Se reúnen por primera vez los superniños arios
Varias personas que fueron seleccionadas durante su niñez por el régimen nazi se reunieron públicamente en Wernigerode (Alemania). Su objetivo es dar a conocer su historia, su sufrimiento y su vergüenza por haber sido parte involuntaria, y en cierto modo privilegiada en su momento histórico, del proyecto nacionalsocialista Lebensborn
Dos de los niños que pasaron por el Lebensborn, Hans Ullrich Wesch y Folker Heinicke, han sido los impulsores de la reunión. Como otros muchos menores, fueron destinados a la “cría sistemática de arios”. Violette Wallenborn, hija de una cantante noruega y un director de coro nazi, apuntilló que es necesario tener “el coraje para explicar nuestra historia en público mientras sigamos con vida”.
Con la intención de expandir la raza aria, la cual debía convertirse en la nueva raza de Europa, el jefe de las SS Heinrich Himmler creó en 1935 la asociación registrada Lebensborn, que significa “Fuente de vida”. El plan consistía en la favorecer el nacimiento de niños “de alto valor racial, de preciosa herencia genética alemana, de sangre limpia”. En definitiva, “superhombres arios sin mácula”.
Al principio, las Lebensborn eran guarderías de las SS. Pero para poder crear una superraza estas guarderías se transformaron en “lugares de encuentro”, en los que mujeres alemanas “racialmente puras” recibían asistencia médica y mantenían relaciones con oficiales de las SS. Los niños nacidos en el Lebensborn eran después adoptados por las SS, que se hacían cargo de su educación.
Los oficiales asignados a Lebensborn participaron también en el secuestro de niños en los países ocupados, como Polonia, Checoslovaquia y Francia. Todos aquellos que, tras ser sometidos a un riguroso examen, recibían la certificación de ser lo suficientemente “arios” para entrar en el programa, eran enviados con certificados de nacimiento falsificados a familias previamente seleccionadas. A estas familias se les proporcionaba a menudo una historia falsa acerca del niño que iban a adoptar, siendo la más común la de que el niño o niña era hijo de un soldado muerto en combate.
Aquellos niños que no cumplieran los requisitos “raciales” que predicaba la doctrina nacionalsocialista, eran enviados a campos de concentración infantiles como Kalish, Dzierzazna y Litzmannstadi, y de ahí a los campos de exterminio. La mayoría de estos niños nunca regresaron a sus familias originales, y sus descendientes ignoraban, por lo general, sus orígenes.
Puesto que las SS destruyeron los archivos de la asociación, se desconoce cuántos niños nacieron al amparo de la Lebensborn o cuántos fueron secuestrados en los territorios ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
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