¿Alguna vez has sentido que tu teléfono vibra pero en realidad no lo hace? Esta es la razón
Se conoce como el síndrome de la vibración fantasma y es más común de lo que piensas.
Todo el tiempo me pasa, mientras voy andando por la calle o al estar sentado haciendo cualquier cosa siento una ligera vibración justo en la pierna donde cargo mi celular. Lo saco para ver quien me ha llamado o enviado mensaje y veo que no era nada. Seguro que a ti también te ha pasado.
Pero ¿a que se debe esa extraña sensación?
Este hecho se conoce como el síndrome de la vibración fantasma y a diferencia de otros fenómenos generados por el teléfono como la nomofobia o el phubbing, se trata de algo totalmente normal que le ocurre hasta un 80% de la gente, de acuerdo al investigador de la Universidad Sheffield, Tom Stafford, explicándolo a la BBC.
Resulta que la vibración es una reacción natural. Nuestro cerebro está tan preocupado por nuestra vida social que prefiere darte un aviso falso a que llegue a existir la posibilidad de que pierdas una llamada importante. (Importante=Planes de viernes por la noche).
Lo bueno es que nuestro cerebro no está solo. Bajo la misma lógica operan los sistemas, como las alarmas de seguridad o detectores de humo, especialmente sensibles, pues se considera preferible un falso aviso al coste que supondría un robo o un incendio sin detectar.
Esta reacción se encuentra más analizada en la Teoría de la Detección de Señales (TDS), la cual estudia cómo se produce la recepción correcta de estímulos. Esta explica que ante 1 posible estímulo existen 4 posibilidades:
que se produzca y el cerebro decida que sí que lo hubo
que no haya ningún estímulo y el cerebro acierte que no lo hay
que el cerebro se equivoque e identifique que hay un estímulo cuando no se ha producido y
que el cerebro se equivoque y no identifique ningún estímulo cuando sí lo hubo.
El grado de acierto dependerá del contexto en el que nos encontremos y del grado de sensibilidad al estímulo. En el caso del móvil, lo fuerte que sea la vibración o el sonido o el lugar donde lo llevemos.
Influirá también la predisposición a pensar que el estímulo se producirá, que será alta si esperamos una llamada o un mensaje