Vamos a aclarar varias creencias que se mantienen erróneamente respecto a las características de dicha carne, especialmente en lo referente a su crianza y a la utilización de hormonas y antibióticos para estimular su crecimiento.
El origen de esta creencia tuvo lugar en la década de 1950, en la que se utilizó el Dietilestilbestrol (DES), producto de síntesis con acción estrogénica que origina una actividad anabólica que redunda en un depósito de grasa más uniforme. Este componente se aplicaba en forma de implantes subcutáneos en el cuello a animales que presentaban crecimiento lento. A finales de esta década se presentaron casos de ginecomastia y cuadros de feminización en hombres que habían consumido cabezas y cuellos de pollo . La repercusión fue tan grande que originó la prohibición de la utilización de esta sustancia en todo el mundo a partir de 1960. No obstante, la reglamentación llegó tarde, ya que los avances en genética, nutrición, manejo y sanidad, habían desterrado la utilización de este componente.
Las mejoras en alimentación, sanidad y bienestar en crianza de los animales han originado un incremento muy rápido de su capacidad de crecimiento y reproducción, así como cambios en su morfología: se ha producido un aumento progresivo del tamaño corporal del pollo y consiguientemente de su pechuga . La capacidad de incremento diario de peso está originada en un 50% por la herencia genética, y en otro 50% por la calidad del ambiente en el que se desarrolle el animal. Por lo tanto, no es necesario utilizar hormonas ni antibióticos para conseguir estos efectos (además, están prohibidos y regulados por su correspondiente normativa). Además, este tipo de "complementos" tienen un coste muy elevado, por lo que su utilización en un producto con tan poco margen comercial como el pollo queda totalmente descartada también por razones de rentabilidad.
Pero mirá como está esa pechuga papá

Podemos certificar que todo el pollo que procede de nuestras plantas cumple con la normativa exigida y además cuenta con certificados internacionales de calidad como IFS, BRC e ISO. Le invitamos a disfrutar de la tranquilidad que proporciona comer un pollo garantizado por la marca UVESA.
NIVEL 5

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