Cuando en T alguien escribe algo sobre perros peligrosos el autor pone estas fotos
Y al toque se hace top porque los nabos piensan q estos perros fueron diseñados para ser mansos y tranquilos, pero cuando vemos la realidad:
"Tengo miedo de perder el control cuando veo a mi hijo temblando porque escuchó a un perro ladrar"
Alejandro Molina, papá de Lucas, el nene de 3 años atacado por un bull terrier, contó cómo viven con miedo. A casi un mes del hecho, esta familia reclama que el Estado y el dueño del animal asuman el daño producido.
“Hoy los perros siguen en el domicilio del vecino y el vacío legal hace que vivamos con miedo. Miedo de que se vuelvan a escapar, de que les causen un daño a mis hijos nuevamente, a alguno de los niños que vienen a jugar habitualmente a mi casa o alguien que simplemente pase por la calle. Los perros ladran cuando sienten a los niños jugar a través de la pared o la ventana del cuarto superior. Tengo miedo de no haber hecho lo necesario para que esto no vuelva a pasar, también tengo miedo de perder el control cuando veo a mi hijo temblando porque escuchó a un perro ladrar. Ayer tuve que prohibirles salir al patio porque el perro del otro lado de la pared se escuchaba enfurecido. ¿Qué pasará si los ve cuando vuelven del jardín maternal? Cuando yo no estoy, no puedo protegerlos todo el tiempo”, escribió días atrás Alejandro Molina, papá de Lucas, el niño de 3 años que hace un mes fue atacado por el bull terrier de su vecino, junto con su hermana Paula, de 8 años, en la calle Suriani de Guaymallén.
Lucas recibió tantas mordeduras, que fueron expuestas la yugular , los ganglios de la garganta y sufrió desgarro muscular en cabeza y cuello.
Actualmente debe recibir medicación antidepresiva que ayuda a mantenerlo de buen ánimo y a evitar los dolores propios de la cicatrización de sus heridas. Además, deberá ser sometido a una resonancia magnética plexo-braqueal para analizar, si en el tironeo propinado por el perro, en el intento desesperado de su papá para que lo soltara, no dañó también los nervios del brazo izquierdo, donde por ahora no tiene la suficiente fuerza para sostener las cosas. Esta semana continuará con la kinesioterapia, que ya ayudó bastante a recuperar dicha función, pero aún queda más trabajo por delante, junto con el tratamiento psicológico.
Así, con la vida trastocada por tener un vecino con un perro peligroso, los Molina han tenido que adoptar medidas inéditas para retomar su rutina diaria: cada vez que Lucas sale con alguno de su padres, deben mostrarle un cuchillo para hacerlo sentir seguro; la niñera que lo trae todos los días desde la guardería lleva consigo un gas pimienta, que también es mostrado al pequeño en el momento de volver a casa.
A la falta de respuestas del Estado, también padecen la presión de conocidos y familiares para que sean ellos quienes hagan algo con los perros.
“A Sonia, la mamá de Martín, el chico de 18 años que es el dueño de los animales, le pedimos por favor que se lleve los animales. Nos prometió que sí, pero hasta ahora no lo ha hecho. Dice que esta semana los perros volverán con el criador”, explica Marcela, mamá de Lucas.
En cambio, a Alejandro, médicos, funcionarios, familiares y vecinos le han sugerido varias veces matar a los animales. “Todos me dicen que les tire un hamburguesa con veneno. Otros opinan que yo debería haber entrado a la casa a acribillarlos, a despedazarlos. Pero yo no soy una persona violenta y todo esto me hace muy mal”.
Aún esta familia no ha iniciado acciones legales contra sus vecinos, un poco por falta de tiempo debido al tratamiento médico que requirió Lucas, y además porque están esperando algunas definiciones respecto a las secuelas.
De todos modos, ambos padres, pidieron una y otra vez que el Estado aporte una solución integral al problema de los perros, y a su vecina Sonia, que retire a los perros del lugar, ya que ni la Oficina Fiscal interviniente ni la municipalidad han hecho algo concreto en ese sentido.
Según Alejandro, “hay que definir el problema de forma integral, para los perros que estén dentro de la casa y los que están afuera, sin bozal, sin dueño. A veces quiero ir a la plaza del barrio y hay más de treinta perros sueltos.
Por otro lado, estos perros peligrosos, a veces con el veterinario, van y le mueven la cola, pero luego muerden o matan. A mi hijo no lo tomó bien, si lo agarra de la nuca, lo mata”.
En este sentido, tanto Marcela como Alejandro, explicaron que han seguido con atención los intentos de reglamentación de la ley de perros peligrosos y tienen su propio opinión respecto a qué debería hacerse una vez que un perro ataca a una persona.
“Un perro peligroso no debería venderse como mascota. Debería ser igual a comprar un arma: se pide un examen psiquiátrico, varios papeles en el RENAR. Se consigue, al final, pero no es tan sencillo”, dice Alejandro, y agrega:
“No tengo nada contra los perros, pero si un perro ataca así y no se puede llevar a un lugar alejado, lamentablemente deberían sacrificarlo”.
►"Nos sentimos desamparados por el Estado. Esta semana hubo otro ataque a una nena de San Martín y el gobierno no parece entender la gravedad del tema” (Marcela Lagunas, la mamá).
En fin, me gustaria saber que piensan de este tema que cada vez se hace mas comun, dos o tres veces al mes es noticia algun niño muerto o atacado por estos perros.
EDITO:
Creí que no hacia falta, pero veo que es necesario aclarar que existen personas q adiestran bien a sus perros y éstos no atacan a nadie, ésos no son el problema, el PROBLEMA es que la mayoria de los que tienen estos perros son negros y el negraje jamás va a adiestrar a ningun perro, por eso los tienen sueltos, sin bozal ni ninguna medida de precaución, hoy es normal tener vecinos cabeza de tacho con estos perros peligrosos y por eso son tan comunes los ataques. Hoy un perro puede matar o desfigurar a un niño y NADIE paga NADA.
Una vez dicho esto me permito decirles a los que van a comentar "pero una perzona es pior ke un perro porq las personas matan y violan" o "un perro vien edukado no mata a nadie" se vayan de mi parte a la recontra madre hermosa que los tuvo. Gracias
Y al toque se hace top porque los nabos piensan q estos perros fueron diseñados para ser mansos y tranquilos, pero cuando vemos la realidad:
"Tengo miedo de perder el control cuando veo a mi hijo temblando porque escuchó a un perro ladrar"
Alejandro Molina, papá de Lucas, el nene de 3 años atacado por un bull terrier, contó cómo viven con miedo. A casi un mes del hecho, esta familia reclama que el Estado y el dueño del animal asuman el daño producido.
“Hoy los perros siguen en el domicilio del vecino y el vacío legal hace que vivamos con miedo. Miedo de que se vuelvan a escapar, de que les causen un daño a mis hijos nuevamente, a alguno de los niños que vienen a jugar habitualmente a mi casa o alguien que simplemente pase por la calle. Los perros ladran cuando sienten a los niños jugar a través de la pared o la ventana del cuarto superior. Tengo miedo de no haber hecho lo necesario para que esto no vuelva a pasar, también tengo miedo de perder el control cuando veo a mi hijo temblando porque escuchó a un perro ladrar. Ayer tuve que prohibirles salir al patio porque el perro del otro lado de la pared se escuchaba enfurecido. ¿Qué pasará si los ve cuando vuelven del jardín maternal? Cuando yo no estoy, no puedo protegerlos todo el tiempo”, escribió días atrás Alejandro Molina, papá de Lucas, el niño de 3 años que hace un mes fue atacado por el bull terrier de su vecino, junto con su hermana Paula, de 8 años, en la calle Suriani de Guaymallén.
Lucas recibió tantas mordeduras, que fueron expuestas la yugular , los ganglios de la garganta y sufrió desgarro muscular en cabeza y cuello.
Actualmente debe recibir medicación antidepresiva que ayuda a mantenerlo de buen ánimo y a evitar los dolores propios de la cicatrización de sus heridas. Además, deberá ser sometido a una resonancia magnética plexo-braqueal para analizar, si en el tironeo propinado por el perro, en el intento desesperado de su papá para que lo soltara, no dañó también los nervios del brazo izquierdo, donde por ahora no tiene la suficiente fuerza para sostener las cosas. Esta semana continuará con la kinesioterapia, que ya ayudó bastante a recuperar dicha función, pero aún queda más trabajo por delante, junto con el tratamiento psicológico.
Así, con la vida trastocada por tener un vecino con un perro peligroso, los Molina han tenido que adoptar medidas inéditas para retomar su rutina diaria: cada vez que Lucas sale con alguno de su padres, deben mostrarle un cuchillo para hacerlo sentir seguro; la niñera que lo trae todos los días desde la guardería lleva consigo un gas pimienta, que también es mostrado al pequeño en el momento de volver a casa.
A la falta de respuestas del Estado, también padecen la presión de conocidos y familiares para que sean ellos quienes hagan algo con los perros.
“A Sonia, la mamá de Martín, el chico de 18 años que es el dueño de los animales, le pedimos por favor que se lleve los animales. Nos prometió que sí, pero hasta ahora no lo ha hecho. Dice que esta semana los perros volverán con el criador”, explica Marcela, mamá de Lucas.
En cambio, a Alejandro, médicos, funcionarios, familiares y vecinos le han sugerido varias veces matar a los animales. “Todos me dicen que les tire un hamburguesa con veneno. Otros opinan que yo debería haber entrado a la casa a acribillarlos, a despedazarlos. Pero yo no soy una persona violenta y todo esto me hace muy mal”.
Aún esta familia no ha iniciado acciones legales contra sus vecinos, un poco por falta de tiempo debido al tratamiento médico que requirió Lucas, y además porque están esperando algunas definiciones respecto a las secuelas.
De todos modos, ambos padres, pidieron una y otra vez que el Estado aporte una solución integral al problema de los perros, y a su vecina Sonia, que retire a los perros del lugar, ya que ni la Oficina Fiscal interviniente ni la municipalidad han hecho algo concreto en ese sentido.
Según Alejandro, “hay que definir el problema de forma integral, para los perros que estén dentro de la casa y los que están afuera, sin bozal, sin dueño. A veces quiero ir a la plaza del barrio y hay más de treinta perros sueltos.
Por otro lado, estos perros peligrosos, a veces con el veterinario, van y le mueven la cola, pero luego muerden o matan. A mi hijo no lo tomó bien, si lo agarra de la nuca, lo mata”.
En este sentido, tanto Marcela como Alejandro, explicaron que han seguido con atención los intentos de reglamentación de la ley de perros peligrosos y tienen su propio opinión respecto a qué debería hacerse una vez que un perro ataca a una persona.
“Un perro peligroso no debería venderse como mascota. Debería ser igual a comprar un arma: se pide un examen psiquiátrico, varios papeles en el RENAR. Se consigue, al final, pero no es tan sencillo”, dice Alejandro, y agrega:
“No tengo nada contra los perros, pero si un perro ataca así y no se puede llevar a un lugar alejado, lamentablemente deberían sacrificarlo”.
►"Nos sentimos desamparados por el Estado. Esta semana hubo otro ataque a una nena de San Martín y el gobierno no parece entender la gravedad del tema” (Marcela Lagunas, la mamá).
En fin, me gustaria saber que piensan de este tema que cada vez se hace mas comun, dos o tres veces al mes es noticia algun niño muerto o atacado por estos perros.
EDITO:
Creí que no hacia falta, pero veo que es necesario aclarar que existen personas q adiestran bien a sus perros y éstos no atacan a nadie, ésos no son el problema, el PROBLEMA es que la mayoria de los que tienen estos perros son negros y el negraje jamás va a adiestrar a ningun perro, por eso los tienen sueltos, sin bozal ni ninguna medida de precaución, hoy es normal tener vecinos cabeza de tacho con estos perros peligrosos y por eso son tan comunes los ataques. Hoy un perro puede matar o desfigurar a un niño y NADIE paga NADA.
Una vez dicho esto me permito decirles a los que van a comentar "pero una perzona es pior ke un perro porq las personas matan y violan" o "un perro vien edukado no mata a nadie" se vayan de mi parte a la recontra madre hermosa que los tuvo. Gracias