Registrate y eliminá la publicidad! Un centenar de países firma el tratado contra las bombas de racimo Un centenar de países firmaron el pasado miércoles en Oslo el tratado internacional que prohíbe las bombas de racimo, devastadoras para los civiles, haciendo un llamamiento a los mayores productores de esas armas, como Estados Unidos, Rusia y China, a sumarse al acuerdo. "El mundo es hoy un lugar más seguro. Este es el mayor tratado humanitario de la última década", dijo a la AFP Richard Moyes, miembro de la Coalición de Municiones Cluster (CMC), una entidad que agrupa a unas 300 organizaciones no gubernamentales. Impulsora del proceso de prohibición, Noruega fue el primero en firmar este acuerdo que prohíbe la producción, el uso, almacenamiento y comercio de esas armas y que, hecho innovador, obliga a los firmantes a ayudar a los países y a las personas víctimas de estas bombas. Entre el miércoles y el jueves, un centenar de países estamparon su firma en este acuerdo alcanzado en mayo en Dublín, entre ellos Francia, Gran Bretaña, Alemania y Canadá. Compuestas de un contenedor (obús, misil, cohete) que puede llevar hasta 650 minibombas, las bombas de racimo (BASM) pueden ser disparadas por medios aéreos o terrestres (cañón, mortero, lanzagranadas) y se dispersan en un vasto perímetro pero sin estallar al mismo tiempo, convirtiéndose así en minas antipersona, que habían sido prohibidas por la Convención de Ottawa de 1997. Según Handicap International, unas 100.000 personas, el 98% de las cuales eran civiles, murieron o quedaron mutiladas por su explosión en todo el mundo desde 1965. Más de un cuarto son niños, que las confunden con juguetes o latas de conserva. En Laos, el país más afectado por las bombas de racimo, la aviación estadounidense lanzó 260 millones de submuniciones entre 1964 y 1973, el equivalente a la carga de un bombardero B52 cada ocho minutos durante nueve años. Dispersas en los campos, estas armas hacen peligroso el cultivo de alimentos indispensables y siguen provocando muchas muertes décadas después de que terminen los conflictos. Sin embargo, el alcance del tratado se ve limitado por la ausencia de los principales fabricantes y usuarios, como EEUU, Rusia, China, Israel, India y Pakistán, a quienes los presentes en Oslo hicieron un llamamiento para que cambien de posición. Un llamamiento al que Washington respondió reiterando su oposición a la prohibición. "Aunque compartimos las inquietudes" de los signatarios, "no nos sumaremos a ellos", señaló el departamento de Estado. "Una prohibición de las bombas de racimo formulada de un modo tan general pondrá en peligro las vidas de nuestros hombres y mujeres y la de nuestros aliados", argumentó el departamento de Estado. Las ONGs confían en que la llegada a la Casa Blanca del demócrata Barack Obama, en enero próximo, podría traducirse en un cambio de la posición de estadounidense. "En el pasado, Obama votó a favor de una reglamentación nacional sobre las submuniciones en Estados Unidos", recordó Grethe Oestern, responsable del Norwegian People's Aid y copresidente de la CMC. "Que Estados Unidos adhiera a un tratado en el futuro no es, por lo tanto, una posibilidad teórica", afirmó. En 2006, Obama apoyó en el Senado estadounidense un texto, que finalmente fue rechazado, que prohibía lanzar BASM en zonas habitadas por civiles. Según las ONGs, la Convención de Oslo también permitirá estigmatizar a los países no firmantes que recurran a las bombas de racimo. Para Thomas Nash, coordinador de CMC, el hecho de que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no use BASM en sus operaciones en Afganistán o en otros países, y el rápido desmentido de Moscú de que las había usado contra Georgia en agosto, muestran que para esos países también es "moralmente inaceptable" utilizarlas. "Incluso grandes países, como Rusia, hacen lo posible para no ser asociados al uso de bombas de submuniciones", destacó Nash, antes de considerar que ello es una señal indudable de un cambio de mentalidad. ¿Por qué prohibir las bombas de racimo? Son una amenaza especialmente grave para las poblaciones civiles. Las bombas de racimo han matado civiles en todos aquellos conflictos en los que se han utilizado. Debido a que son armas que afectan a grandes áreas de territorio, existen grandes probabilidades de que afecten a poblaciones civiles que se encuentren en el área o cerca de ella. La inmensa mayoría de los conflictos actuales se producen en áreas habitadas, lo que hace el uso de estas armas totalmente inaceptable. Además, el gran número de bombas que se usa en cada ataque, su alta carga de submuniciones y el hecho de que una parte de ellas no explota, hace que sus efectos letales se prolonguen en el tiempo, incluso mucho después de que el conflicto haya finalizado. En la práctica, esas municiones sin explotar, dispersas en grandes territorios, funcionan como minas antipersonales. La combinación de estos factores hace que las bombas de racimo sean especialmente letales. Ni siquiera haciendo un esfuerzo para no atacar objetivos civiles puede evitarse que esto ocurra. Las medidas técnicas que se han propuesto hasta el momento para mejorar su fiabilidad y funcionamiento no han logrado una eficacia total, ni poner fin a la muerte de poblaciones civiles debido a su uso. Otras armas con efectos indiscriminados y desproporcionados sobre los civiles, durante un conflicto o después de él, están controladas de forma estricta por el Derecho Internacional, y su uso genera rechazo general entre la opinión pública. Esto incluye las armas nucleares, biológicas y químicas. Las minas antipersonales y las bombas incendiarias también han sido prohibidas o reguladas por el Derecho Internacional por sus efectos indiscriminados. Son una amenaza en alza Más de 50 estados almacenan bombas de racimo y más de 30 las producen. Han sido usadas en más de 20 conflictos o territorios, y en todos ellos, han causado serios problemas a los civiles durante el ataque y después del mismo, desde Vietnam a Kosovo, Afganistán, Irak o Líbano. Si no se ataja esta amenaza y se prohíbe su uso, cada vez más países podrán hacerse con ellas y las consecuencias humanitarias serán gravísimas. Los gobiernos que tienen estos arsenales deben deshacerse de ellos para evitar que puedan acabar en manos equivocadas. Las bombas de racimo se diseñaron para hacer imposible el acceso del enemigo a grandes áreas de territorio (Vietnam), y para hacer frente a un hipotético ataque masivo por parte de tropas del Pacto de Varsovia. Sin embargo, la mayoría de los conflictos actuales no se basan en estas premisas. Además, incluso en el caso de intervenciones militares, conquistar los “corazones y las mentes” de la población local es el elemento esencial para ganar la guerra. Provocar altas cifras de muertes civiles y dejar un territorio contaminado con explosivos no es la mejor forma de lograrlo, y son las propias tropas las que pueden resultar afectadas. La presión de la sociedad civil logró resultados Ya en 1976, un grupo de 13 países propuso prohibir las bombas de racimo y, aunque las reticencias son fuertes, numerosos Parlamentos y gobiernos han adoptado iniciativas al respecto o reconocido su peligrosidad. El Parlamento Europeo aprobó en el año 2004 una declaración en la que pedía una moratoria. Pero el avance más decisivo lo dio Bélgica en febrero de 2006, cuando decidió prohibir la producción, almacenamiento y venta de bombas de racimo. Ahora, Noruega lideró un proceso encaminado a lograr su prohibición. Este tratado recientemente firmado es el mayor avance de todos los tiempos en cuanto a que todos los países firmantes se comprometen a no elaborar, producir, adquirir de cualquier modo, acumular, almacenar o transferir a nadie, directa o indirectamente, armamento de racimo. Así como a no ayudar, promover o incitar a nadie a participar en cualquier actividad prohibida a un Estado parte en virtud de la presente Convención. En el tratado no se han permitido tiempos de transición para la eliminación de las bombas de racimo que posea cada país y tampoco ningún país firmante puede expresar reservas sobre los puntos determinados en el Tratado. Por el contrario el Tratado establece de forma indiscutible los plazos y las medidas más apropiadas para la destrucción de los arsenales, deberá de ser lo antes posible, con un plazo no mayor a 8 años a partir de la firma. Otro apartado muy importante y reforzado del Tratado versa sobre la asistencia a la victimas, en el que se expresa la obligación de proporcionar asistencia médica, rehabilitación y apoyo psicológico todo ello apoyado en un plan nacional propio de cada país firmante con calendarios y presupuestos bien definidos. Ualid Muhamad Dahi, en brazos de su tío, tras perder a toda su familia en un bombardeo con bombas de racimo estadounidenses, en Irak. (Abel Ruiz de Leon - EFE) El tratado no deja de lado un tema muy destacado que es la transparencia en todas las operaciones. Cada Estado deberá de entregar un informe detallado de la situación de su arsenal y sus características técnicas, los programas de reconversión, el desmantelamiento de las fábricas y todas las maniobras realizadas, en un plazo no superior a los 180 días después de la firma del mismo. Dicho informe deberá de ser actualizado anualmente. Tras 40 años de sufrimiento en todo el mundo, el Tratado representa un momento realmente histórico que conllevará un cambio en la vida de muchos afectados y que evitará que haya más víctimas en el futuro. Hay que tener en cuenta que los firmantes son grandes productores de bombas racimo como Reino Unido, Alemania o Francia sin olvidarnos de los países de Latinoamérica y África. Juntos representan el apoyo político suficiente para que el Tratado sea una norma internacional y represente la futura adhesión del resto de países fabricantes de destrucción masiva. No hay que olvidar que todavía no firmaron Estados Unidos, China, Rusia, Israel, India y Pakistán, que son los grandes fabricantes y distribuidores de estas armas de que destruyen la vida del 98% de la población civil en una guerra declarada. Una vez más queda constatado que es el pueblo, la sociedad, la que tiene el poder en sus manos, pues el Proceso de Oslo por el que se ha movilizado dicho tratado, ha conseguido que se realicen grandes decisiones y avances políticos que salvarán a millones de personas de una muerte segura y de múltiples mutilaciones... Fuente: http://www.greenpeace.org/espana/bombas-de-racimo/bombas-de-racimo
Tratado humanitario contra las bombas racimo
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
159visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
0visitas
0comentarios
Dar puntos:
Posts Relacionados
Dejá tu comentario
No hay comentarios nuevos todavía