La publicación online de las investigaciones del Conicet fue una verdadera caja de Pandora. Cayó el velo de misterio y el ciudadano común, que paga impuestos y labura cinco o seis días a la semana. se dió cuenta que el gasto que se vendía como I+D (investigación y desarrollo), en realidad eran un grupo de pedantes que se creen la elite social porque una vez por año presentan un trabajo sobre meterse el pie en el culo, estudiar a Marx o Perón, mear a otra persona, ir a un cumpleaños a Mc Donalds, chuparle las medias a Scioli o a Cristina, etc, etc, etc, etc, etc. Por eso, cobran entre 21 mil y 45 mil pesos, además de pegar viajes, cuando la masa laboral que los mantiene tiene ingresos de 7 mil pesos promedio.
Convertir dependencias estatales con prestigio en cuevas de ñoquis estatales fue uno de los mayores logros del kirchnerismo y alentada por la izquierda. Encubrir el robo a las arcas estatales detrás de una fachada respetada por la sociedad, un modus operandi de la Década Ganada. Acomodar la militancia con un sueldo fijo alto. Maniobra que usa sistemáticamente el Frente para la Victoria, el PO y Libres del Sur para sacarle recursos al Estado.
Para sumarle una nueva medalla al Conicet, ahora, un organismo del Estado se puso a controlar que decimos sobre ellos mismos y cómo lo decimos en las redes sociales. Y apuntan con el dedo, con nombre y apellido. Suena más a SIDE o a la dictadura de los 70 que a actividad científica.
Cualquier persona que trabaja con el tráfico de internet o las redes sociales, sabe que los fines de semana bajan muchísimo las visitas, porque el grueso de la gente que trabaja usa muchísimo menos el celular o la compu cuando está de franco. Es un hecho conocido desde hace diez años.
Sin embargo, desde el Ñoquicet se trata de usar este dato a favor de seguir con el despilfarro y defender su posición. Es todo lo contrario a un análisis científico: es manipulación social con un dato erróneo.
Y si las personas comunes usan menos las redes sociales, quienes las siguen usando? Los bots, esas cuentas programadas artificialmente para repetir mensajes los siete días de la semana, las 24 horas. Noten que al gráfico le falta un dato clave: cuántas cuentas twitteó los días de semana vs. Cuantos twitearon el fin de semana? Obviamente, ese dato les rompe la pseudoinvestigación y lo van a ocultar. Porque de ciencia, cero.
Con el gráfico que intenta denostar a las personas que laburan, solo queda claro una cosa: los bots siguen funcionando, mientras el laburante descansa merecidamente.
Los bots tienen otra particularidad: sus tuits son replicados muy poco, solo buscan hacer masa sobre un tema en particular.
La denostación de los seres superiores del Conicet al hombre común, es muy similar a la denostación de la sangre azul kirchnerista empleada del Estado. Pedantes, soberbios e imprescindibles.
Yo sé que necesita el país y vos no.
Yo soy superior a vos.
Vos no podés opinar.
No te tengo que rendir cuentas, es mi derecho militante.
Yo gano en el Estado mucho más que vos porque me lo merezco.
Vos no entendés nada y yo, todo.
