Carta a su esposa de un soldado británico en la Primera Guerra Mundial
Cariño mio
Ahora, si no hay problemas, vas a saber todo sobrelo que pasa aquí. Sé que te llevarás una gran sorpresa cuando te llegue estacarta (espero que te llegue sin contratiempos). ¡Si alguna autoridad la ve...!Claro, tú has supuesto bien dónde tendría mi primera experiencia en la línea.Sí, fue en el saliente de Yprès... Oh!, el de aquella noche fue un encantador"bautizo de fuego". Teníamos que excavar y temprano en la mañanacomenzó el ametrallamiento. Oh Señor, si alguna vez alguien tuvo miedo, absolutamente aterrorizado,a la muerte, ese alguien era el muchacho que yo soy. Uno de mi sección se asustó al ver unagranada caer a dos metros de nuestra trinchera justo cuando alguien coninstinto de líder iba hacia una cima; yo, sin embargo, me quedé quieto como unaroca: éramos doce hombres cuando entramos en combate; salí con tres... Oh! Eso fuehorrible.
Supongo que te gustará saber como está aquí el ánimode los hombres. Bien, la verdad es que (y como te dije antes, me fusilarán sialguien de importancia coge esta misiva) todo el mundo está totalmente harto ya nadie le queda ya nada de lo que se conoce como patriotismo. A nadie leimporta un rábano si Alemania tendrá Alsacia, o si la tendrá Bélgica o Francia.Lo único que cada uno quiere es acabar con esto e irse a casa. Ésta eshonestamente la verdad, y cualquiera que haya estado aquí en los últimos meseste dirá lo mismo. De hecho, y esto no es una exageración, la mayoresperanza de la gran mayoría de los hombres es que los disturbios y lasprotestas en casa obliguen al gobierno a acabar con esto como sea. Ahora yasabes el real estado de la situación.
Yo también puedo añadir que he perdido prácticamentetodo el patriotismo que me quedaba, sólo me queda pensar en los que estáisallí, en todos a los que amo y que confiáis en mí para que haga el esfuerzo quesea necesario para vuestra seguridad y vuestra libertad. Esto es lo único queme mantiene y me da fuerzas para soportarlo todo. En cuanto a la religión, queDios me perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos quecada hora inundan la mente de los hombres.
Dios te bendiga, cariño, y a todos los que amo y meaman, porque sin su amor y confianza, desfallecería y fracasaría. Pero no tepreocupes corazón mío porque seguiré hasta el final, así este sea amargo odulce, con el amor siempre como mi primer pensamiento y cuidado, mi guíainspiradora y mi aliciente.
Au revoir mi amor, y que Dios te mantenga segura hasta queamaine la tormenta, con el amor más profundo de todo mi corazón. Tu amor,
Cariño mio
Ahora, si no hay problemas, vas a saber todo sobrelo que pasa aquí. Sé que te llevarás una gran sorpresa cuando te llegue estacarta (espero que te llegue sin contratiempos). ¡Si alguna autoridad la ve...!Claro, tú has supuesto bien dónde tendría mi primera experiencia en la línea.Sí, fue en el saliente de Yprès... Oh!, el de aquella noche fue un encantador"bautizo de fuego". Teníamos que excavar y temprano en la mañanacomenzó el ametrallamiento. Oh Señor, si alguna vez alguien tuvo miedo, absolutamente aterrorizado,a la muerte, ese alguien era el muchacho que yo soy. Uno de mi sección se asustó al ver unagranada caer a dos metros de nuestra trinchera justo cuando alguien coninstinto de líder iba hacia una cima; yo, sin embargo, me quedé quieto como unaroca: éramos doce hombres cuando entramos en combate; salí con tres... Oh! Eso fuehorrible.
Supongo que te gustará saber como está aquí el ánimode los hombres. Bien, la verdad es que (y como te dije antes, me fusilarán sialguien de importancia coge esta misiva) todo el mundo está totalmente harto ya nadie le queda ya nada de lo que se conoce como patriotismo. A nadie leimporta un rábano si Alemania tendrá Alsacia, o si la tendrá Bélgica o Francia.Lo único que cada uno quiere es acabar con esto e irse a casa. Ésta eshonestamente la verdad, y cualquiera que haya estado aquí en los últimos meseste dirá lo mismo. De hecho, y esto no es una exageración, la mayoresperanza de la gran mayoría de los hombres es que los disturbios y lasprotestas en casa obliguen al gobierno a acabar con esto como sea. Ahora yasabes el real estado de la situación.
Yo también puedo añadir que he perdido prácticamentetodo el patriotismo que me quedaba, sólo me queda pensar en los que estáisallí, en todos a los que amo y que confiáis en mí para que haga el esfuerzo quesea necesario para vuestra seguridad y vuestra libertad. Esto es lo único queme mantiene y me da fuerzas para soportarlo todo. En cuanto a la religión, queDios me perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos quecada hora inundan la mente de los hombres.
Dios te bendiga, cariño, y a todos los que amo y meaman, porque sin su amor y confianza, desfallecería y fracasaría. Pero no tepreocupes corazón mío porque seguiré hasta el final, así este sea amargo odulce, con el amor siempre como mi primer pensamiento y cuidado, mi guíainspiradora y mi aliciente.
Au revoir mi amor, y que Dios te mantenga segura hasta queamaine la tormenta, con el amor más profundo de todo mi corazón. Tu amor,
Laurie