
El Mar de Aral en Asia Central es protagonista de una increíble historia: durante miles de años fue uno de los principales y más importantes lagos del planeta, y en solo 50 años se convirtió en un desierto gracias a las irresponsables decisiones de las autoridades.

Ingredientes:
Un mega-lago navegable primordial para la economía de una región.
Muchas, muchísimas plantas de algodón.
Gobiernos ineficientes y corruptos.
Mucha estupidez humana.
Políticos que valoran la vida humana y el ecosistema menos que la concha de la lora.
50 años para cocinar esta estupidez.
Preparación:
Ponga todos los ingredientes en una cacerola, revuelva con fuerza, agregue millones de rublos producto del algodón, sazone con mucha insenbilidad, ponga 2 millones de toneladas de idiotez y deje reposar por 50 años. Obtendrá un lindo y árido desierto donde los camellos y las cabritas puedan pasear.
El Mar de Aral, que en realidad es un lago, se encuentra en el territorio de dos países, Kazajistán y Uzbekistán, y durante miles de años tuvo como afluentes dos grandes ríos, el Amu Daria y el Sir Daria, que mantenían su balance de agua, recuerda The National Geografic. Pero significativos cambios tuvieron lugar en los años 20 del siglo pasado, cuando el Gobierno soviético decidió desarrollar plantaciones de algodón en las repúblicas de Asia Central.
El clima árido no favorecía el cultivo de la planta y por lo tanto se decidió realizar uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la historia: excavar miles de kilómetros de canales de riego por los cuales las aguas del Amu Daria y el Sir Daria se dirigirían al desierto. En los años 60, los ingenieros decidieron construir aún más canales, lo que predestinó de manera definitiva la sequía del Mar de Aral.

Los habitantes de la zona uzbeka han perdido su fuente principal de ingreso relacionada con la pesca y ahora es una de las regiones más pobres del país. La mayoría de los expertos lamentan que el lago es casi imposible de restaurar, teniendo en cuenta además las disputas entre los países de Asia Central.

Tras la desaparición de la Unión Soviética, el uso de las aguas del Amu Daria y el Sir Daria, que pasan por territorios de varios países, todavía no está regulado. Los países incluso crearon una Comisión Interestatal para resolver dos cuestiones: a quién pertenecen los ríos, y qué responsabilidad tienen los países acerca del uso de sus agua