"La muerte blanca"
Durante la Segunda Guerra mundial se empleó por primera vez a los francotiradores, quienes comúnmente eran conocidos como: “mensajeros de la muerte”.Estos soldados de alta precisión abatían las filas enemigas, escondidos con una gran cantidad de municiones y provisiones para permanecer lejos de sus camaradas. Fueron muchos los francotiradores celebrados por estas proezas, por ejemplo, dentro del régimen estalinista se destacaron Vasili Zaitzev o Yakovlevich; del imperio Nazi, dos alemanes, Erwin Koning y Heinz Thorvald. Pero sólo uno podría ser el mejor en esta categoría: el finlandés Simo Häyhä.
Simo Häyhä nació el 17 de diciembre de 1905 en la región de Rautjärvi, ubicada entre la frontera de Finlandia y Rusia.
La fría nieve
Simo Häyhä peleó contra los soldados del Ejercito Rojo en temperaturas oscilantes entre -20 y -40 grados Celsius. El letal francotirador era un hobre más bien bajito, con una altura de 1´60, su camuflaje de combate era completamente blanco, sus técnicas de supervivencia fueron simples, aunque arriesgadas:
- Prefería usar las miras de acero del propio rifle en vez miras telescópicas, para así no revelar su posición, puesto que un francotirador debe alzar su cabeza para usar la mira telescópica, además la luz del sol se puede reflejar en el lente y revelar su posición.
- Otra táctica que empleaba era congelar nieve frente a él para que sus disparos no alcen la nieve, creando frente a él bloques de hielo.
- Ponía nieve en su boca para no delatarse por el vaho de su respiración.
La operación ofensiva contra la muerte blanca
Cuando la fama de Simo creció entre las filas del Ejército Rojo y se empezó a convertir en una figura que atormentaba y desmoralizaba a las tropas, le pusieron el apodo de “Belaya smert” (La muerte blanca). Montaron operaciones de ataque para acabar con este francotirador finlandés que sin ayuda de ningún otro hombre estaba repeliendo los continuos avances del Ejército Rojo.
En primera instancia enviaron escuadrones para encontrar y matar a Häyhä, pero el pequeño finlandés los mató a todos. Después formaron un escuadrón de contra snipers, que básicamente es un grupo de francotiradores para matar a otros francotiradores, pero cuando fueron trás Häyhä, también murieron. Esto demostró la superioridad técnica de Simo Häyhä frente a enemigos de su mismo calibre.
Los repetidos intentos soviéticos por liquidarlo estuvieron cerca de lograrlo durante un ataque de artillería cuyos fragmentos rasgaron la espalda de su abrigo blanco revelando su posición. Pero Simo resultó ileso después del ataque.
Sin embargo el 6 de marzo de 1940 Häyhä recibió un disparo, una bala expansiva impactó en su barbilla durante un enfrentamiento de corto rango. Sus compañeros lo recogieron y decían que le faltaba la mitad de su cabeza. Simo Häyhä recuperó conciencia el 13 de marzo, el mismo día que se declaró la paz. A pesar de sus heridas Häyhä pudo todavía apuntar y eliminar a sus adversarios hasta caer inconsciente.
Las armas de la muerte
Hayha, como explicó después de la guerra, solía acudir a la batalla con dos armas.
1-Fusil Mosin Nagant M28
El fusil Mosin Nagant tenía una gran tradición como arma destacada en el ejército ruso desde principios del siglo XX. Su gran producción hizo que muchos de ellos se vendieran a Finlandia en los años 20. No obstante, en este país se prefirió usar un modelo con un cañón más pesado que el que estaba en servicio por entonces en el ejército soviético. Habitualmente, los francotiradores compatriotas de nuestro protagonista utilizaban el modelo 28/33 para acabar con sus víctimas. Sin embargo, Hayha prefería disparar con su viejo M28 por considerarlo más fiable que el resto y porque su pequeña mira era más difícil de detectar.
2-Suomi M-31 SMG
Su arma de apoyo para las distancias cortas. Este subfusil fue adoptado por el ejército del país en 1931 con el nombre de Suomi KP-Modelo 1931, o simplemente KP-31 (Konepistooli o «pistola automática» 31). Su fabricación cesó en 1944, pero en la Guerra de Invierno demostró ser muy efectivo. Destaca que esta arma sirvió de inspiración a los soviéticos para crear sus famosas PPD y PPSch, las cuales se hicieron muy famosas en la Segunda Guerra Mundial. El que nos atañe era un artilugio efectivo y fiable, pero caro de fabricar.
“Yo solo hice lo que me dijeron que hiciera lo mejor que pude”.
Ya como un héroe, Häyhä fue expulsado de su casa debido a que esta se encontraba en el territorio conquistado por la URSS. No lo quedó más remedio que trasladarse a la granja de un familiar. Necesitó la friolera de 10 operaciones quirúrgicas para recuperar parte de su rostro, severamente desfigurado después del disparo. Con todo, logró vivir en paz criando animales y alejado de la guerra hasta el 1 de abril del año 2002, cuando dejó este mundo.
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