El caso en Perú que se puede estar dando en otros países de America Latina
Muchas veces he oido a personas que dicen "voy a votar por X candidato porque quiero votar a ganador", o "no lo voto porque esta último en las encuestas", etc.
Supuestamente lo ideal en lo que se refiere a elecciones presidenciales, es que las personas voten por conciencia, pero se ve que la conciencia se deja avasallar por la propaganda, encuestas y las opiniones de "los que saben y aparecen en la TV", aunque ellos no sepan nada realmente.
Las críticas a los políticos corruptos son como el pan de cada día. La gente es la primera en quejarse, como queriendo desahogar desde su interior, un grito lastimero. Las personas, el saberse impotentes ante una realidad que no pueden controlar, no tienen mejor idea que mostrar su descontento ante sus semejantes.
Pero aqui ocurre el fenómeno: la gente clama por un cambio pero termina votando por los conocidos de siempre, terminan votando por aquellas personas que aparecieron mas veces en los medios, que lo único que demuestra es que tienen mas dinero para aparecer en ellos.
¿Aparecer en los medios es sinónimo de honradez, capacidad o vocación de trabajo?
La respuesta en NO, pero la arrolladora propaganda hace dudar hasta al mas inteligente, y muy pocos son los privilegiados que pueden resistir tal embate.
¿Cuantos buenos candidatos, honestos y con verdadera vocación de servicio, han sido ignorados por la propaganda? me atrevería a decir que cientos, por no decir miles.
El caso que me llevó a escribir este artículo es el de Verónika Mendoza, una psicóloga que actualmente trabaja en el congreso del Perú y que tiene muy buenas ideas, un aceptable plan de gobierno y ningún pasado de corrupción, como si los tienen los otros candidatos que se presentan. Entre varios ejemplos tenemos la postulación de la hija de un presidente que esta en la carcel por delitos de lesa humanidad.
Otro de los candidatos ya fué presidente en dos ocasiones y el nivel de corrupción que tuvo su gobierno parece no importarle a los ciudadanos que tanto se quejan de esa misma corrupción.
¿Cuando las personas podrán ver las cosas en claro?, ¿Cuantas oportunidades a nuevos políticos se ven desperdiciadas? ¿hasta cuantas generaciones el monstruoso aparato propagandistico de los que mas tienen, seguirá teniendo efecto en el voto del ciudadano común?, ¿Cuantas "Veronikas Mendozas" serán opacadas por el engaño de encuestas monopólicas y embusteras?.
Una vez alguien dijo: "Desconfías del vecino de al lado que trabaja en la televisión, pero cuando ese mismo vecino publica una encuesta por la TV, le crees como si fuera la palabra del espíritu santo."
Que extraña es la gente de la ciudad. Los sociólogos, antropólogos e ingenieros sociales del futuro, tendrán mucho que explicar a las generaciones venideras.