Trastorno de personalidad antisocial
El trastorno de personalidad antisocial es una afección mental por la cual una persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros. A menudo este comportamiento es delictivo.
Causas
La causa del trastorno de personalidad antisocial se desconoce, pero se cree que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil, contribuyen a su desarrollo. Las personas con padres antisociales o alcohólicos están en mayor riesgo. Los hombres resultan de lejos muchísimo más afectados que las mujeres. Esta afección es común en las personas que están en prisión.
El hecho de prender fuegos y la crueldad con los animales durante la infancia se ven con frecuencia en el desarrollo de la personalidad antisocial.
Algunos médicos creen que la personalidad psicopática (psicopatía) es el mismo trastorno. Otros creen que la personalidad psicopática es un trastorno similar pero más grave.
Síntomas
Una persona con trastorno de personalidad antisocial puede:
Tendencia a conducta violenta de forma duradera y persistente.
•Impulsividad sin control.
•Frialdad de ánimo.
•Desconsideración alarmante ante los derechos de los demás.
•Problemas para adquirir aprendizajes normativos.
•Deseo de satisfacciones inmediatas.
•Marcado narcisismo.
•Perfil manipulador y negativo.
¿Cómo se diagnostica una personalidad antisocial?
Existen cuatro criterios aceptados por especialistas en salud mental para determinar si un paciente es psicópata:
A. Manifiesta desprecio y violación de los derechos de los demás desde los quince años, como lo indican tres (o más) de los siguientes puntos:
•Fracasa al adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el incurrir repetidamente en actos que son motivo de atención.
•Deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
•Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro.
•Irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.
•Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás.
•Irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o hacerse cargo de obligaciones económicas.
•Falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación de haber dañado, maltratado o robado a otros.