
Según pudo averiguar DiarioShow.com, los restos de Ricardo que se encuentran en el Jardín de Paz de Pilar, no están "completos". Uno de sus parientes más cercanos conservaría la prótesis de rodilla y parte de la columna que, considera, lo ayudará a comprobar la supuesta mala praxis.
El 5 de noviembre el excéntrico y polémico empresario cumpliría 47 años. Murió como vivió; entre controversias y rumores, tan fuertes que el misterio sobre sus últimos momentos persiste, al menos para sus familiares que siempre sostuvieron que hubo un manejo médico deficiente. Cabe recordar que Fort falleció antes de que lo pudieran operar del fémur, que tenía quebrado luego de mucho maltrato y descuido físico, una columna que tenía en su haber muchas operaciones, clavos y tornillos. A mediados de agosto la justicia sobreseyó a Silvina Luján Serra, Yanina Sagues, Lucas Ángel Stefanini, Daniel Ricardo Stecher, Daniel Weissbrod, Alejandro Druetto, Fernando Lipovetsky, Mercedes Alarcón Suárez, Horacio Renom y Pablo Pardo por la causa iniciada por Paloma, medio hermana del chocolatero, que hablaba de mala praxis y “falta de atención e inobservancia de los procedimientos por parte de los médicos”. Para el magistrado, y la junta médica que se conformó, Ricardo Fort murió de “muerte súbita cardíaca” por “una infección generalizada con la forma clínica de sepsis”.
Pero ahora que la Cámara 5 de Apelaciones dio lugar al pedido de la familia y revocó el sobreseimiento, los Fort piensan ir hasta el final para probar que hubo descuido. Según pudo averiguar este medio, los familiares del mediático admiten que, en rigor de verdad, los restos de Ricardo que descansa en Jardín de Paz de la ciudad de Pilar, no están “completos”. Uno de sus parientes más cercanos conservaría la prótesis de rodilla y parte de la columna que, considera, lo ayudará a probar este punto. Si bien el lugar donde estuvo internado Fort en sus últimos días sólo brindó hotelería a cargo del renombrado especialista en rodilla Alejandro Druetto, la familia considera que hubo negligencia y por eso preserva bajo siete llaves parte del cuerpo. Incluso dicen desde el entorno de los Fort que debieron tomarse algunas medidas preventivas para evitar que la tumba fuera profanada.
Si bien los excesos del empresario en la ingesta de calmantes como la oxicodona son un hecho, para su familia él no tuvo los cuidados intensivos necesarios ante la gravedad de su situación; de hecho sostienen también que la cama donde murió presentaba signos de haber estado contaminada. A casi 2 años de su muerte, la familia Fort lucha en silencio para que la verdad salga a la luz. Mientras tanto Gustavo Martínez, padrino y tutor de los hijos de Ricardo, no quiere dar ningún tipo de declaraciones, pero cada domingo visita a su amigo en el cementerio.