Lo que puede salir mal en las ciudades, según las leyes de Murphy
Con sentido del humor y mucho realismo, Miguel Jurado, redactor urbano del diario El Clarín (Argentina), aplicó las 20 leyes de Murphy a las ciudades.
“Si algo puede fallar, fallará”. Esta es una selección textual de nueve de esas fatalidades urbanas:
1) Los planes urbanos que se ponen en práctica siempre son considerados los peores. Corolario de Antístenes: un plan es considerado bueno siempre y cuando no se haya aplicado nunca. Corolario de Catflower: si un plan urbano se ejecuta a medias, la mejor parte es la que nunca se realizó.
2) Mientras mayor sea la calidad del edificio que se demuele, peor será la calidad del que lo reemplazará. (Comentario de Jorge Rial Esteit: Todo edificio nuevo ofrecerá como propias las cualidades del edificio que destruyó).
3) Todo político que quiere gobernar una ciudad sabe cómo manejar la basura. Todo político que gobierna una ciudad no sabe cómo manejar la basura. Todo político que deja de gobernar una ciudad fue el que mejor la manejó.
4) Para concretar una obra pública, los vínculos políticos del emprendedor son más importantes que las cualidades técnicas del proyecto.
5) Toda obra pública consumirá más tiempo y dinero que el que se presupuestó inicialmente.
6) El tránsito es como el aire, se expande. Mientras más espacio se da a los autos, más espacio necesita.
7) Una semana después de que se asfaltó una calle será necesario romperla para arreglar algo. Corolario de Catflower: la repavimentación del bache tardará más que la pavimentación de toda la cuadra. (Comentario de Antístenes: donde bache hubo, bache vuelve).
8) Mientras más pequeños sean los departamentos que construye un inversor, más posibilidades existen de que viva en una gran casa con jardín y pileta.