La razón por la que estamos cansados todo el tiempo, aunque en realidad no estamos tan cansados
“Ahora hay que trabajar mucho más que hace algunos años”, es probable que hayas escuchado por ahí, sin embargo eso no podría ser más falso. Según investigaciones realizadas, el tiempo que pasamos trabajando es el mismo que hace 50 años, sin embargo sí se ha visto un aumento en la cantidad de trabajo no remunerado que realizan los hombres y una disminución en el caso de las mujeres. Aún así, nos sentimos más cansados que nunca y eso tiene una buena explicación.
Primero que todo, el tiempo sí es más valioso que nunca, por lo que queremos aprovechar cada hora al máximo y eso nos hace llenarnos de tareas.
El gran problema de esto, es que en nuestros tiempos la mayor parte del trabajo requiere de factores que no son físicos, como por ejemplo la agricultura, la construcción o la fabricación de telas, sino que trabajamos con nuestros cerebros.
Eso es lo que nos hace exigirnos todo lo que no podemos exigirle a la tierra para que haga crecer los vegetales más rápido, porque creemos que nosotros sí podemos pensar el doble de lo que pensamos en un minuto. Y el resultado es querer hacer todo, en todos lados y a toda hora, lo que más allá de ser un caos total, es imposible.
Vivimos en un mundo que parece ser infinito, sin embargo nosotros somos seres con recursos finitos.
Lamentablemente no tenemos ni el tiempo, ni la energía, ni las habilidades para hacer todo lo que queremos hacer, por lo que cuando tenemos esa horrible sensación de que estamos tan ocupados que no podemos organizarnos bien, efectivamente terminaremos tomando malas decisiones porque es demasiado lo que pretendemos lograr y por ende, no cumpliremos con casi nada de todo lo que en algún momento quisimos hacer.
Como si fuera poco, esta hambre por hacer cosas nos lleva a consumir el tiempo que por naturaleza deberíamos ocupar haciendo literalmente nada. Entonces, cuando tenemos el más mínimo indicio de que se acerca un tiempo libre, comenzamos a organizarnos para ser lo más productivo posible y no desperdiciar el preciado tiempo con el que no contamos.
Y así es como se presenta un dilema moral… ¿Es mejor ser la persona que no tiene nada que hacer o la que está llena de cosas por hacer?
Para ser una persona importante en nuestra sociedad, tienes que demostrar que estás haciendo cosas, que estás saliendo, que estás trabajando, que estás teniendo vida social, que estás viajando y que además tienes éxito haciendo todas esas cosas. Entonces se ha perdido esa idea de que las personas exitosas son aquellas que pueden darse el lujo de no hacer nada, porque queremos sentir que nuestro tiempo es más valioso que nunca antes.
Estamos más cansados que nunca, quizás. Pero es solamente porque nos hemos convencido de que lo estamos, para sentir que nuestras vidas están siendo aprovechadas al máximo. El día que sintamos que no estamos tan cansados, lo más seguro es que encontramos una forma de cansarnos para volver a sentirnos tranquilos de que hicimos algo con nuestro tiempo.
Por eso, la pregunta es… ¿Hacemos algo al respecto o simplemente estamos muy cansados para hacerlo?
“Ahora hay que trabajar mucho más que hace algunos años”, es probable que hayas escuchado por ahí, sin embargo eso no podría ser más falso. Según investigaciones realizadas, el tiempo que pasamos trabajando es el mismo que hace 50 años, sin embargo sí se ha visto un aumento en la cantidad de trabajo no remunerado que realizan los hombres y una disminución en el caso de las mujeres. Aún así, nos sentimos más cansados que nunca y eso tiene una buena explicación.
Primero que todo, el tiempo sí es más valioso que nunca, por lo que queremos aprovechar cada hora al máximo y eso nos hace llenarnos de tareas.
El gran problema de esto, es que en nuestros tiempos la mayor parte del trabajo requiere de factores que no son físicos, como por ejemplo la agricultura, la construcción o la fabricación de telas, sino que trabajamos con nuestros cerebros.
Eso es lo que nos hace exigirnos todo lo que no podemos exigirle a la tierra para que haga crecer los vegetales más rápido, porque creemos que nosotros sí podemos pensar el doble de lo que pensamos en un minuto. Y el resultado es querer hacer todo, en todos lados y a toda hora, lo que más allá de ser un caos total, es imposible.
Vivimos en un mundo que parece ser infinito, sin embargo nosotros somos seres con recursos finitos.
Lamentablemente no tenemos ni el tiempo, ni la energía, ni las habilidades para hacer todo lo que queremos hacer, por lo que cuando tenemos esa horrible sensación de que estamos tan ocupados que no podemos organizarnos bien, efectivamente terminaremos tomando malas decisiones porque es demasiado lo que pretendemos lograr y por ende, no cumpliremos con casi nada de todo lo que en algún momento quisimos hacer.
Como si fuera poco, esta hambre por hacer cosas nos lleva a consumir el tiempo que por naturaleza deberíamos ocupar haciendo literalmente nada. Entonces, cuando tenemos el más mínimo indicio de que se acerca un tiempo libre, comenzamos a organizarnos para ser lo más productivo posible y no desperdiciar el preciado tiempo con el que no contamos.
Y así es como se presenta un dilema moral… ¿Es mejor ser la persona que no tiene nada que hacer o la que está llena de cosas por hacer?
Para ser una persona importante en nuestra sociedad, tienes que demostrar que estás haciendo cosas, que estás saliendo, que estás trabajando, que estás teniendo vida social, que estás viajando y que además tienes éxito haciendo todas esas cosas. Entonces se ha perdido esa idea de que las personas exitosas son aquellas que pueden darse el lujo de no hacer nada, porque queremos sentir que nuestro tiempo es más valioso que nunca antes.
Estamos más cansados que nunca, quizás. Pero es solamente porque nos hemos convencido de que lo estamos, para sentir que nuestras vidas están siendo aprovechadas al máximo. El día que sintamos que no estamos tan cansados, lo más seguro es que encontramos una forma de cansarnos para volver a sentirnos tranquilos de que hicimos algo con nuestro tiempo.
Por eso, la pregunta es… ¿Hacemos algo al respecto o simplemente estamos muy cansados para hacerlo?