EL DINERO CONTROLADO POR LOS BANCOS, EL CIRCULO VICIOSO DE LOS RESCATES FINANCIEROS Y LA PERPETUIDAD DEL PODER DE QUIENES TIENEN EL CONTROL DE LAS FINANZAS DEL MUNDO: LOS BANCOS CENTRALES Y SUS OPERADORES: LOS BANKSTERS
Escrito por: Randy Alonso Falcón de CubaDebate
Banqueros bandidos (bankster), así llamó Ferdinand Pecora, el jefe de la comisión congresional que investigó la gran crisis de la década del 30, a los usureros que se aprovecharon de aquella debacle Así nombran ahora algunos críticos a los dueños de los imperios financieros norteamericanos, que han campeado como mafias en la economía de ese país. Responsables parciales del desastre que ha conmovido a las finanzas y la economía internacionales en los últimos tres años (la crisis es en última instancia sistémica y no depende sólo de banqueros irresponsables), los titanes de la industria financiera hicieron gala durante mucho tiempo de la desfachatez empresarial, la codicia desmedida, la inmoralidad sin límites.
La sociedad los ha condenado, pero el Gobierno los premió. Enormes cantidades de dinero fluyeron de las arcas estatales para rescatar a las entidades financieras que son símbolos del sistema. Investigaciones del Real Economy Project del Center for Media and Democracy calculan que el monto del salvavidas bancario, sumando lo entregado en el paquete de rescate, los préstamos de la Reserva Federal y otros aportes indirectos, ascendió a 4.6 millones de millones de dólares, lo que equivale a un tercio del PIB de Estados Unidos y a un 130% del presupuesto federal del 2009. El imperialismo financiero chupó los recursos provenientes de los impuestos que paga el común de los norteamericanos.
Excepto Bernie Madoff, ninguno de los culpables del desastre financiero ha ido a la cárcel, a pesar de que sus desmanes le costaron a los ciudadanos norteamericanos 14 billones de dólares por la pérdida de ahorros, viviendas, pensiones y otras propiedades. Por el contrario, muchos se han retirado con compensaciones doradas y otros han vuelto a las andanzas de antaño amparados en las ganancias de los últimos meses.
Los 19 bancos más grandes del mundo ganaron en el 2009 unos 70 mil millones de euros. El año anterior habían perdido 36 500 millones. El dinero que dadivosamente le concedieron Bush, Paulson, Obama, Geithner y el Congreso, les sirvió para resarcir la pérdida y convertirla en abundante ganancia.
En el penúltimo trimestre del 2009, el sector financiero se llevó el 34% del total de las ganancias privadas de Estados Unidos, un porcentaje mucho mayor incluso que durante el auge de la burbuja inmobiliaria.
El festín monetario sirvió para repartir prebendas entre los bancarios. The Wall Street Journal ha calculado que los bancos norteamericanos pagaron primas a sus ejecutivos por 145 900 millones de dólares el pasado año.
El JP Morgan Chase premió a su Consejero Delegado, James Dimon, cuyo sueldo base es de un millón de dólares, con primas por un monto de 16,1 millones de dólares repartidos en títulos y acciones.
El emporio financiero Goldman Sachs entregó a sus empleados en el 2009 sobresueldos por 13 mil millones de dólares, casi el triple que los que les pagó en el 2008. Goldman recibió directamente 10 mil millones de dólares del Plan de Rescate bancario y otros 12 900 millones indirectamente a través de los pagos por deudas que le hiciera la fallida gigante del seguro AIG, quien saldó el débito con parte de las enormes sumas que recibió como ayuda del gobierno para evitar su bancarrota.
Las primas o bonos vinculados a la ganancia han sido identificados como una de los factores que animaron a los banqueros a asumir los riesgos que llevaron al colapso financiero y económico.
Mientras los bankster festejan con wiskhy o champán por sus enormes ganancias y beneficios erigidos sobre el desastre que ellos mismos impulsaron, otros están con el agua al cuello en el maremágnum de la crisis.
El Director Ejecutivo de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra ha pronosticado que las pérdidas de la producción económica global debido a la crisis oscilarán entre los 60 y los 200 millones de millones de dólares, casi 100 veces el monto del PIB de una gran economía como Brasil.
Morgan Stanley, Goldman Sachs, Wells Fargo, Citigroup, JP Morgan Chase y Bank of America controlan el 6% del PIB de Estados Unidos; pero su poder real va más allá de ese pedazo del pastel económico: numerosos ejecutivos de tales emporios financieros han hecho temporadas en el timón económico de los gobiernos norteamericanos. Como botón de muestra los casos de Robert Rubin, Secretario del Tesoro en el gobierno de Clinton, impulsor de la desregulación del sector financiero que condujo a la debacle actual, y Henry Paulson, el Secretario del Tesoro de Bush y creador del multimillonario plan de rescate bancario, ambos salidos de las filas de Goldman Sachs. Rubin, tras su paso por el gobierno, se alistó en la nómina del Citigroup, donde en una década atesoró en su cuenta personal más de 100 millones de dólares.
Escrito por: Randy Alonso Falcón de CubaDebate
Banqueros bandidos (bankster), así llamó Ferdinand Pecora, el jefe de la comisión congresional que investigó la gran crisis de la década del 30, a los usureros que se aprovecharon de aquella debacle Así nombran ahora algunos críticos a los dueños de los imperios financieros norteamericanos, que han campeado como mafias en la economía de ese país. Responsables parciales del desastre que ha conmovido a las finanzas y la economía internacionales en los últimos tres años (la crisis es en última instancia sistémica y no depende sólo de banqueros irresponsables), los titanes de la industria financiera hicieron gala durante mucho tiempo de la desfachatez empresarial, la codicia desmedida, la inmoralidad sin límites.
La sociedad los ha condenado, pero el Gobierno los premió. Enormes cantidades de dinero fluyeron de las arcas estatales para rescatar a las entidades financieras que son símbolos del sistema. Investigaciones del Real Economy Project del Center for Media and Democracy calculan que el monto del salvavidas bancario, sumando lo entregado en el paquete de rescate, los préstamos de la Reserva Federal y otros aportes indirectos, ascendió a 4.6 millones de millones de dólares, lo que equivale a un tercio del PIB de Estados Unidos y a un 130% del presupuesto federal del 2009. El imperialismo financiero chupó los recursos provenientes de los impuestos que paga el común de los norteamericanos.
Excepto Bernie Madoff, ninguno de los culpables del desastre financiero ha ido a la cárcel, a pesar de que sus desmanes le costaron a los ciudadanos norteamericanos 14 billones de dólares por la pérdida de ahorros, viviendas, pensiones y otras propiedades. Por el contrario, muchos se han retirado con compensaciones doradas y otros han vuelto a las andanzas de antaño amparados en las ganancias de los últimos meses.
Los 19 bancos más grandes del mundo ganaron en el 2009 unos 70 mil millones de euros. El año anterior habían perdido 36 500 millones. El dinero que dadivosamente le concedieron Bush, Paulson, Obama, Geithner y el Congreso, les sirvió para resarcir la pérdida y convertirla en abundante ganancia.
En el penúltimo trimestre del 2009, el sector financiero se llevó el 34% del total de las ganancias privadas de Estados Unidos, un porcentaje mucho mayor incluso que durante el auge de la burbuja inmobiliaria.
El festín monetario sirvió para repartir prebendas entre los bancarios. The Wall Street Journal ha calculado que los bancos norteamericanos pagaron primas a sus ejecutivos por 145 900 millones de dólares el pasado año.
El JP Morgan Chase premió a su Consejero Delegado, James Dimon, cuyo sueldo base es de un millón de dólares, con primas por un monto de 16,1 millones de dólares repartidos en títulos y acciones.
El emporio financiero Goldman Sachs entregó a sus empleados en el 2009 sobresueldos por 13 mil millones de dólares, casi el triple que los que les pagó en el 2008. Goldman recibió directamente 10 mil millones de dólares del Plan de Rescate bancario y otros 12 900 millones indirectamente a través de los pagos por deudas que le hiciera la fallida gigante del seguro AIG, quien saldó el débito con parte de las enormes sumas que recibió como ayuda del gobierno para evitar su bancarrota.
Las primas o bonos vinculados a la ganancia han sido identificados como una de los factores que animaron a los banqueros a asumir los riesgos que llevaron al colapso financiero y económico.
Mientras los bankster festejan con wiskhy o champán por sus enormes ganancias y beneficios erigidos sobre el desastre que ellos mismos impulsaron, otros están con el agua al cuello en el maremágnum de la crisis.
El Director Ejecutivo de Estabilidad Financiera del Banco de Inglaterra ha pronosticado que las pérdidas de la producción económica global debido a la crisis oscilarán entre los 60 y los 200 millones de millones de dólares, casi 100 veces el monto del PIB de una gran economía como Brasil.
Morgan Stanley, Goldman Sachs, Wells Fargo, Citigroup, JP Morgan Chase y Bank of America controlan el 6% del PIB de Estados Unidos; pero su poder real va más allá de ese pedazo del pastel económico: numerosos ejecutivos de tales emporios financieros han hecho temporadas en el timón económico de los gobiernos norteamericanos. Como botón de muestra los casos de Robert Rubin, Secretario del Tesoro en el gobierno de Clinton, impulsor de la desregulación del sector financiero que condujo a la debacle actual, y Henry Paulson, el Secretario del Tesoro de Bush y creador del multimillonario plan de rescate bancario, ambos salidos de las filas de Goldman Sachs. Rubin, tras su paso por el gobierno, se alistó en la nómina del Citigroup, donde en una década atesoró en su cuenta personal más de 100 millones de dólares.