Karl-Heinz Rosch; Soldado de la Wehrmacht honrado en Holanda
En la ciudad holandesa de Goirle, un artista local quien en el pasado fue miembro del consejo de la ciudad, lideró con éxito la recaudación de una suma de dinero que permitió eregir una estatua de un héroe improbable: un soldado de la Wehrmacht destacado en Goirle durante la Segunda Guerra Mundial.
El casco de acero es inconfundible: la Wehrmacht. La mayoría de los holandeses lo pueden reconocer de inmediato. Y pese a las objeciones, los ciudadanos holandeses han recogido miles de euros para el monumento controversial, bajo la premisa de que no se está honrando a la Wehrmacht, sino más bien a la humanidad de un joven soldado alemán, según ha expresado el líder de la iniciativa del memorial, Herman van Rouwendaal.
El 6 de octubre de 1944, a solo tres días después de su cumpleaños número 18, Karl-Heinz Rosch se encontraba en una granja junto a su pelotón, cuando fueron atacados. Un bombardeo de la artillería británica hizo blanco en la granja y los soldados alemanes se refugiaron en un sótano.
Rosch, sin embargo, notó que dos niños, hijos de los granjeros, seguían jugando al aire libre, sin darse cuenta del peligro. Ante esta situación, Rosch dejó el sótano, corrió al patio y tomó a los niños debajo de los brazos, arrastrándolos a la seguridad de la planta baja de la casa.
Cuando Rosch salió corriendo de nuevo para ocupar su puesto al otro lado del campo, el joven soldado fue alcanzado por una granada, la cual le ocasionó la muerte instantánea, en el mismo lugar en que estaban los niños.El artista local Riet van der Louw creó un modelo de arcilla de Rosch salvando los niños, y el miembro del consejo Herman van Rouwendaal solicitó a la ciudad una aportación de 9500 euros para costear el bronce. Debido a que la ciudad se negó a pagarlos, el dinero se recolectó de fuentes privadas para financiar la estatua del que es probablemente el héroe de guerra de los Países Bajos más improbable.
Los padres y abuelos de Karl-Heinz vivieron Alemania del Este. Una visita a la granja familiar donde estaba su sepulcro fue imposible. Años más tarde, el padre de Karl-Heinz visitó la granja, aunque no se le dijo acerca de la gesta heroica de su hijo. Este hecho se mantuvo secreto dentro de la familia holandesa durante 60 años debido al miedo que sentían a las represalias a manos de la gente del pueblo. No fue hasta que los niños rescatados, en su adultez, revelaron la historia y la hicieron pública. Los familiares de Karl-Heinz fueron contactados y se le informó acerca de la gesta heroica de Rosch. Por desgracia, los padres y abuelos del joven soldado nunca conocieron la historia. Karl-Heinz fue enterrado en el cementerio de guerra alemán en Ysselsteyn.
A través de los años, la imagen de los alemanes ante los habitantes de los Países Bajos ha sido objeto de una transformación. Ya los holandeses no se refieren a sus vecinos con términos despectivos como "Moffa' tan a menudo como antes. No menos importante, la experiencia durante la Copa del Mundo 2006 de fútbol, en donde Alemania se proyectó como una nación tolerante, amable y amante de la diversión, hizo que muchos holandeses tiraran por la borda los anticuados clichés y las frases despectivas de antaño.
Así que Van Rouwendaal, de 76 años, y sus amigos pensaron que era hora de hacer algo para rectificar una imagen distorsionada por los años. "Algunos holandeses están atrapados en una manera de pensar en blanco y negro blanco" ha dicho el funcionario. Añadió, además, que es hora de cambiar la noción de que los alemanes eran todos nazis y los holandeses eran todos muy buenos. “Entre nosotros hubo gente mala también que traicionaron a los Judíos y le robaron, aunque no nos guste escuchar esto."
Los partidarios del monumento esperaban oposición. Estaban preparados para el argumento de que no sería apropiado honrar a un soldado de la ocupación, mientras que aún no se ha eregido un monumento a los cinco hombres de Goirle que en 1942 fueron fusilados por los alemanes como una advertencia contra la resistencia.
Después de largas discusiones, el consejo local decidió que un monumento a un soldado de la Wehrmacht seguía siendo un asunto muy sensible socialmente. Además, la postura oficial era que no se quería crear un lugar de peregrinación para los neo-nazis.
A ello se debe el que el monumento de bronce se encuentra en el jardín privado de uno de los residentes de mayor edad de la ciudad. Él fue uno de los que vio por última vez a Karl-Heinz Risch vivo. Lo cierto es que la humanidad durante un conflicto siempre es digna de reconocimiento. El hecho de que este gesto se está dando por la gente del país ocupado por los alemanes sólo hace que el mensaje sea más significativo.
En la ciudad holandesa de Goirle, un artista local quien en el pasado fue miembro del consejo de la ciudad, lideró con éxito la recaudación de una suma de dinero que permitió eregir una estatua de un héroe improbable: un soldado de la Wehrmacht destacado en Goirle durante la Segunda Guerra Mundial.
El casco de acero es inconfundible: la Wehrmacht. La mayoría de los holandeses lo pueden reconocer de inmediato. Y pese a las objeciones, los ciudadanos holandeses han recogido miles de euros para el monumento controversial, bajo la premisa de que no se está honrando a la Wehrmacht, sino más bien a la humanidad de un joven soldado alemán, según ha expresado el líder de la iniciativa del memorial, Herman van Rouwendaal.
El 6 de octubre de 1944, a solo tres días después de su cumpleaños número 18, Karl-Heinz Rosch se encontraba en una granja junto a su pelotón, cuando fueron atacados. Un bombardeo de la artillería británica hizo blanco en la granja y los soldados alemanes se refugiaron en un sótano.
Rosch, sin embargo, notó que dos niños, hijos de los granjeros, seguían jugando al aire libre, sin darse cuenta del peligro. Ante esta situación, Rosch dejó el sótano, corrió al patio y tomó a los niños debajo de los brazos, arrastrándolos a la seguridad de la planta baja de la casa.
Cuando Rosch salió corriendo de nuevo para ocupar su puesto al otro lado del campo, el joven soldado fue alcanzado por una granada, la cual le ocasionó la muerte instantánea, en el mismo lugar en que estaban los niños.El artista local Riet van der Louw creó un modelo de arcilla de Rosch salvando los niños, y el miembro del consejo Herman van Rouwendaal solicitó a la ciudad una aportación de 9500 euros para costear el bronce. Debido a que la ciudad se negó a pagarlos, el dinero se recolectó de fuentes privadas para financiar la estatua del que es probablemente el héroe de guerra de los Países Bajos más improbable.
Los padres y abuelos de Karl-Heinz vivieron Alemania del Este. Una visita a la granja familiar donde estaba su sepulcro fue imposible. Años más tarde, el padre de Karl-Heinz visitó la granja, aunque no se le dijo acerca de la gesta heroica de su hijo. Este hecho se mantuvo secreto dentro de la familia holandesa durante 60 años debido al miedo que sentían a las represalias a manos de la gente del pueblo. No fue hasta que los niños rescatados, en su adultez, revelaron la historia y la hicieron pública. Los familiares de Karl-Heinz fueron contactados y se le informó acerca de la gesta heroica de Rosch. Por desgracia, los padres y abuelos del joven soldado nunca conocieron la historia. Karl-Heinz fue enterrado en el cementerio de guerra alemán en Ysselsteyn.
A través de los años, la imagen de los alemanes ante los habitantes de los Países Bajos ha sido objeto de una transformación. Ya los holandeses no se refieren a sus vecinos con términos despectivos como "Moffa' tan a menudo como antes. No menos importante, la experiencia durante la Copa del Mundo 2006 de fútbol, en donde Alemania se proyectó como una nación tolerante, amable y amante de la diversión, hizo que muchos holandeses tiraran por la borda los anticuados clichés y las frases despectivas de antaño.
Así que Van Rouwendaal, de 76 años, y sus amigos pensaron que era hora de hacer algo para rectificar una imagen distorsionada por los años. "Algunos holandeses están atrapados en una manera de pensar en blanco y negro blanco" ha dicho el funcionario. Añadió, además, que es hora de cambiar la noción de que los alemanes eran todos nazis y los holandeses eran todos muy buenos. “Entre nosotros hubo gente mala también que traicionaron a los Judíos y le robaron, aunque no nos guste escuchar esto."
Los partidarios del monumento esperaban oposición. Estaban preparados para el argumento de que no sería apropiado honrar a un soldado de la ocupación, mientras que aún no se ha eregido un monumento a los cinco hombres de Goirle que en 1942 fueron fusilados por los alemanes como una advertencia contra la resistencia.
Después de largas discusiones, el consejo local decidió que un monumento a un soldado de la Wehrmacht seguía siendo un asunto muy sensible socialmente. Además, la postura oficial era que no se quería crear un lugar de peregrinación para los neo-nazis.
A ello se debe el que el monumento de bronce se encuentra en el jardín privado de uno de los residentes de mayor edad de la ciudad. Él fue uno de los que vio por última vez a Karl-Heinz Risch vivo. Lo cierto es que la humanidad durante un conflicto siempre es digna de reconocimiento. El hecho de que este gesto se está dando por la gente del país ocupado por los alemanes sólo hace que el mensaje sea más significativo.