Ronald Jackson encontró un mensaje de texto zarpado en el teléfono de su hija de 12 años, en castigo le saco el celular. Sin embargo, la madre de la lincesa, Michelle, no estuvo de acuerdo con esa decisión y la hdp llamó a la policía.
Michelle ahora está casada con un oficial de la policía de Grand Prairie, en Texas. Sin embargo, en aquel momento, no lo pensó dos veces antes de acusar al padre de su hija. Ese día, cuando la policía se presentó en la puerta de Ronald y le pidió que le devolviera a su hija el iPhone 4, este se negó. “No quería que la policía se inmiscuyera en mis decisiones como padre”,
Sin embargo, Michelle continuó insistiendo en que el teléfono era suyo y tres meses después de que Ronald se negara a devolverlo, recibió por correo una citación de la policía en la que se le acusaba por el robo del teléfono. En enero se le ofreció llegar a un acuerdo con la fiscalía a cambio de devolver el teléfono. Ronald no lo aceptó, contrató a un abogado y solicitó ir a juicio.
El caso fue transferido al condado de Dallas y, a espaldas de Jackson, se emitió una orden de arresto contra él. En abril de 2015, la policía se presentó en su puerta a las dos de la madrugada y Jackson fue esposado y llevado a la cárcel.
“Para mí no tenía ningún sentido que ellos se presentaran así y me arrestaran por algo tan insignificante”, comentó Ronald. “No podía creer que llegarían a tanto por un teléfono móvil. No era justo”. Ronald pagó una fianza de 1.500 dólares y fue puesto en libertad, después de haber pasado una noche en la cárcel.
Michelle ahora está casada con un oficial de la policía de Grand Prairie, en Texas. Sin embargo, en aquel momento, no lo pensó dos veces antes de acusar al padre de su hija. Ese día, cuando la policía se presentó en la puerta de Ronald y le pidió que le devolviera a su hija el iPhone 4, este se negó. “No quería que la policía se inmiscuyera en mis decisiones como padre”,
Sin embargo, Michelle continuó insistiendo en que el teléfono era suyo y tres meses después de que Ronald se negara a devolverlo, recibió por correo una citación de la policía en la que se le acusaba por el robo del teléfono. En enero se le ofreció llegar a un acuerdo con la fiscalía a cambio de devolver el teléfono. Ronald no lo aceptó, contrató a un abogado y solicitó ir a juicio.
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“Para mí no tenía ningún sentido que ellos se presentaran así y me arrestaran por algo tan insignificante”, comentó Ronald. “No podía creer que llegarían a tanto por un teléfono móvil. No era justo”. Ronald pagó una fianza de 1.500 dólares y fue puesto en libertad, después de haber pasado una noche en la cárcel.

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