Algo parecido a la mítica criatura de los fondos abisales fue grabado por la cámara de un submarino propiedad de la petrolera Shell. Esta especie de mezcla entre calamar y alien vive a casi 3 kilómetros de profundidad y resulta muy difícil de filmar por las extremas condiciones que imperan tan lejos de la superficie. Son casos raros pero la suerte a veces se pone de nuestra parte para proporcionarnos espectáculos como éste. A algunos les producirá pavor, otros estarán pensando en la cantidad de riquísimos bocadillos de calamares que pueden salir de semejante pieza.
“Al fin surgió de aquella cárcel milenaria algo así como una humareda que oscureció la luz del sol mientras se elevaba hacia el cielo, empequeñecido y arrogado, con la ayuda de sus alas membranosas. El olor que salía de aquellos abismos recién abiertos era insoportable, y Hawkins, que tenía el oído fino, creyó oír allá abajo un sonido chapoteante e inmundo. Todos escuchaban aún cuando el monstruo se hizo visible, babeando y apretando su inmensidad verde y gelatinosa a través de la tenebrosa abertura hasta elevarse pesadamente en el aire corrompido de aquella ciudad de pesadilla. De los seis hombres que nunca llegaron al barco, cree que dos murieron simplemente de miedo en aquel instante maldito. El monstruo está más allá de toda posible descripción. No hay lenguaje aplicable a ese abismo de horror inmemorial, a esa pavorosa contradicción de todas las leyes de la materia, la fuerza y el orden cósmico. Una montaña que caminaba. El monstruo de los ídolos, el verde y viscoso demonio venido de otros astros, había despertado para reclamar sus derechos. Las estrellas eran otra vez favorables, y lo que un viejo culto no había podido lograr por su voluntad, un puñado de inocentes marineros lo hacía por accidente. Luego de millones y millones de años el gran Cthulhu era libre otra vez” – H.P. Lovecraft (Los Mitos de Cthulhu)
Cthulhu, criatura de pesadilla vomitada por la febril imaginación de Lovecraft
Terrorífica entrada del maestro Lovecraft que ilustra magníficamente el horror que nos induce observar criaturas como la que ha filmado la cámara de un submarino que trabajaba para la Shell en unas inmersiones de rutina. A una profundidad de 2.5 kilómetros apareció la fantasmal figura de una variante del calamar de 1 metro de anchura por unos 4 metros de longitud. Con melifluos y ondulantes movimientos, esta criatura de las profundidades se desplaza ajena a nuestra curiosidad. No son peligrosas. No muerden ni pican ni poseen venenos mortíferos pero su mera presencia nos inquieta y nos genera un desasosiego que puede convertirse en pavor a poco que evoquemos la figura del Kraken, fabuloso monstruo de la mitología escandinava, que tenía forma de calamar gigante y atacaba a los barcos devorando a su tripulación sin ningún tipo de misericordia. También se le asocia con la infernal criatura imaginada por la mente del genio de la literatura de terror, Lovecraft, y que posee una forma parecida, con un gigantesco cuerpo mitad calamar mitad bestia de pesadilla. A partir de ahora miraré con otros ojos las raciones de calamares a la romana.
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