Es normal que pensemos en el Barón Rojo como el mayor as entre los pilotos de combate, pero Manfred von Richthofen "apenas" logró 80 victorias en su corta carrera, el verdadero as es otro alemán mucho menos conocido, Erich Hartmann.
Erich tiene un record de 352 victorias en 825 combates y un total de 1404 misiones, en toda su carrera chocó su avión 14 veces al no poder aterrizar por tener el avión hecho un colador con pedazos de sus víctimas o porque sufrió fallas mecánicas, pero jamás porque le dispararon a él, nunca rompió el avión por recibir fuego enemigo.
Efectivametne Hartmann es el verdadero as del aire, nunca jamás nadie lo alcanzó y lo más interesante de su historia es que como era poco creíble el récord que llevaba los mismos alemanes chequeaban no una si no hasta tres veces cada derribo para confirmarlo, no querían que la propaganda se viese afectada por la exageración de semejante número de victorias y que de pronto fuesen falsas.
A continuación les cuento un poco de la poco conocida historia de este impresionante piloto.
Messerschmitt Bf 109, avion con el que conseguiria TODAS sus victorias aereas
Para Octubre de 1943 había llegado a sus "primeros" 148 derribos, para fin de año a 159 y en los primeros meses de 1944 reclamó 50 más, en esta etapa el alto comando de la Luftwaffe empezó a sospechar a tal punto que en su formación había un observador dedicado a contabilizar los derribos y chequearlos hasta tres veces, no mentía, efectivamente tenía esa capacidad de derribo.
Llegó a Marzo con 202 derribos y los soviéticos ya estaban habituados a diferenciarlo del resto por su numeración, durante un tiempo inclusive utilizó una decoración de un tulipán negro (unas flechas negras saliendo de la hélice hacia el carenado y también un corazón cruzado por una flecha) así lo llamaron los rusos Cherniy Chort, el Demonio Negro, y durante unos días nadie se prestaba a combatir con él, al identificarlo los soviéticos escapaban y salvo que el piloto enemigo fuese un novato, nadie se animaba a enfrentarlo, tuvo que retirar la pintura especial para volver al récord, dos meses más, 50 derribos más.
Su técnica era muy interesante, principalmente trataba de evitar ser visto, acechaba desde las nubes y caía como una bestia sobre sus rivales, la mayoría nunca supieron qué los mató, según su cuenta personal el 80% no sabía qué lo había atacado, él disparaba a tan sólo 20 metros del rival.
En Marzo de 1944 como reconocimiento por su labor Erich Hartmann, Gerhard Barkhorn, Walter Krupinski y Johannes Wiese fueron enviados en presencia de Hitler, a su residencia privada en Berchtesgaden, el Berghof. Le iban a entregar las espadas a él y las hojas de roble a sus compañeros (él ya la había recibido cuando había logrado sus primeros 148 derribos).
En el tren de viaje se emborracharon notablemente con champagne y cognac, eran héroes! querían disfrutarlo a lo grande, al fin y al cabo apenas tenía 22 años, edad de reviente, para cuando llegaron a Berchtesgaden estaban completamente quebrados, principalmente Hartmann, el mayor Nicolaus von Below que los esperaba quedó shockeado, trató de recomponerlos pero Erich era el que peor estaba y no lograba recuperarse.
Hartmann tomó el sombrero de un oficial y trató de ponérselo pero era muy grande, von Below se horrorizó, estaba jugando con el sombrero de... de... Hitler Por suerte el Führer no se enteró.
A partir del 21 de Mayo de 1944 el enfrentamiento sumó a los norteamericanos, ya no eran aviones rusos fáciles, eran P-51 Mustang, sobre Bucarest derribó dos, sobre Ploieşti cuatro en una sola misión, en una de esas misiones, la quinta, había derribado dos P-51 cuando se disponía a derribar un tercero, lo puso en la mira, disparó, pero no salió una bala, simplemente se había quedado sin municiones, también sin combustible, tuvo que regresar pero no le alcanzaba, así que debió saltar en paracaídas.
Mientras caía los P-51 lo rodeaban, Hartmann pensó que lo iban a acribillar ahí indefenso, pero no, el único que apuntó hacia él fue el teniente Robert J. Goebel que hizo una pasada cerca para sacarle una foto y hacerle un saludo con las alas. El 17 de Agosto superaba todos los records de su compañero de escuadrón Gerhard Barkhorn con 274 derribos... y todavía no había terminado la guerra.
Una semana después llegaba a las 290 victorias, el 24 de agosto llegó a las 301 derribando once aviones en dos misiones! era el Messi de los pilotos de guerra. El estúpido de Hermann Göring lo mandó a tierra por temor a que la muerte de un héroe en combate pudiese afectar la moral (ya de por sí bajísima) de los soldados alemanes. Hartmann logró hacer el suficiente lobby como para que le permitiesen volver a volar.
En su seguidilla de desacatos contra la autoridad lo llamaron para darle la mayor distinción de todas, la cruz de caballero con diamantes, algo que sólo 27 alemanes recibieron en la Segunda Guerra, pero cuando debía reunirse con Hitler le pidieron que entregue su arma, es que hacía poco habían intentado asesinarlo, pero éste se rehusó, prefería rechazar la condecoración antes que entregar su arma, tonterías de caballeros. Al final Hitler permitió que se reuniesen con el arma y todo y lo condecoró.
Gracias a esta condecoración le dieron diez (si, tan sólo 10!!!) días de vacaciones, llevaba 301 derribos en dos años y recién le daban sus primeros diez días, claro, era plena guerra, pero lo quisieron enviar a probar los Me262 a reacción, Hartmann no quería separarse del JG 52 así que desistieron y le permitieron descansar, aprovechó para casarse con su novia.
Por Febrero de 1945, ya con la guerra perdida, Hartmann entró al JG 53 como comandante de grupo, en Marzo había llegado a las 336 victorias y esta vez aceptó la propuesta del general Adolf Galland de que lo lleven a probar los aviones a reacción, pero volvió con el JG 52 para los últimos días de la guerra, su victoria 350° llegó el 17 de abril, y luego recibió la orden de pilotar hasta el sector británico y rendirse allí.
Erich no aceptó esta orden, prefirió desobedecer y rendirse junto a todo su escuadrón hacia los soviéticos, no soportaba la idea de "traicionarlos", su último derribo, el 352 fue el día de la rendición cuando salió a hacer un vuelo de reconocimiento cerca de Brno, en la entonces Checoslovaquia (ahora es en República Checa, pasé por ahí una vez ) y se encontró con varios rusos, derribó uno y notó que venían unos P-51 americanos, decidió que mejor era escaparse antes de terminar hecho un sanguchito entre rusos y americanos.
Como comandante decidió que lo mejor era destruir los aviones, disparó su última carga hacia el bosque, destruyeron los aviones, quemaron las municiones y se rindieron contra el 90 de infantería de los norteamericanos.
Por el arreglo que tenían los soviéticos y los norteamericanos desde Yalta los despacharon hacia la Unión Soviética el 24 de Mayo, lo que siguió no fue precisamente agradable, los soviéticos separaron a mujeres de hombres alemanes y violaron sistemáticamente a todas, los norteamericanos en el campo de prisioneros quisieron intervenir, los rusos dispararon al aire y siguieron con su orgía, Hartmann contó luego cómo cuando llegó el general Ruso ordenó cesar las violaciones y cuando algunos no cumplieron la orden simplemente los fusilaron, los soviéticos no eran precisamente muy legalistas, ni juicio, nada, fusil.
Lo primero que le pidieron los soviéticos a Hartmann fue que trabaje como doble agente para ellos espiando a sus compañeros oficiales, éste se negó, luego lo interrogaron por su conocimiento sobre el Me 262 y mientras el interrogador soviético le pegaba con una caña Hartmann le devolvió con un sillazo y temió ser fusilado.
Luego lo quisieron convertir al comunismo, fallaron, que se adoctrine en la nueva fuerza aérea de Alemania del Este, se negó, reclamaba que lo contraten formalmente como en cualquier otro país, no entendía la ideología estatal estalinista
Luego ya enojados lo acusaron de crímenes de guerra, de haber atacado una fábrica de pan en Briansk y disparado a 780 civiles (imposible considerando que su función era derribar aviones) como eran los soviéticos de duros lo acusaron de destruír 345 "aviones costosos" soviéticos, propiedad del estado, claro, en un juicio estúpido de esos dignos de gobiernos totalitarios, lo condenaron a 25 años de trabajos forzosos.
Pero Hartmann, ya les conté, tenía un temita cuando no reconocía autoridad en alguien, ni siquiera aceptó trabajar (dijimos forzosos pero al parecer él no se había enterado) cuando lo pusieron en confinamiento en solitario hubo un motín en el campo de trabajos y sus compañeros lo liberaron, reclamó un nuevo juicio, lo volvieron a condenar.
De Novocherkassk lo pasaron a Diaterka en los Urales, cada vez a lugares peores, hasta 1955 donde un acuerdo entre el canciller de Alemania Occidental y los soviéticos terminó en un canje de los últimos 15.000 alemanes prisioneros de guerra.
Erich Hartmann había sobrevivido no sólo a sus increíbles misiones, había sobrevivido al destierro soviético, y volvió a la nueva fuerza aérea alemana! pilotando los primeros aviones a reacción del país post-guerra, unos F-86 Sabre y luego F-104 el cual él detestaba por lo inseguro que era (282 accidentes y 115 pilotos muertos sin una sola guerra confirmaban su idea) de tantas quejas lo relevaron en 1970 de sus tareas.
Falleció el 20 de Septiembre de 1993 a los 73 años, 1404 misiones, 825 combates, 352 derribos y él nunca derribado, algunos dirán que derribó aviones indefensos (muchos Il-2 no se movián de la formación y eran pilotados por mujeres poco entrenadas), a la vez él no tenía tiempo de descansar, los pilotos alemanes estaban condenados a morir en combate sin descanso y en la guerra uno no tiene tiempo de ver a quien derriba, Hartmann era tan solo un pibe con un buen avión, mucho coraje, suerte y puntería, era un As del aire, el mayor de todos.