Piedra, papel o tijera.
Todos hemos pasado horas y horas en nuestras vidas jugando piedra, papel o tijera. Ya sea como mero entretenimiento o como forma de resolver de forma rápida miles de decisiones potencialmente conflictivas. Más allá de la simpleza del juego en sí mismo, hay toda una ciencia detrás de su funcionamiento. Y para demostrar que no todo está librado a la suerte, científicos de la universidad de Zhejiang han realizado un exhaustivo estudio que te va a permitir convertirte en todo un profesional del piedra, papel o tijera.
Todo comenzó con un estudio llevado adelante en China, más precisamente en la Universidad de Zhejiang, donde se realizó una competencia de piedra, papel o tijera. 360 competidores pelearon en 300 rondas cada uno, y el ganador se llevaban una cantidad de dinero proporcional a las victorias conseguidas. Pero la mera actividad lúdica no fué el único motor de este evento: detrás de escena, los científicos observaban detenidamente el comportamiento de los “gladiadores”.
Contrariamente a lo que se creería, los jugadores no basaban sus elecciones en el azar sino que seguían unos patrones que repetían cada determinada cantidad de jugadas. Ser completamente impredecible es una parte esencial de este juego y es lo que muchos esperaríamos que suceda, pero al final nuestra mente nos juega sucio y nos obliga a repetir patrones, reduciendo nuestras probabilidades.
Los científicos llegaron a la conclusión de que la competitividad afecta en modo directo la elección de los jugadores. Los ganadores confían en la efectividad y por eso tienden a repetir la jugada que los hizo triunfar. Por otro lado, los perdedores cambiaron su jugada cada vez que perdían y generalmente en el orden del nombre del juego (piedra, luego papel, y por último tijera). Esto es lo que se denomina respuesta condicionada.
El secreto para la victoria.
Con todo lo anterior, la forma más efectiva para ganar sería la de superar esta respuesta condicionada. Lo que se traduce en lograr superar la necesidad de repetir la jugada cuando ganamos y de evitar cambiarla cuando perdemos. De este modo lograríamos desconcertar al rival, aumentando las posibilidades de ganar. Anticiparse al patrón del rival también es algo válido, pero un poco más complicado.
Ahora a practicar!
