A finales de los ochenta / principios de los noventa, a los chavales que merodeábamos por los atestados y a veces insalubres salones recreativos, les gustaba picarse a ciertos arcades en los que se exigía la precisión con el joystick a la hora de avanzar y esquivar, a la par que un rítmico movimiento en pos de machacar el botón de disparo. Toki, o la máquina del mono que escupía fuego, puede enarbolar sin titubeos este particular título.
Pues resulta que un tarzanesco personaje se dedicaba a viajar de liana en liana por la selva, además de retozar siempre que pudiera con su prometida Miho en lo más recóndito de una isla perdida en los mares del Sur. Lógicamente, tanta felicidad pastelosa debía ser quebrada por un personaje a la altura, un poderoso hechicero llamado Vookimedlo, el cual, aparte de tener un nombre horripilante, era capaz de generar monstruos a diestro y siniestro, además de convertir a nuestro héroe en un simio peludo.
Afortunadamente, el simio podía escupir de lo lindo, siendo éste nuestro principal arma a la hora de avanzar por los seis niveles que componían el juego; al estilo de otros plataformas de acción como Ghost and Goblins, podíamos recoger otro tipo de armas, tales como una potente llamarada o proyectiles múltiples, los cuales, sin embargo, poseían una duración limitada. El juego, desarrollado por TAD Corporation -responsable de la “saga” a la que pertenecen los shooters Cabal y Blood Bros-, exhibía una dificultad tremebunda, capaz de vaciarnos los bolsillos o reventarnos la paciencia a una velocidad terminal.
De hecho, el mono se movía con exagerada lentitud, algo que nos exigía una precisión terrible a la hora de saltar o disparar a los bichejos. Había trampas del tipo “si destruyes esta torreta pinchuda, saldrá un proyectil directo hacia el mono incauto” que convertían al juego en un verdadero ensayo-error, claro está, a precio de oro. A diferencia del juego de Sir Arthur, aquí un toque significaba la muerte inmediata… a menos que capturásemos el ítem del casco de Fútbol Americano, lo cual nos proporcionaba un exiguo margen de error.
Por otro lado, Ocean Software se encargó de las versiones para ordenadores de 8 y 16 bits, aunque finalmente sólo se lanzaron para Commodore 64, Atari ST y Amiga. La versión Spectrum no llegó a finalizarse, aunque existen pantallas que atestiguan la existencia de una versión preliminar. Quien sabe, quizá algún día podamos jugarlo vía emulador. Megadrive recibió una versión que sí difería bastante de la recreativa, con un diseño de niveles remozado… en mi opinión, inferior al original.
Para finalizar, comentar que Golgoth Studios lanzará a finales de año -tras una buena cantidad de retrasos- un esperado remake en HD para Toki, el cual será lanzado para WiiWare, Xbox 360 Arcade y PSN. Sin embargo, viendo alguna de las pantallas que el estudio ha liberado, estamos ante uno de esos remakes donde el diseño puede encantarte o parecerte una aberración sacrílega contra el sagrado píxel. Y creo que mi opinión está más cercana a la segunda opción…
¿Te acuerdas de este arcade? comenta que te pareció este juego.