1 Cigarrillos de chocolate 
Aquí el único peligro para la salud era su alto contenido en azúcar.
En realidad eran cilindros de chocolate recubiertos con un papel que simulaba un cigarro de mayores.
En la tienda del barrio los tenían de todas las marcas
2 Kilométrico Boomer

Los chicles de esta marca fueron, son y serán un verdadero clásico, pero cuando desembarcó el primer kilométrico en el patio fue una auténtica revolución.
Era una tira de chicle de fresa enorme y enrollada en un dispensador en el que podías cortar la cantidad que quisieses.
Tenía una particularidad: al principio los trozos eran más generosos y a medida que se terminaba cortabas cada vez 'cachitos' más pequeños.
3 Tico-Tico
Otro de los chicles preferidos que arrasaban en las tiendas de chucherías.
Con sabor a sandia, venía envuelto en un llamativo y reconocible papel fucsia y verde. Preferiblemente las madres preferían que durasen más de un día, pero pocos niños se resistían a comérselo de una vez.
4 Fresquito
Una bolsa con polvos picapica que incluía una piruleta para mojarlos.
Había dos formas habituales de comerlos.
La más normal, chupar el caramelo e ir mojando en los polvos, o la más curiosa, comerse primero los picapica y después degustar la pirlueta. Se comercializan en tres sabores: cereza, fresa y cola.
5 Kojak
Los chupa chups rellenos de chicle eran uno de los caramelos preferidos de todos los niños. Costaban algo más de que los caramelos normales, unos cinco duros, pero merecía la pena. Los más populares eran los de fresa, aunque también se comercializan los de cola. Tenían este nombre por el teniente Kojak, el personaje de la serie de televisión de policías de Nueva York.
6 Palotes
Tenía la misma forma que los 'Tico Tico', pero en este caso no era chicle sino caramelo masticable. Había más de cinco sabores, pero los más populares y demandados eran los de fresa.
7 Drácula
Si comías estos caramelos tendrías la lengua roja durante toda la tarde.
Era imposible engañar a las madres con los 'Drácula', pero con muy poco dinero podías comprar una bolsa inmensa. Tenían mucha azúcar, más de lo recomendable para un niño, y por eso ahora se comercializa un sucedáneo llamado 'Draculín' menos nocivo para las dentaduras de los más pequeños.
8 Peta zeta
Un caramelo con anhídrido carbónico que explotaba en cuanto tocaba la lengua. La sensación de efervescencia causó verdadero furor entre los niños. Un efecto que fue obra de un científico norteamericano en 1956, pero que no llegó a España hasta 1975. Se comercializó en varios sabores, pero el que ha perdurado en el tiempo ha sido el de fresa.
9 Sugus
Es uno de esos productos que han pasado a la historia con el nombre de la marca que los comenzó a comercializar. Se trata de unos caramelos masticables que llegaron desde Suiza. Son cuadrados y cada sabor lleva un color: azul (piña), naranja (naranja), amarillo (piña), morado (frambuesa) y rojo (cereza).
10 Loli pop
Un caramelo masticable con palo que no podía faltar en las bolsas de chucherías que se repartían en las fiestas de cumpleaños. Con su reconocido sabor de fresa, muchos niños dudaban si se trataba de un chicle o un caramelo.

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