El 25 de julio de 1993 se derrumbó en La Paz, Bolivia, uno de los invictos más fuertes del fútbol mundial. Por la segunda fecha del Grupo B de la Eliminatoria Sudamericana a USA 1994, el Seleccionado Boliviano derrotaba en su casa a Brasil, con Bebeto y Romario incluidos, por un rotundo 2-0 y así los visitantes perdían por primera vez en su historia en una eliminatoria mundialista.
El partido, jugado en el estadio Hernando Siles, tuvo un comienzo negativo para Bolivia ya que Taffarel, por entonces portero brasileño, le había atajado un penal a Erwin "Platini" Sánchez y eso llenó de dudas a los bolivianos, tanto los once en el campo como los miles que estaban en las tribunas.
Pero todo cambió en el segundo tiempo, más que nada en el final del juego. Tras un gran pase de Gustavo Quinteros desde atrás, el Diablo Etcheverry corrió solo con el balón y definió de manera angustiosa ante la salida e Taffarel, quien no pudo retener el balón, que se fue al fondo de la red.
El delirio fue total en el Hernando Siles. El milagro parecía realidad, estaba cada vez más cerca. Brasil, herido en su orgullo, buscó la igualdad, pero Álvaro Guillermo Peña puso el 2-0 con un remate de larga distancia y cimentó el histórico marcador.
Así, Bolivia se afirmaba en el Grupo, que compartía con el propio Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela. La revancha fue un lapidario 6-0 verdeamarillo, pero eso fue otra historia, y no impidió la clasificación de Bolivia a su primer y único Mundial de Fútbol.