policía con los capo de tutti le capi, más conocidos como los máscapitos. La serie no duró mucho tiempo por la hepatitis de Don Gato, enfermedad que lo iba deteriorando y poniendo más amarillo según pasaban los capítulos. Pobre, nunca llegó a ver que su color sería una bomba con los Simpsons. Creemos que su familia sobreviviente está cobrando regalías y viajando por el mundo en estos momentos, con la guita que amarrocan.
La Hormiga Atómica
Insecto molesto, muy gay y falopero, la Hormiga Atómica era, sin embargo, cuidadosa: siempre, siempre usaba casco. Qué onda con cantar “Contra el mal, la hormiiiigaaa atoooomica” cada vez que salía volando? Le pagaban por cantar el jingle en el programa? Se ponía re dura con pasta base, decía que veía a Dios y que éste le daba poderes increíbles. Murió aplastada por la camioneta de Rodrigo. Qué tragedia nacional, dos muertes tan grandes en un mismo día.
Los Autos Locos
Una obvia crítica al universo del Turismo Carretera y sus personajes, podíamos encontrar a Pierre Nodoyuna (un cobani de civil que tuneaba su coche para perseguir a la travesti malcogida de Penélope Glamour), a Pedro Bello (actual pareja de Gastón Trezeguet, tuvo un quilombo con Oggi Junco), al Profesor Lokovich (quien luego inspiraría el personaje del Profesor de Volver al Futuro), o los hermanos Macana (negros prehistóricos tirapiedras). Nunca una carrera se hizo tan aburrida.
Manotas el Pulpo
Consumidor de LSD, Manotas era el único pulpo que podía sobrevivir fuera del agua, vestido de marinerito puto y choreando instrumental del acuario a ocho manos. Un concepto ridículo, es como decirle a Willy que en vez de liberarse me pase un trapo a la pileta de los delfines. Greenpeace jamás tomó cartas en el asunto de la fauna esclava.
Popeye
La apología de la droga en su estado puro. Anfetaminas en la delicada forma de espinaca lo hacían poner loco, se le paraba el pito al toque, los músculos se le inflaban y le daba murra a Olivia hasta que aparecía el hamburguesero pelotudo y les cortaba el polvo. Brutus era claramente homosexual y no buscaba la vagina de Olivia, sino una amiga para ir de shopping al Abasto. Nadie nunca lo entendió
El Inspector Ardilla
Camuflado dentro de las fuerzas del orden, Ardilla era un conocido exhibicionista buscado en más de 37 estados por desorden público y conducta soez. Abría su saco y parecía estar buscando un arma para combatir, cuando en realidad lo que pelaba era tremenda palmera y dos nueces como cocos. Moroco Topo era ciego (doh!), hipertenso y asmático. De ahí venía su molesta voz gangosa e insufrible.
2. Los “acá pasa algo raro, pero no termino de entender qué es”.
Los Pitufos
Cuatro millones de pitufos vergosos, calientes, dispuestos, necesitados y una sola Pitufina? Putíiiiisima, oxigenada y pastillera, se cree que le soplaba la vela a Papá Pitufo en una clara relación incestuosa, para que le consiguiera más hongos alucinógenos. La acompañaba en la fellatio Pitufo Coqueto, que no dejaba ni una gota de leche en la jarra. En un acto de beneficiencia, Pitufina desvirgó al pitufo Mogólico, a quien, para ser políticamente correctos, llamaban “Pitufo Tontín”.
La Pantera Rosa
Nunca se supo si fue hombre, mujer, hermafrodita o siamés. Sus movimientos eran parecidos a los de Fido Dido, pero sin embargo, su admiración siempre cayó en Dodó.
El Inspector, partícipe principal de la entrega de buenos miembros, se la hizo comer cruda desde chico. Como no querés que fuera muda la panterita pobrecita?
Mister Hipo
De repente, tu dibujito preferido se pausaba y aparecia…
¨Que le pasa a usted, Mister Hipo?, que ese hipo no lo puede curar, hace tiempo que empezó ese hi-po, lo tenia de antes de nacer. Al ir a la escuela, más tarde en la colimba (tururutú). También bajo la lluvia, y en un jardin floriiido, mister hipo, siempre con su hiiipo HIC.
Mister Hipo. Borracho. Muere de cirrosis a los 30 años. Un hipo fulminante le abre el pecho en 2. Recibido de Contador en la UADE, su mujer lo vela y pide un deseo a las autoridades de BIG CHANNEL: que pongan en su lugar a un fantástico muñequito de plastilina roja y a su perro.
Los Snorkels
Su creador, un asiduo y recurrente consumidor final de marihuana, plantea las diferentes alternativas de la inserción de la droga bajo el agua (el tipo habia escuchado en Ingeniero Bunge que fumar con pipa de agua es lo más!).
Por eso, creó unos bichitos sumergibles con la capacidad de poseer una tuquera en la cabeza, para fumar un porrito en el momento que sea, sin necesidad de salir del agua a prenderlo o rescatarse
3. Los dibujitos del Sol Naciente
Los Transformers
Maravillas de la ingenería robótica nipona, los Transformers eran robots que inexplicabe y casi mágicamente se transformaban en “cosas convenientes en el momento conveniente”: autos, aviones, camiones… Se cansaron de vender muñecos, los pibes se fanatizaron y nunca se dieron cuenta que les vendían autopartes y repuestos.
Mazinger Z
Un robot comandado por un niño cuya nave se posicionaba sobre la cabeza de este robot nipón que a su vez, era seducido por una prostituta robótica llamada AFRODITA, que tenía dos pechos que disparaban cohetes. Me olvidaba, cuando se levantaba de malas, desde los rayos que tenía en el pecho en forma de bigote italiano invertido, tiraba poderes capaces de congelar, quemar, etc. Así a lo largo de 92 capítulos Mazinger-Z, piloteado por Koji Kabuto (quien hoy participa de programas de chimentos y se hace llamar Oggy Junco), tratan de salvar a la tierra de los planes del Doctor Infierno.
Super Campeones (O Capitan Tsubasa)
¨Llegaron ya, para ganar, muchos goles, van a chutar¨… o algo así.
Empezaba la serie a las 6 de la tarde. 22 japonesitos dentro de una cancha interminable. Oliver Atom corre y se cruza con 40 ñatos que se fueron agregando a medida que el corría por la cancha. El estadio de fútbol llegaba a tener más jugadores que la Suller espermatozoides.
Había un Arquero Gordo que era muy violento. Borgini. Como todos los arqueros que son gordos. Estaban también los hermanos Koriotto, que uno se subía encima del otro y hacían un super salto capaz de golear a cualquier equipo.
Como en todos los dibujitos, había uno malo, uno bueno, uno gordo, un porrero, un tano, pero nunca me voy a olvidar la final. El equipo de los supercampeones (Japón), juega contra ALEMANIA. Lo más raro es que ¡JAPON LE GANA A ALEMANIA!, sí, ya sé que es un dibujito, y por eso los chinitos vieron ese partido, se les abrieron los ojitos, agarraron un chupetín y se fueron a la cama con una sonrisa.
Meteoro
Indiscutible paladín del buen gusto y las reglas claras. Su vestimenta era algo homosexual, pero él no tenía problemas en demostrar su hombría en cualquier momento, incluso, frente a su amigo el monito.
Meteoro era coreano también, pero no tenia rasgos coreanos como los demás.
Su coche, el imbatible Max 5, tenía un panel de control en el medio que le permitía hacer jugarretas mágicas. Saltar, volar y disparar. Meteoro tiene una compañerita, Trixie, que según dicen, es bien gauchita y de vez en cuando le tira un pete en el medio de la carrera para distender a Meteoro un ratito.
El equipo contaba también con un Mecánico, le decian Bujía y se sospechaba que tenía una relación muy fuerte con Chispita, la mona puta.
4. Los heróicos
Los Thundercats
Con traducir el nombre al castellano ya te lo dice todo: Los gatos de trueno. Convengamos que una chica con rasgos felinos es atrayente, pero un pseudo hombre llamado “Leono” no puede ser muy straight que digamos… Aparte, ¿qué onda con la Espada del Augurio? Era una lógica prolongación fálica imbuida de los deseos del muchacho por empernarse a Tigro. Dejémonos de joder y digamos las cosas como son: Cheetara estaba buena, pero era obvio que los hombres no la atraían. Ahora se gana la vida como entrenadora de la selección sudafricana de maratonistas femeninas. Y sí, las manosea. Sépanlo.
SilverHawks
Si las inclinaciones eróticas de los Thundercats eran mínimamente difusas, los SilverHawks eran un grupo totalmente disfuncional. Tenías un milico wannabe, un cantante de música country con sombrero y todo, un par de gemelos incestuosos y al inolvidable Niño de Cobre. En inglés, su nombre era Copper Kid. Nunca sabremos si era nena o nene, porque hablaba con sintetizador y tenía unas maneras de lo más extrañas. Su nave se denominaba Mirage. No me digan que no tiene nombre de crucero interespacial gay, por favor!
He-Man y She-Ra.
Hay muy poco para decir sobre estos dibujitos. Con mirar un screenshot ya te das cuenta de todo. He-Man tiene el corte de Rafaela Carrá en su peor época, unas faldas cortas que no protegen nada y un felino de desproporcionado tamaño entre las piernas (el famoso Battle Cat).
She-ra evidencia una clara falta de oxígeno cerebral, producto de usar tiaras ajustadas para jugar a la superheroína. Y, francamente, alguien puede decirnos qué cuernos era Orko? No se morían por sacarle la capucha? Yo a mi Orko de juguete le arranqué la cabeza, y hasta el día de hoy no pude despejar mi duda.
Los SuperAmigos (o La liga de la justicia)
Típico caso de rejunte y recalentada. “Tenemos a Superman, tenemos a Batman, tenemos a La Mujer Maravilla, hasta tenemos a Aquaman, Flash y Linterna Verde. Todos andan más o menos bien en los comics, ganamos varios millones… ¿Y si hacemos una serie animada CON TODOS ELLOS JUNTOS?” Sólo una palabra puede definir esta sumatoria de egos: orgiástica comunión de superhéroes. Sin embargo, quedó un gran legado: la inolvidable frase “Mientras tanto, en el Salón de la Justicia…”
Los Gemelos Fantásticos
Tenían cara de Mongoles. Tenían trajes VIOLETAS ajustados. Tenían anillos con grandes poderes. Lo que no tenían era una repartija justa de las transformaciones. La minita se podía convertir en cuanto animal se le cantara, y la zafaba bárbaro. El pobre flaco sólo se convertía en agua y sus estados derivados. Bajón! Si por lo menos se hubiera podido convertir en cerveza o fernet, capaz que pegaban una buena fiesta.
Las Tortugas Ninja
Capítulo aparte en la historia de los dibujitos animados. El flaco que las creó se zarpaba en drogas duras. Cuatro tortugas (los animales con menos onda del mundo, seguramente fue un homenaje a las tortugas que se le escaparon cuando se pasó de pasta base), mutantes, con nombres de artistas renacentistas (acá es evidente que el flaco flasheó con haberse ido a final en historia del arte), lideradas por una rata gigante (Hello? Alucinaciones con LSD, anyone?), y fanáticas de la pizza (doh, la comida paliativa de bajones por excelencia). ¿Queda algo más por explicar?
Los Caballeros del Zodíaco
Sabemos que entrarían además en la categoría de Sol Naciente, pero permítannos esta licencia. Comencemos por la primera falta de lógica. Estos muchachos tenían pelos en las bolas (o por lo menos eso suponemos) y la apariencia de veinteañeros consagrados, y en realidad tenían todos entre 13 y 15 años. ¿Quién se la cree?. Los nombres, por Dios. Los nombres de los Poderes eran un canto a las relaciones carnales intragénero: El Aleteo del Fénix, El Remolino Pegaso, El Polvo de Diamantes, El Ducto Espiral. Y, convengamos, esta gente hizo un molde con una cara predeterminada y les cambió el pelo y el color de las armaduras… ¡Qué vagancia! Una perlita indiscutible fue la traducción de la banda sonora original al español. No pegaban una rima que les entrara ni en pedo.
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5. Los de Nenas. de ahora en mas rosa pa las nenas

Mi Pequeño Pony
Pequeños caballos transgénicos de colores inverosímiles y tatuajes inexplicables en la parte posterior de su tronco (¿hace falta que expliquemos que estaban ahí por una obvia razón?), los Pequeños Ponies discurrían por la vida cabalgando(se unos a otros), volando y haciendo del mundo un maravilloso cuadro pastel, empalagoso y monótono. Regordetes y rubicundos, se cansaron de vender sus “action figures” a niñas cuyo poder adquisitivo no alcanzaba a comprar una Barbie
Los Cariñositos
Antepasados de los TeleTubbies, éstos eran osos cuyos estómagos no estaban llenos de partes humanas parcialmente deglutidas, como debería ser en la vida real, sino de poderes mágicos que tenían que ver con el ícono dibujado en los mismos. Mucho cariño animal y abrazos de oso que terminaban, backstage, en una farra de proporciones épicas.
Rainbow Brite
Un fútil intento de enseñarles a los chicos el nombre de cada color, Rainbow Brite es, por lejos, uno de los dibujitos con menos contenido de todos los que hemos tratado. Sin embargo, contiene algo de estudio sociológico aplicado: las minas de colores. Un trabajo digno pero demandante, sin ART, sin obra social, sin condiciones de seguridad… Me extraña que Rainbow Brite no esté en cana siendo manoseada por una guardia de pelo corto y manos grandes en este momento, ¡maldita esclavista y daltónica redimida!
Jem y The Holograms
Un dibujito con mucha onda, parecía salido de un video de Scorpion. Ochentoso a morir, Jem era Jerrica, pero era Jem, pero era Jerrica. Típicamente cambiante, todo se reducía a tratar de que The Misfits (la otra banda) no armara bardo. Para eso, los grandes poderes de Jem y The Holograms se reducían a un rápido cambio de vestuario y a las sustancias prohibidas que ingerían antes de cada show.
Y afrontémoslo: Río, el novio, no podría comérsela más aún si tuviera mucho tiempo.
Eso es todo, estimados lectores. Siéntanse libres de aportar cualquier otra tira animada que hayamos omitido, junto con sus opiniones y comentarios.