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Pedro Urdemales engañó al mismo diablo.

Paranormal3/24/2014
Pedro Urdemales, el mentiroso por tradición.

Pedro Urdemales engañó al mismo diablo.

Pedro Urdemales es un personaje de la mitología popular de Latinoamérica -especialmente Chile- que tipifica al pícaro, pillo o burlador de carácter campestre. Esta basado en el personaje mítico español del medioevo Pedro de Urdemalas.

Pedro Urdemales engaña al diablo.
En una ocasión el diablo trabajó una noche entera limpiando
una hectárea de pampa. Sacó todos los troncos y emparejé la
tierra. A la mañana siguiente decidió sembrar papas en sociedad
con Pedro Urdemales. Pasó el tiempo y llegó la época de la
cosecha.
— Señor Diablo —dijo Pedro—, como vamos a medias,
le propongo que todo lo que esté arriba sea suyo y lo que esté bajo
la tierra sea mío.
— Acepto —contesté de inmediato el Malo.
Ambos trabajaron intensamente. Y una vez que Pedro terminó la
cosecha, para celebrar este acontecimiento preparé unos
deliciosos milcaos. En eso estaba cuando llegó el Diablo.
— ¿Qué estás haciendo, Pedrito?
— Unos ricos milcaos.
El Diablo observó todo el proceso de elaboración de los milcaos:
el rallado de las papas, el amasado y cómo los enterraba en la
ceniza caliente para que se cocieran.
Cuando el Diablo probé los milcaos no pudo evitar una
exclamación de elogio: — ¡ Puchas que están buenos! Yo también haré en mi
casa.
Allí intentó asar las hojas de las papas en las cenizas. Cuando las
fue a ver se habían transformado en carbón.
Al otro día, el Diablo se encontró con Pedro:
— Me engañaste —fueron sus primeras palabras—.
Ahora —agregó— haremos otra sociedad; sembraremos trigo.
El tiempo pasó rápido y de nuevo llegó el momento de cosechar.
— Ahora —dijo el astuto Pedro al Diablo—, la parte de
arriba será la mía y la de abajo la tuya.
— Acepto —exclamó el Diablo.
Terminada la cosecha, Pedro Urdemales se quedó con los
granos de trigo y el Malo con las cañas. Pronto éste visitó la casa
de Pedro y vio cómo preparaba una deliciosa chuchoca. Cuando el
Malo la probó, expresó su agrado por tan deliciosa comida. Partió
raudo a su casa para hacer lo mismo con las cañas cosechadas por
él. Apenas las puso al fuego ardieron rápidamente, perdiendo de
nuevo todo lo cosechado.
— Puchas —exclamó—, otra vez este Pedro Urde-males
me engañó.
El enojo del Diablo ya no tenía límites. Estaba decidido a
tomar venganza. Se hizo una reflexión.
— Este Pedro me ganó las dos apuestas eligiendo,
primero, lo de abajo y, después, lo de arriba. Ahora le propondré
que se quede con lo del medio. Pronto conversó, una vez mas, con Pedro y de nuevo le
propuso sembrar a medias, colocando una condición:
— Ahora, pues, Pedrito, tú te quedas con la parte del medio.
— Bueno, don Sata—replicó el astuto Urdemales—, acepto esa condición. Esta vez sembraremos maíz.
El Diablo quedó muy satisfecho, con la seguridad de alcanzar, en
esta ocasión, el triunfo.
Al llegar el tiempo de la cosecha Pedro se quedó con los choclos,
que estaban al medio de la planta, y el Malo con las raíces y las
hojas. Grande fue la furia del Diablo al percatarse de que, una vez
más, había sido engañado y derrotado.
— Puchas —exclamó—, me ha vuelto a ganar.
Totalmente enojado, le dijo a Pedro:
— Haremos la última apuesta, pelearemos a uña.
— Ahora sí que me vas a ganar —expresó Pedro
Urdemales—. Tú tienes una uña muy larga y la mía es muy
pequeña.
A la mañana siguiente, antes del desafío, Pedro visitó a una
viejita que tenía una inmensa y profunda cicatriz en el rostro.
Conversó con ella y le pidió que cuando pasara el Diablo le dijera
que Pedro Urdemales le había hecho el corte en la cara.
— ¡Listo no más! —le dijo ella—. Haré lo que me pides.
Cuando el Diablo pasó frente a su ventana le hizo un comentario:
— Hoy tengo una pelea a uña con Pedro.
— Señor Diablo, no lo haga. Mire cómo ese bandido de
Pedro Urdemales dejó mi rostro con su uña.
Grande fue el susto que dominó a Satanás al ver la profunda
cicatriz de la anciana.
— Entonces no —exclamó el Malo-. No, no voy a pelear.
De un solo uñazo capaz que Pedro me destripe.
Hecha esta reflexión, el Diablo se alejó rápidamente, evitando
cumplir el desafio con Pedro Urdemales.

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