
¿Quien fue Jim Jones?.
James Warren Jim Jones (Randolph, 13 de mayo de 1931 - Jonestown, 18 de noviembre de 1978) fue un religioso estadounidense, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 912 de sus miembros en Jonestown (Guyana),1 y el asesinato de cinco individuos en una pista de aterrizaje cercana, entre ellas el congresista estadounidense Leo Ryan. Alrededor de 300 niños fueron asesinados en Jonestown, casi todos por envenenamiento de cianuro.2 Jones murió por una herida de bala en su cabeza presuntamente autoinflingida..
James Warren Jim Jones (Randolph, 13 de mayo de 1931 - Jonestown, 18 de noviembre de 1978) fue un religioso estadounidense, fundador y líder de la secta Templo del Pueblo, famosa por el suicidio colectivo realizado el 18 de noviembre de 1978 por parte de 912 de sus miembros en Jonestown (Guyana),1 y el asesinato de cinco individuos en una pista de aterrizaje cercana, entre ellas el congresista estadounidense Leo Ryan. Alrededor de 300 niños fueron asesinados en Jonestown, casi todos por envenenamiento de cianuro.2 Jones murió por una herida de bala en su cabeza presuntamente autoinflingida.
James nació en Indiana y allí comenzó su templo en los años cincuenta. Luego se mudó con el templo a California a mediados de los años sesenta y ganó notoriedad con el traslado de sede central del templo a San Francisco a principios de los setenta.
James nació en Indiana y allí comenzó su templo en los años cincuenta. Luego se mudó con el templo a California a mediados de los años sesenta y ganó notoriedad con el traslado de sede central del templo a San Francisco a principios de los setenta.

Casa en la que nacio Jim Jones
Por esta misma época, Jim Jones peregrinó varias veces a la Misión de la Paz del Padre Divino, donde conoció al predicador de mayor éxito entre los pobres urbanos de todo el país. Y de la mano del maestro aprendió mil trucos que le serían fundamentales a lo largo de su carrera. La clave del éxito del Padre Divino consistía en insistir incesantemente en su propia divinidad y sus extravagantes demostraciones del poder de la fe. Jones aprendió las lecciones como un rayo y empezó a hacer gala de sus dotes de curandero. .

El joven Jim Jones predicando ante un grupo de niños
Organizó cuidadosamente sesiones “milagrosas” en las que hacía vomitar a sus “fieles” hígados de pollo diciendo que se trataba de un cáncer maligno. Otras veces levantaba de sus sillas de ruedas a ancianos aquejados de parálisis total, que en realidad eran jóvenes perfectamente sanos y muy bien maquillados. Asimismo, asombró a la congregación con sus extraordinarios poderes de adivinación del pensamiento.
Trasladó el Templo del Pueblo al valle de Redwood, cerca de Ukiah, en California. Para ello transportó en autobús a cientos de sus fieles de costa a costa. Alguno no le siguieron. Pero los que sí lo hicieron se vieron obligados a vender todas sus propiedades y cayeron bajo la dependencia absoluta de Jones y del Templo.


En California conoció a un joven y ambicioso abogado llamado Tim Stoen que acababa de casarse con su novia, Grace. Stoen estaba profundamente desilusionado por el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y buscaba una forma “revolucionaria” de desempeñar su trabajo. Jones prometía justo eso. Su congregación multirracial y su particular filosofía cristiano-marxista parecían ser la tendencia dominante del futuro. La influencia del reverendo también podía asegurar a Tim un buen cargo: el puesto de ayudante del Fiscal del Distrito de San Francisco. Pero el precio exigido por el reverendo Jones y el Templo del Pueblo era su reciente esposa.

El 25 de enero de 1972, Tim Stoen tuvo un hijo llamado John-John. En el certificado de nacimiento decía que Tim era el padre; pero en una declaración jurada, él mismo afirmó que había pedido a Jones que engendrara una criatura con su mujer “con la esperanza de que el susodicho niño se convirtiera en un devoto seguidor de las enseñanzas de Jesucristo y sea el instrumento para dar comienzo al Reino de Dios en la tierra, tal como ha procurado iniciarlo su maravilloso padre natural”. Como testigo de la declaración actuó Marceline, la mujer de Jones; Grace, la madre, no contó para nada en todo el asunto.

El reverendo empleaba el sexo para ejercer su poder y debilitar la relación entre los esposos, con lo que conseguía atarlos más firmemente al Templo del Pueblo. Sus fieles jovencitas consideraban que era un verdadero honor satisfacer sus caprichos sexuales. Una de las secretarias de Jones incluso llevaba un diario especial de citas. Él mismo alardeaba con orgullo de este poder y decía poseer una potencia, una energía y un aguante sobrehumanos. En una ocasión llegó a visitar al psiquiatra para consultarle algún remedio para controlar su libido.
En 1976 empezó a llevar a la práctica sus ideas suicidas. El día de Año Nuevo obligó a la congregación a beber un vaso de “veneno”. En una tremenda prédica insultó a los traidores que habían osado abandonar el Templo y convenció a los presentes de que sólo había una manera de demostrar su devoción por él: bebiendo el veneno. Muchos fieles tuvieron un repentino ataque de histeria; uno de ellos intentó escapar, pero fue capturado y se simuló un fusilamiento. Entonces, los demás asistentes se tragaron mansamente el líquido mortal. Al cabo de cuarenta y cinco minutos Jones les explicó que el bebedizo era inocuo, y la comunidad en pleno le dio las gracias por la prueba a la que la había sometido. Fue el primero de los ensayos de suicidio masivo que el reverendo llamó “Noches Blancas”. En todas las ocasiones convenció a los congregados de que estaban bebiendo verdadero veneno, por lo que nadie podía estar seguro de que no era así. Poco a poco se fueron acostumbrando a la idea de despojarse de sus vidas para honrar a "Papá”. Un padre espiritual que ahora declaraba venir de “otro planeta, igual que Supermán”.

Los miembros del Templo no daban las gracias a Dios, sino a Jim Jones. Al mismo tiempo, el reverendo dejó de creer en el concepto de cristiandad. Durante uno de sus sermones, y para ejemplificar su punto de vista, lanzó su Biblia melodramáticamente al suelo. Los periódicos habían empezado a publicar artículos criticando al Templo del Pueblo. Los Mertle se dedicaron a luchar contra la institución. Denunciaron los abusos sexuales y físicos que habían presenciado. La revista New West publicó todo un artículo atacando a Jones, y en él sacaba a la luz pruebas de extorsión, malversación y chantaje. El reverendo había empezado a colocar su dinero fuera de Estados Unidos. En el artículo se contaba también pormenorizadamente la relación que Jones mantuvo con Grace Stoen. Grace había huido del Templo poco tiempo antes y presentó una demanda para recuperar a su hijo John-John. Pero el predicador estaba decidido a quedarse con el niño, ya que era uno de los nacidos para “heredar la Tierra”.

Mapa de Jonestown

El sabio consejo de Stoen se volvió en su contra, cuando, al poco tiempo, abandonó el Templo del Pueblo e incluso se reconcilió con su mujer. Juntos lucharon por recuperar a su hijo, pero, tal y como había vaticinado, el caso quedó empantanado ante los tribunales de Guyana. Al año siguiente, otros setecientos colonos se trasladaron a la utopía de Jones, un sitio al cual su egolatría llevó a bautizar con su apellido: Jonestown. El precio de entrada era donar todas las posesiones al Templo del Pueblo. Algunos de los miembros se habían hecho cargo de niños abandonados en Estados Unidos y con todos ellos, no menos de ciento cincuenta menores de edad viajaron a Guyana para comenzar una nueva vida.
La cancha de los castigos
El reverendo impuso una disciplina de hierro. Las relaciones amorosas eventuales fueron prohibidas. El Comité de Relaciones decretó tres meses de estricto celibato para toda pareja que tuviera intenciones serias de formar un hogar estable. Por supuesto, Jones estaba exento de estas medidas. Se instaló en una choza junto a dos de sus amantes y en una casucha cercana vivía su mujer. Una muchacha joven que se resistió a sus insinuaciones amorosas fue internada en el hospital de Jonestown, drogada, y transportada noche tras noche a la choza de Jones. Los que gozaban del favor del reverendo conseguían ciertos privilegios. Por ejemplo, el médico que apuntaló la teoría de Jones de que el sexo no revolucionario causaba cáncer, disfrutó subsiguientemente de las atenciones amorosas de una serie de hermosas jovencitas.
Escuela
Entrada
A un niño lo encerraron en una caja metálica y lo enterraron vivo durante veinticuatro horas. A otros los bajaban en un cubo hasta el nivel freático de un pozo y allí esperaba un ayudante para sumergirlos en el agua lodosa. A otros más los lanzaban desnudos a una zanja y les vaciaban encima toda clase de alimañas, como arañas, ciempiés, escorpiones y serpientes; si se movían, corrían el riesgo de ser mordidos o picados. Otro de los castigos infantiles era colgar al infractor de los brazos, desnudo, mojarlo con cubetadas de agua helada y aplicarle toques eléctricos en el vientre, el ano y los testículos.

Torre de vigilancia en Jonestown

En 1978 existía ya en California un grupo de Familiares Preocupados (Concerned Relatives) y había tenido lugar el hallazgo del cuerpo mutilado de un miembro del Temple que, al parecer, deseaba abandonar la secta. El miembro del Congreso de los E.E.U.U. Leo Ryan viajó a Guyana para visitar Jonestown encontrándose desde el principio con la oposición de Jones.
Durante la breve investigación llevada a cabo, el congresista recibió las peticiones de ayuda para escapar de varios habitantes de Jonestown y, de hecho, emprendió el viaje de regreso acompañado de un grupo de desertores. En el momento mismo de emprender el vuelo, uno de ellos empezó a disparar asesinando a Ryan y otras dos personas e hiriendo a nueve. Las noticias tardan en circular en la selva y cuando, 24 horas más tarde, la policía de Guyana llega al escenario del crimen descubre que, además del tiroteo en el aeropuerto, había tenido lugar el escalofriante y demencial suicidio colectivo de los miembros del People's Temple.

Jim Jones fue encotrado muerto de un tiro en la sien al parecer disparado por sí mismo
“¡Mueran con dignidad!”, les gritaba Jones. Muchos no llegaron y cayeron dentro de las calles de Jonestown; otros fallecieron ante el trono de madera del reverendo, el cual siempre ostentó encima un letrero que espetaba en inglés la sentencia del filósofo George Santayana: “Los que no llegan a conocer el pasado, están condenados a repetirlo”.
Diez días después de la tragedia, el alcalde de San Francisco, George Moscone, fue acribillado junto con Harvey Milk, político homosexual que estaba a punto de convertirse en alcalde. El autor fue el ex policía Dan White, quien en ese momento acababa de renunciar a su cargo como Concejal; White mató al alcalde Moscone y a Milk en el edificio del Ayuntamiento.

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