Después de haber perdido casi la mitad de su territorio
Los mexicanos no se les ocurrió , otra manera de agradecerle a Estados unidos que salvarles de una invasión Y regalarles mas tierra.
En la década de 1860, mientras Estados Unidos se encontraba inmerso en una sangrienta guerra civil, las potencias europeas (entre ellas Francia) intentaron entrometerse en los asuntos de América Latina, siendo México el país más afectado por estas aventuras imperialistas. El objetivo principal era intervenir en los asuntos internos de las nuevas naciones latinoamericanas y, además, tomar bando por los rebeldes sudistas en la Guerra de Secesión estadounidense
La intervención francesa en México fue en realidad una guerra entre Francia y Estados Unidos, entre la Europa católica y de raíces latinas contra la cultura protestante y anglo sajona. La gran oportunidad de frenar el avance de Estados Unidos en la llamada América Latina se presentó para Francia en 1861 cuando en Estados Unidos inició la guerra de secesión o guerra civil, al año siguiente Francia y sus aliados (España e Inglaterra) estaban desembarcando tropas en México con el pretexto de cobrar una añeja deuda, al primer balazo se retiran España e Inglaterra y solo quedó Francia como fuerza invasora o contenedora del expansionismo gringo.
El II Imperio Mexicano: una ficción
Los intervencionistas franceses, apoyados por los conservadores mexicanos, querían convertir a México en una monarquía católica. Por eso, el pueblo mexicano, además de defender su territorio, defendían su sistema de gobierno y su independencia.
Pese a que el régimen de Maximiliano I fue reconocido por varias potencias europeas, Estados Unidos y los países latinoamericanos rechazaron al II Imperio, reconociendo a Benito Juárez como el légitimo gobierno. Si la posición latinoamericana se explica por un sentimiento de solidaridad hacia México, la posición de Estados Unidos era más pragmática: la intervención europea era considerada por Washington como una amenaza directa a sus intereses en América Latina y le preocupaba que Francia intentara instalarse en México, vecino de Estados Unidos y que tenía intereses económicos y políticos.
Al vencer en 1865 los federados en Estados Unidos los días de Maximiliano y la intervención francesa estaban contados, el gobierno de los Estados Unidos empezó a mandar a México no solo armas sino hasta tropas (eso ninguna historia oficial lo relata) para combatir a los franceses y es bueno aclarar que los rifles de Estados Unidos de repetición superaban a los rifles franceses que aún se cargaban por la boca.
Los EEUU apoyaron a Juárez en contra de los franceses, Juárez durante la intervención ofreció a los EEUU el paso libre a perpetuidad en el Istmo de Tehuantepec además de la península de Baja California, es justo decirlo que el senado EEUU de aquellos años rechazó la oferta y por eso y solo por eso la Baja California siguió siendo mexicana.
Los mexicanos no se les ocurrió , otra manera de agradecerle a Estados unidos que salvarles de una invasión Y regalarles mas tierra.
En la década de 1860, mientras Estados Unidos se encontraba inmerso en una sangrienta guerra civil, las potencias europeas (entre ellas Francia) intentaron entrometerse en los asuntos de América Latina, siendo México el país más afectado por estas aventuras imperialistas. El objetivo principal era intervenir en los asuntos internos de las nuevas naciones latinoamericanas y, además, tomar bando por los rebeldes sudistas en la Guerra de Secesión estadounidense
La intervención francesa en México fue en realidad una guerra entre Francia y Estados Unidos, entre la Europa católica y de raíces latinas contra la cultura protestante y anglo sajona. La gran oportunidad de frenar el avance de Estados Unidos en la llamada América Latina se presentó para Francia en 1861 cuando en Estados Unidos inició la guerra de secesión o guerra civil, al año siguiente Francia y sus aliados (España e Inglaterra) estaban desembarcando tropas en México con el pretexto de cobrar una añeja deuda, al primer balazo se retiran España e Inglaterra y solo quedó Francia como fuerza invasora o contenedora del expansionismo gringo.
El II Imperio Mexicano: una ficción
Los intervencionistas franceses, apoyados por los conservadores mexicanos, querían convertir a México en una monarquía católica. Por eso, el pueblo mexicano, además de defender su territorio, defendían su sistema de gobierno y su independencia.
Pese a que el régimen de Maximiliano I fue reconocido por varias potencias europeas, Estados Unidos y los países latinoamericanos rechazaron al II Imperio, reconociendo a Benito Juárez como el légitimo gobierno. Si la posición latinoamericana se explica por un sentimiento de solidaridad hacia México, la posición de Estados Unidos era más pragmática: la intervención europea era considerada por Washington como una amenaza directa a sus intereses en América Latina y le preocupaba que Francia intentara instalarse en México, vecino de Estados Unidos y que tenía intereses económicos y políticos.
Al vencer en 1865 los federados en Estados Unidos los días de Maximiliano y la intervención francesa estaban contados, el gobierno de los Estados Unidos empezó a mandar a México no solo armas sino hasta tropas (eso ninguna historia oficial lo relata) para combatir a los franceses y es bueno aclarar que los rifles de Estados Unidos de repetición superaban a los rifles franceses que aún se cargaban por la boca.
Los EEUU apoyaron a Juárez en contra de los franceses, Juárez durante la intervención ofreció a los EEUU el paso libre a perpetuidad en el Istmo de Tehuantepec además de la península de Baja California, es justo decirlo que el senado EEUU de aquellos años rechazó la oferta y por eso y solo por eso la Baja California siguió siendo mexicana.