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Diferencia entre ser culto y ser inteligente, según Beckett

Info2/26/2017
“Ser culto” y “ser inteligente” se consideran estados distintos del intelecto. Uno se refiere a la “cultura” que posee una persona y el otro tiene connotaciones un tanto más científicas, como una característica casi fisiológica que puede medirse y cuantificarse.

Diferencia entre ser culto y ser inteligente, según Beckett


Así, alguien es culto por los libros que ha leído y recuerda, por la calidad de su vocabulario, por las películas que ha visto e incluso por los viajes que ha realizado. Culto es aquel que se ha cultivado, como un campo, para obtener para sí los mejores frutos de la civilización. Desde una perspectiva en la que se combinan los proyectos más ambiciosos de Occidente —de los valores de la antigüedad clásica al humanismo del Renacimiento, el cristianismo y la Ilustración—, una persona culta también es compasiva, empática, solidaria, amable y quizá hasta sabia. En pocas palabras, hay toda una corriente de pensamiento que ha defendido que el ser humano se vuelve tal sólo gracias a la cultura.

La inteligencia, por otro lado, se ha pensado y estudiado sobre todo como una cualidad inherente al hombre como especie. Nuestra inteligencia es resultado de la evolución y, por lo mismo, todos los individuos la tienen. Desde un punto de vista científico, la inteligencia explica que seamos capaces de leer o ver una película, pero también sumar o restar cantidades, y que podamos manejar un automóvil o atrapar una pelota.

diferencias


Curiosamente, por razones que no son del todo claras pero quizá se expliquen por el clasismo de ciertas sociedades, en ciertas circunstancias la cultura y la inteligencia pueden aparecer enfrentadas. Dado que la cultura se convirtió en un bien asociado a las clases privilegiadas —la nobleza o la burguesía, por ejemplo—, también se ha utilizado como una suerte de discriminador, una forma de distinguir entre una persona que tuvo acceso a dicha cultura —a ciertos libros, ciertas escuelas, ciertos viajes— y otra que no. Cuando la cultura se usa de esa manera, es previsible que se convierta en una categoría deleznable.

De ahí que surja entonces el “ser inteligente” como una especie de defensa: quizá no todos seamos cultos, pero indudablemente todos somos inteligentes. Para algunos no tener cultura se compensa con el hecho de, por ejemplo, poder resolver problemas con facilidad, o vivir con sencillez, sin crearse esos laberintos absurdos en los que a veces se mete la gente culta.

Sólo que ninguna categoría es mejor que otra. Desafortunadamente, es cierto que tanto la cultura como la inteligencia están relacionadas con la desigualdad inevitable del sistema de producción hegemónico. La desnutrición, por ejemplo, tiene efectos sobre el desarrollo cognitivo de un niño, y sabemos bien que hay sociedades más desnutridas que otras. Igualmente la cultura, a pesar de todos sus sueños humanistas, se ha convertido en un producto de consumo, lo cual provoca que surja y se destine a personas que puedan adquirirla.

filosofia


Quizá por eso hay un punto en el que ser inteligente parezca más atractivo que ser culto. ¿Para qué cultivarse, si la cultura también sirve para humillar y diferenciar? ¿Para qué cultivarse si, con eso, también se alimenta esa maquinaria despiadada de producción-consumo-deshecho? Conflictos en donde la cultura está involucrada y, por eso mismo, no parece probable que sea un camino para solucionarlos.

¿Y la inteligencia? Quizá ahí se encuentren otras posibilidades. A pesar del dicho de Proust —“Cada día atribuyo menos valor a la inteligencia”—, quizá la inteligencia sea ese salvoconducto que nos lleve fuera de las posturas falsas y los simulacros de la cultura contemporánea.

A propósito de este asunto, hace unos días Nicholas Lezard publicó en The Guardian un artículo en que habla de la diferencia entre la inteligencia y la intelectualidad a partir de Esperando a Godot, la célebre pieza de Samuel Beckett. Como sabemos, Esperando a Godot se considera uno de los mejores usos del absurdo dentro de la literatura, una obra revolucionaria tanto estética como culturalmente, pues retrató con frialdad el extremo del nihilismo al que había llegado la civilización europea del siglo XX.

inteligencia


Lezard recuerda la atracción que de inmediato sintió por Esperando a Godot, un ambiente que a pesar de su parquedad —o quizá debido a esta— de inmediato lo hizo sentir bien recibido, acaso no totalmente cómodo pero sí en un territorio inesperadamente familiar. “Desde la primera página estaba hipnotizado, sorprendido”, escribe Lezard, a quien la extrañeza de los diálogos beckettianos, simples y no tan simples al mismo tiempo, lo condujo a un territorio que imprevisiblemente no era del todo desconocido.

En breve, estaba enganchado. Ahí tenía a un autor que era irreverente, escatólógico y sin embargo profundo; alguien completamente desinteresado en las convenciones de la literatura y sin embargo capaz, justo por medio del lenguaje, de mantener nuestra atención a pesar de que nada esté sucediendo. […] Y conforme descubrí detalles de su vida, primero por la biografía semi-autorizada de Deirdre Bair, me di cuenta de que no sólo su trabajo era ejemplar, sino también su vida. Ahí estaba alguien que se había purgado a sí mismo de vanidad, tanto la suya como la del mundo; un hombre de una integridad intachable, tanto en su obra como en su vida.

Con estos antecedentes, Lezard acepta que Beckett sea considerado un autor “intelectual”; “pero sospecho que es porque muchas personas no conocen la diferencia entre ser inteligente y ser intelectual”. ¿Y cuál es esa diferencia? Dice Lezard:

Más tarde descubrí que Beckett era, de hecho, furiosamente intelectual, pero que había dejado atrás la academia, aborrecido la oscuridad de la jerga y ciertamente no era el tipo de intelectual de posición a quien las televisoras piden su opinión.

Un guiño de inteligencia por parte de Beckett, parece decirnos Lizard. El gesto de tributar la cultura a la autenticidad para aceptar así que, a lo sumo, podremos responder dos o tres preguntas en la vida, poco más o poco menos, y será suficiente, y será más auténtico que todas esas preguntas que dicen responder las personas cultas y los intelectuales.

culto
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Del Taringa! original
A@Anónimo2/26/2017+0-0
@ Ni siquiera es eso gordo pelotudo.

Inteligencia refiere a la capacidad, cultura refiere a los contenidos.
A@Anónimo2/26/2017+0-0
No coincidido en muchas cosas, pero es muy interesante leer la opinión que tienen los demás, y con buenos argumentos para pensar de esa forma. Muy buen post lince!
A@Anónimo2/26/2017+0-0
@ En peroncholandia capaz llega a presidente salu-1
A@Anónimo2/26/2017+2-0
Esa inteligencia y cultura superior taringuera si se pueden ver
A@Anónimo2/26/2017+1-0
Evidentemente vos sos solo vivo, el post no habla de la "viveza criolla". Cuando tengan 25 años tu amigo va a ser un profesional y vos gracias a tu viveza y tu chamuyo, vas a llegar con 2 jhonys y una gorda culona como pareja.
A@Anónimo2/26/2017+0-0
@ No me cultivo con películas.



Vuelvas prontos.

A@Anónimo2/26/2017+6-0
Resumen lvl 5 para taringuero promedio, asi me gusta
A@Anónimo2/26/2017+0-0
Y porque doy tanto valor a las experiencias humanas. Porque la cultura es un producto humano y EL HOMBRE ES LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS.
Ejm. Imaginemos un extraterrestre con tres brazos. Su cultura incluye una carretilla de tres brazos tambien, o un movil con manubrio, una palanca de cambios y otra palanca de frenos. Pero, para los humanos, esos objetos serian absurdos. Algo ajeno a su cultura.
A@Anónimo2/26/2017+1-0
Es como digo yo no es lo mismo ser inteligente que vivo,yo tengo una migo que es un bocho para matemática y física pero en la vida es un taringuero promedio,no sabe hablarle a las mujeres,se vive tropezando,siempre hace algun papelon de alguna manera,se deja hacer bullyng,en fin cero viveza pero re inteligente
A@Anónimo2/26/2017+2-0
La cultura de una persona es la suma de sus conocimientos. Incluso, los modales son conocimientos. Ejm; Se aprende a respetar a los demas observando la conducta y reacciones del resto, frente a ciertas acciones o comentarios de otros. Ahora, los conocimientos pueden ser adquiridos por medio de una conversacion (un profesor en clase conversa a sus alumnos de su experiencia por ejm.) o por medio de la kectura (un libro por ejm. Experiencias, vivencias de …
A@Anónimo2/26/2017+0-0
@
Para nada papa hay peliculas muy cultas, Ben hur,El planeta de los simios,el discipulo de los dioses, las peliculas de investigaciones de crimenes que c yo,hay muchas,si te miras las peliculas de Listorti es otra cosa.
A@Anónimo2/26/2017+0-1
Si lo sabré.
A@Anónimo2/26/2017+0-2
@ tome su positivo buen hombre
A@Anónimo2/26/2017+1-0
de cultura veo que no tenes mucho porque no sabes que hay cada peli que es una obra de arte.
A@Anónimo2/26/2017+32-1
Uno es la velocidad del procesador y la otra el tamaño del disco, q tanto post al pedo.
A@Anónimo2/26/2017+8-4
culto: inteligente pero un embolazo
inteligente: alguien que sabe un montonazo y tiene facha como yo
salu2
A@Anónimo2/26/2017+2-0
Y el resumen lvl 5?
A@Anónimo2/26/2017+0-0
ay por la chucha!!
A@Anónimo2/26/2017+3-13



¿Desde cuando ver películas es sinónimo de cultura? Que alguién le pegue un coscorrón a ese viejo... parece que no se enteró que a la población se la adoctrina y sumerge en la ignorancia mediante, muy especialemente, el cine y la tv.

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