1No pensas la hora de comer. Esa es una invaluable sensación de libertad. No te mortificas por los horarios adecuados para ingerir los alimentos ni mucho menos te estresas por la escogencia de los mismos. Una bandeja paisa al desayuno no es una posibilidad absurda, al contrario, puede ser una realidad semanal
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2Cuando vas a las tiendas no te pasas horas midiéndote opciones de prendas porque pocas veces encontramos nuestra talla.Las compras son breves. ¿Qué me queda? Eso me llevo. Punto.
3Disfrutas a plenitud la amistad. Los gordos no generan envidia, así que además de convertirse en grandes amigas producen una confianza que solo es recompensada con lealtad. No sufris el dolor de la traición ni prueban el veneno del engaño.
4La playa o el plan de piscina no nos cohíbe. Unos nos ven pavoneándonos sin pareo y sin el menor pudor. Nos asolamos como un sapo boca abajo desparramadas sin tapujos. Con la bronceada se nos marcan los pliegues a los cuales el sol no alcanzó a entrar, quedan llenas de líneas como si hubieran sido atacadas por un león y no importa. Salimos de esqueleto, ombliguera o shorts, frescas.
No vivimos pendientes de los tratamientos, trucos o sistemas para alcanzar la figura ideal, somos conscientes de nuestra realidad, nos aceptamos evitando luchas sin sentido.
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2Cuando vas a las tiendas no te pasas horas midiéndote opciones de prendas porque pocas veces encontramos nuestra talla.Las compras son breves. ¿Qué me queda? Eso me llevo. Punto.
3Disfrutas a plenitud la amistad. Los gordos no generan envidia, así que además de convertirse en grandes amigas producen una confianza que solo es recompensada con lealtad. No sufris el dolor de la traición ni prueban el veneno del engaño.
4La playa o el plan de piscina no nos cohíbe. Unos nos ven pavoneándonos sin pareo y sin el menor pudor. Nos asolamos como un sapo boca abajo desparramadas sin tapujos. Con la bronceada se nos marcan los pliegues a los cuales el sol no alcanzó a entrar, quedan llenas de líneas como si hubieran sido atacadas por un león y no importa. Salimos de esqueleto, ombliguera o shorts, frescas.
No vivimos pendientes de los tratamientos, trucos o sistemas para alcanzar la figura ideal, somos conscientes de nuestra realidad, nos aceptamos evitando luchas sin sentido.


