La navegación web se ha convertido en un proceso mucho más complejo de lo que la gente cree. Piensa en ello: cuando usas el ordenador la mayor parte de lo que haces sucede dentro del navegador, desde abrir pestañas a ver vídeos, o usar aplicaciones web y extensiones que se integran con el resto del equipo. Eso son muchas tareas.
Chrome separa cada pestaña, plugin o extensión en un proceso separado de manera que, si uno de ellos falla gravemente (como Flash) no se venga abajo toda la pestaña, o peor, todo el navegador web. Eso se traduce en un mayor consumo de memoria RAM porque, para empezar, tiene que duplicar los mismos procesos para diferentes pestañas. Eso sí, también hace todo mucho más conveniente.
Pero hay más cosas sucediendo entre bastidores. La función de renderizado previo de Google, por ejemplo, puede consumir más memoria, pero también hace que las páginas carguen más rápido. Ciertas extensiones y sitios web también chupan mucha RAM y encima no limpian lo que hacen después, haciendo que este consumo de memoria se acumule con el tiempo.
Y, por supuesto, cuantas más pestañas abramos, y más extensiones y plugins instalemos, más memoria utilizará Chrome.


