

12 Cosas que haciamos sin internet
1. Mandar postales.
Con su sello y todo. ¡Que tierno¡ Lo peor de las postales era que como tuvieras la letra grande (caso de un servidor) no te cabía más que el saludo y la despedida. En el fondo daba igual: llegaban siempre a destino un mes después de que hubieras regresado.
¿Qué hacemos ahora?:
mandar mensajes gratis por Whatsapp

¿Qué hacemos ahora?:
mandar mensajes gratis por Whatsapp

2. Buscar cabinas y locutorios para llamar a casa o a nuestra novia
Cuando querias avisar a tu mamá que te ibas a quedar más tiempo donde un amigo, o simplemente llamar a tu novia, ibas directamente a una cabina y pasabas ahi conversando todo lo que tenias que decir, y no guardarte nada para asi no volver a llamar.
¿Qué hacemos ahora?:
hablar gratis por Skype

¿Qué hacemos ahora?:
hablar gratis por Skype

3. Leer libros en las salas de espera de los aeropuertos
Sí, lo juro. Antes existía una cosa de papel llena de letras que te entretenía un montón durante las horas de espera y nos metiamos tanto en el trama que después no queriamos abordar.
¿Qué hacemos ahora?:
Buscar wi-fi gratis deseperadamente y pulsar compulsivamente el botón de actualizar Facebook y Whatsapp para ver si hay nuevos mensajes.

4. Disparar fotos con cuentagotas
A 6 euros el carrete y 6 euros el revelado…. tratabas de sacar la mejor foto posible, la pensabas 100 veces ante de apretar el botón, esperabas que todos tuvieran su mejor cara...
¿Qué hacemos ahora?
: disparar fotos a cualquier lado y sin sentido, porque son gratis. Y si salen mal no importa: le pones un filtro y es una obra de arte en Instagram.


5. Torturar a las amistades con interminables sesiones de diapositivas post-viaje
Las fotos se revelaban a la vuelta y cuando pillabas a la familia o a los amigos les soltabas unas sesiones de 500 diapositivas de tirón, un panorama muy entretenido.
¿Qué hacemos ahora?:
Le damos el mismo tostón a las amistades, pero compartiendolas al momento en Flick.r, Twitter, Pintarest, Facebook...

6. Cuidar como oro en paño tu billete físico de avión
¡Quien se acuerda ya de aquellos engorrosos y frágiles boletos llenos de hojas y papales de calco con el trayecto aéreo! Tenían además una desmedida tendencia a perderse. Y si lo perdías…¡te metías en un lío monumental para conseguir que te hicieran un nuevo billetel! ¡Qué angustia de viajes, guardando aquel boleto como si fuera oro en paño!
¿Qué hacemos ahora?:
llevamos la tarjeta de embarque en un código QR del smartphone

7. Ir a una agencia a reservar los billetes de avión y los hoteles
Los hoteles te los enseñaba un señor o señora en la agencia en un folleto impreso, tú te creías lo que te decía (ella/él jamás habían dormido en ese hotel) y te ibas tan contento. Para confírmate una plaza en el avión podías pasar tres o cuatro días. ¡Aquello estimulaba mucho la virtud de la paciencia!
¿Qué hacemos ahora?:
Lo compramos todo al instante desde nuestro smartphone o en una agencia on-line
Lo compramos todo al instante desde nuestro smartphone o en una agencia on-line

8. Preguntar a un señor con boina en la fuente del pueblo por dónde se iba a tal sitio
¡Ah! Que grandes momentos viajeros aquellos en que, ajenos a la invención de Google Maps, nos deteníamos a hablar con los aborígenes, quienes con su lenguaje particular nos explicaban cómo llegar al destino que queriamos. Con suerte, entablabas conversación y acababas comiendo y bebiendo en su casa. ¡Cuántas buenas relaciones con los aborígenes hemos perdido por culpa de Google Maps!
¿Qué hacemos ahora?:
Ponemos la dirección en el GPS y no sabemos ni por donde circulamos.
Ponemos la dirección en el GPS y no sabemos ni por donde circulamos.

9. Comprar mapas y guías de viaje
Aviso para nacidos después de 1990: un mapa era una cosa como Google Maps pero que se doblaba. Una guía de papel era como la suma de varias docenas de blogs y webs, pero impresos, ordenados y encuadernados.
¿Qué hacemos ahora?:
Llevamos mil aplicaciones en el smartphone con todo tipo de guías y páginas de información.
Llevamos mil aplicaciones en el smartphone con todo tipo de guías y páginas de información.

10. Pegabas tus fotos de recuerdo en un álbum
Tardabas horas y horas en pegar las imagenes correctamente, que quedaran derechas, sin manchas, y una vez que hacias esto, cerrabas el album, lo guardabas y rara vez lo abrías de nuevo.
¿Qué hacemos ahora?:
Las almacenas en tu Iphone para enseñarlas en cualquier reunión y con la excusa más nimia, sin importante si a los otros les importa un bledo tu foto.
Las almacenas en tu Iphone para enseñarlas en cualquier reunión y con la excusa más nimia, sin importante si a los otros les importa un bledo tu foto.

11. Preguntar al primero que encontrábamos por la calle dónde había un buen restaurante en la ciudad
¡Y lo curioso es que hasta nos fiábamos de su información sin exigirle un mínimo de 500 opiniones positivas de los usuarios y al menos mil “Me gusta”!
¿Qué hacemos ahora?:
lo miramos en Tripadvisor

12. Disfrutar de un atardecer o un paisaje en silencio y sin estrés
¡Y además, el momento se saboreaba mucho más!


¿Qué hacemos ahora?:
"tuitearlo", "whatsappearlo" o "feisbukearlo" en el momento y acto seguido responder a todos los que nos contestan. Cuando te vienes a dar cuenta, se ha acabado el atardecer y tú no has visto nada.
"tuitearlo", "whatsappearlo" o "feisbukearlo" en el momento y acto seguido responder a todos los que nos contestan. Cuando te vienes a dar cuenta, se ha acabado el atardecer y tú no has visto nada.

MUCHAS GRACIAS POR ENTRAR AL POST!
ESPERO QUE LO HAYAS DISFRUTADO!
ESPERO QUE LO HAYAS DISFRUTADO!
