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Claves para llenar el changuito

Info10/21/2013



Pequeños grandes trucos para optimizar tu compra en el súper.


La previa
Antes de agarrar el changuito o la bolsa de tela, entrá en consumidor.gov.ar. Algunos autoservicios chinos también se sumaron, así que preguntá en tu barrio. Hay, entre otras cosas, cortes de carne, verduras, productos de higiene, condimentos y bebidas. Además, aprovechá los descuentos de las tarjetas de crédito.Antes de salir de casa chequeá en internet cuáles son las ofertas del día en el súper al que vas. Algunas cadenas están implementando nuevas promociones, como registrarte en su web para obtener descuentos; otras te dan cheques para usar en tu próxima compra. Y si justo tenés que ir sí o sí el día en que no hay ninguna promoción, pagá con débito: al menos te harán la devolución del 5% del IVA a fin de mes.
El menú
La única manera de saber qué precisás y qué no para armar la lista del súper es sentarte a planificar tus comidas. Tranquila, nadie te dice que tenés que prever treinta platos para todas las cenas del mes. Elegí tres o cuatro comidas estrella (pasta, vegetales, carnes), armá tres versiones para cada una (ñoquis, pasta corta y spaghetti; salteado, tarta y terrina; vaca, pollo y cerdo). Reciclá las sobras en ensaladas o salsas, o frezealas para repetirlas diez días después. Pensar un menú familiar de forma inteligente pasa por identificar ingredientes que pueden hacer varias apariciones, con algunos cambios.


Comé…
Pero no entre las góndolas, ni al volver a tu casa, sino antes. Si vas al súper con la panza llena, tenés menos chances de tentarte con todo. Esto está estudiado: las personas que van con hambre compran más comida. Entonces, inmediatamente después de desayunar, almorzar o merendar puede ser el mejor momento.
La frecuencia
Evitá la visita al supermercado todos los días o varias veces a la semana porque, aunque creas que sólo comprás estrictamente lo necesario, por lo general al hacerlo en pequeñas dosis gastás más dinero, ya que sumás una golosina porque te tentaste o una botella de vino para la noche. Para evitarlo, hay dos secretos: organizar todo para ir al súper lo menos posible (mensual, quincenal o semanalmente, según la capacidad de tu heladera) e ir con una lista preestablecida.
Si ya sabés qué precisás, abrís las alacenas y revisás qué tenés y qué no, no corrés el riesgo de llevar cosas "por las dudas".


Ponele ritmo
¡No saliste a mirar vidrieras! Así que no pasees por las góndolas como si estuvieras eligiendo el vestido para el casamiento del sábado. Andá directo a lo que precisás, seguí de largo en los sectores en los que no tenés nada que hacer, haceles la vista gorda a los productos que no están en tu lista (ni siquiera los mires para leer la etiqueta): si no los precisabas cuando planificaste la compra, no los precisás ahora. Si te resulta mejor,
cronometrá: que ir al súper no te demande más de 45 minutos, contando desde que entrás hasta que te ponés en la fila de la caja. Si te lo proponés, lo lográs.
Andá sola
No hagas de la ida al supermercado una salida familiar. Eso es lo peor que le puede pasar a tu bolsillo. Los chicos e incluso los maridos suelen tentarse con todo: cereales, golosinas, un vino o un salamín para la picadita… En fin, te llenan el changuito de cosas innecesarias, que estaban totalmente fuera de tu lista (y de tu presupuesto). Mejor, dejalos en casa.

Algunos estudios dicen que la compra impulsiva hace que, a fin de mes, hayas gastado cerca de un 20% más.






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