Por qué el accidente de Germanwings no podría haber ocurrido en Estados Unidos
Andreas Lubitz corriendo una media maratón en 2009. (Reuters)
Mientras que en Europa sí que se puede quedar una persona sola en la cabina, EEUU obliga a que siempre haya al menos dos.
Andreas Lubitz corriendo una media maratón en 2009. (Reuters)
Tras las revelaciones de que
fue el propio copiloto del avión de Germanwings
el que estrelló a conciencia la aeronave en los Alpes franceses, se han puesto en tela de juicio los procedimientos de seguridad de las aerolíneas y hay dos aspectos que son fundamentalmente los que más preocupan; por un lado cómo es posible que Andreas Lubitz se quedase solo en la cabina; y por el otro si se les realizan suficientes test psicológicos a estas personas que tienen en sus manos las vidas de cientos.
¿Por qué el piloto no pudo volver a entrar en la cabina?
Desde que se produjeron los atentados del 11-S en el año 2001, las normas de seguridad cambiaron en los aviones y se intentó convertir la cabina del piloto en un sitio inexpugnable, una auténtica fortaleza para los pasajeros. Esta medida pretendía evitar que alguien ajeno a la compañía pudiese hacerse con los mandos del avión y estrellarlo, pero evidentemente no tenía en cuenta la posibilidad de que fuese el piloto o el copiloto el que quisiera provocar el accidente. En el caso de Germanwings, Lubitz salió beneficiado de las dificultades para entrar en la cabina desde el exterior y por eso el piloto no pudo volver a recuperar su puesto después de salir, dejando al copiloto solo.
¿Por qué en Estados Unidos Andreas Lubitz no podría haberse quedado solo?
Los procedimientos europeos y estadounidenses de pilotaje no son exactamente iguales. La Administración Federal de la Aviación de EEUU exige que si el piloto o el copiloto de un avión tienen que abandonar la cabina, uno de los asistentes de vuelo debe ocupar su lugar.
Además, en esta situación los pasajeros tienen prohibido congregarse junto a la puerta que da acceso a la cabina o levantarse para ir al baño y el personal bloquea el acceso al pasillo, normalmente con el carrito de la comida. El objetivo es que si la persona que se ha quedado sufre una repentina enfermedad o un ataque haya alguien que pueda tomar las riendas de la situación.
Esto en lo que se refiere a la legislación estadounidense porque la europea no contempla esta posibilidad, es decir en los aviones del viejo continente sí que se puede quedar una persona sola en la cabina, por lo que no se cometió ninguna ilegalidad con Lubitz, aunque sí es cierto que tras el accidente ya hay compañías como EasyJet, Norwegian Air o las aerolíneas alemanas que han asegurado que van a aplicar la regla de las dos personas. Lo que sí que parece necesario es que haya unos estándares compartidos por todos los países que eviten este tipo de situaciones.
¿Son suficientes los controles psicológicos que se le realiza al personal?
Los pilotos son personas que necesitan una enorme concentración en su trabajo para poder rendir al máximo nivel, pero esta situación también provoca que estén sometidos a un enorme estrés. También deben lidiar con sus problemas personales sin que afecten a sus tareas, por lo se está poniendo tras el accidente el foco en sí se realizan suficientes controles.
Lo habitual es que los pilotos sean examinados tanto física como psicológicamente antes de ser contratados y después reciben chequeos médicos anualmente, aunque mucho menos específicos.También están sometidos a controles aleatorios de drogas y alcohol y se confía en la buena fe del piloto y en que revelara si está pasando un mal momento.
¿Es suficiente? Parece que no. Quizás sea necesario un control psicológico más exhaustivo y más cercano que se asegure de que los pilotos están perfectamente capacitados para coger el avión.
¿Por qué el piloto no pudo volver a entrar en la cabina?
Desde que se produjeron los atentados del 11-S en el año 2001, las normas de seguridad cambiaron en los aviones y se intentó convertir la cabina del piloto en un sitio inexpugnable, una auténtica fortaleza para los pasajeros. Esta medida pretendía evitar que alguien ajeno a la compañía pudiese hacerse con los mandos del avión y estrellarlo, pero evidentemente no tenía en cuenta la posibilidad de que fuese el piloto o el copiloto el que quisiera provocar el accidente. En el caso de Germanwings, Lubitz salió beneficiado de las dificultades para entrar en la cabina desde el exterior y por eso el piloto no pudo volver a recuperar su puesto después de salir, dejando al copiloto solo.
¿Por qué en Estados Unidos Andreas Lubitz no podría haberse quedado solo?
Los procedimientos europeos y estadounidenses de pilotaje no son exactamente iguales. La Administración Federal de la Aviación de EEUU exige que si el piloto o el copiloto de un avión tienen que abandonar la cabina, uno de los asistentes de vuelo debe ocupar su lugar.
Además, en esta situación los pasajeros tienen prohibido congregarse junto a la puerta que da acceso a la cabina o levantarse para ir al baño y el personal bloquea el acceso al pasillo, normalmente con el carrito de la comida. El objetivo es que si la persona que se ha quedado sufre una repentina enfermedad o un ataque haya alguien que pueda tomar las riendas de la situación.
Esto en lo que se refiere a la legislación estadounidense porque la europea no contempla esta posibilidad, es decir en los aviones del viejo continente sí que se puede quedar una persona sola en la cabina, por lo que no se cometió ninguna ilegalidad con Lubitz, aunque sí es cierto que tras el accidente ya hay compañías como EasyJet, Norwegian Air o las aerolíneas alemanas que han asegurado que van a aplicar la regla de las dos personas. Lo que sí que parece necesario es que haya unos estándares compartidos por todos los países que eviten este tipo de situaciones.
¿Son suficientes los controles psicológicos que se le realiza al personal?
Los pilotos son personas que necesitan una enorme concentración en su trabajo para poder rendir al máximo nivel, pero esta situación también provoca que estén sometidos a un enorme estrés. También deben lidiar con sus problemas personales sin que afecten a sus tareas, por lo se está poniendo tras el accidente el foco en sí se realizan suficientes controles.
Lo habitual es que los pilotos sean examinados tanto física como psicológicamente antes de ser contratados y después reciben chequeos médicos anualmente, aunque mucho menos específicos.También están sometidos a controles aleatorios de drogas y alcohol y se confía en la buena fe del piloto y en que revelara si está pasando un mal momento.
¿Es suficiente? Parece que no. Quizás sea necesario un control psicológico más exhaustivo y más cercano que se asegure de que los pilotos están perfectamente capacitados para coger el avión.