Tienes 30 años, una vida arreglada y, de repente, escuchas: “Eres hijo de Adolf Hitler”. Digan lo que digan, conviene creerlo, si te lo dice tu propia madre, y, sobre todo, si lo revela en su lecho de muerte. Jean-Marie Loret ha vivido una historia así en sus propias carnes… y fue algo muy difícil para este patriota francés. El protagonista de nuestro artículo nació en 1918. Su madre, Charlotte Lobjoie, francesa, por entonces tenía 20 años y estaba soltera. El padre del niño fue un soldado alemán de apellido desconocido, quien, durante la primera guerra mundial, permanecía en el territorio francés. Jean-Marie heredó el apellido del hombre quien, unos años más tarde, se casó con su madre. Al igual que en el caso de muchos niños nacidos de relaciones franco-germanas, el hombre no ha tenido una infancia de color rosa. En la escuela se burlaban de él, y a principios de los años 30 del siglo XX su madre lo dejó en un orfanato, aunque seguía manteniendo contacto con él. De inmediato, cayó una verdadera bomba: “¡Tu padre es Adolf Hitler!” En 1939 defendía la Línea Maginot, luego se unió a la resistencia. Al enterarse de la revelación hecha por Charlotte, su familia empezó a tomarla por loca, aunque su historia parecía probable. Cuando Adolf conoció a Charlotte Una vez, en la Francia ocupada… Corría el año 1917 -a veces aparece la fecha de 1914, pero lo importante es que fueran los años de la primera guerra mundial-, cuando, durante la henificación Charlotte Lobjoie vio, al otro lado de la calle, un soldado alemán con un borrador en la mano. Curiosa, decidió ver qué estaba dibujando el desconocido, y así empezó esa relación, corta, pero intensa. Los jóvenes no han hablado mucho, porque ninguno de ellos conocía el idioma del otro. Por cierto, tal vez era mejor así, ya que el alemán tendía a dejarse llevar por las emociones y a menudo se ponía a pronunciar monólogos larguísimos. El alemán en cuestión iba a ser Adolf Hitler, y el fruto del amorío entre él y Charlotte, Jean-Marie Loret. Para el último de ellos el mensaje sobre ello fue un shock. Durante tres décadas vivía inconsciente de quién era su padre, y al final resultó que era uno de los mayores criminales en la historia de la humanidad. La posibilidad de ser hijo de Hitler le ha traumatizado. Loret estaba perplejo y agobiado. Se dedicó únicamente al trabajo: no paraba nunca, no pedía excedencia laboral, durante 20 años ni una vez fue al cine. Al final, en 1979, se encontró con un conocido abogado parisino, François Gibault, y exclamó: “Señor, soy hijo de Hitler, dígame qué tengo que hacer”. Aunque era abogado con mucha excelencia, Gibault no se lo esperaba. Loret era un hombre normal, hablaba un francés perfecto, sin rastro de acento extranjero, y ¡admitía ser hijo del Führer del III Reich! El abogado tuvo que asumir el papel de un psicólogo, ya que fue un caso fuera de lo común. Cuadros en el ático Un testimonio de una sola mujer no puede tratarse como una prueba irrefutable de algo, por lo cual hacía falta verificarlo. El mismo Gibault, dicho sea de paso, estaba muy interesado en descubrir la verdad acerca del padre de Loret. Los historiadores empezaron a discutir: Werner Maser, considerado el mejor especialista de Hitler, estaba convencido de la veracidad de las palabras del francés. No, no era un indagador centrado en una publicidad barata y sensacionalista, sino un científico serio y honrado. Por ejemplo, logró probar que los diarios publicados en 1983, escritos -supuestamente- por Hitler, eran falsos. Otras autoridades, tales como Ian Kershaw y Antón Joachimsthaler, rechazaban la relación sobre un hijo encontrado del dictador austriaco. Mientras tanto, cada vez más detalles, abogaban por la veracidad de la historia. Después de la muerte de su madre, Loret ha encontrado en el ático un cuadro firmado por… Adolf Hitler. Además, sus tipos sanguíneos coinciden, al igual que sus firmas. Una verdadera guindilla sobre el pastel puede considerarse un relato de los tiempos de la segunda guerra mundial. En octubre de 1940 un sargento francés, Jean-Marie Loret, como muchos otros, ha sido llamado a un hotel Lutetia en París. Allí fue interrogado por los más altos oficiales alemanes. Le han comprobado el grupo sanguíneo, le han tomado medidas (incluso las del cráneo) y le han hecho un montón de preguntas, de las cuales todas se trataban sobre su padre. Por aquel entonces, el sargento francés por entonces sólo sabía que era un soldado alemán. Mulders siguiendo el misterio Hasta el fin de sus días, Jean-Marie Loret, estaba convencido de que era hijo de Hitler. Llenó las paredes de su casa con las fotografías de su supuesto padre, se dejó crecer el bigote característico, publicó un libro titulado “Ton père s´appelait Hitler” (“Tu padre se llamaba Hitler”). Murió en 1985, siendo padre de nueve hijos. En 2008 un periodista belga, Jean-Paul Mulders, decidió verificar dicha historia. Basándose en los resultados de las pruebas de ADN, declaró que Loret no pudo ser hijo de Adolf Hitler. La cuestión es que su manera de acumular el material genético dejaba mucho que desear: en realidad, el belga sólo probó que los parientes de Führer de los Estados Unidos y sus familiares de Austria estaban realmente cognados entre sí. Quién sabe si el artículo del periodista no había sido escrito de manera tendenciosa, siguiendo una tesis lanzada de antemano. Primero, teniendo en cuenta los derechos económicos del autor de “Mein Kampf” que, en esta situación, se relacionarían con los hijos de Loret. Segundo, la figura del francés le da un aire de normalidad a la vida del degenerado Führer: un soldado joven conoce a una chica francesa, empiezan a salir juntos, tienen un hijo… Los titulares, por lo general, clamaban sobre esa historia: “¡Hitler tuvo un hijo!”… pero todo el mundo se ha olvidado de la tragedia personal de Loret, a quien aquella noticia le ha arruinado la vida. Quizás en el futuro se hagan unas pruebas detalladas que permitan verificar de forma definitiva el testimonio de Charlotte Lobjoie. Si su historia se confirma, el árbol genealógico de los Hitler se enriquecerá por una rama francesa. Y si no, esto va a significar que Jean-Marie Loret durante una mitad de su vida se ha preocupado sin motivo de ser hijo del degenerado canciller del III Reich. ¿TU QUE PIENSAS? GRACIAS POR VISITAR MI POST ESPERO QUE HAYAS PASADO UN MOMENTO AGRADABLE/ENTRETENIDO/INTERESANTE, HASTA PRONTO Te invito a la comunidad de Taringa Creadores, Experiencia Colectiva http://www.taringa.net/comunidades/tcreadoresexpcolectiva/ Este es mi Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100009685094858 Y mi Twitter: https://twitter.com/BerikuRM
La verdad sobre el Hijo de Hitler [Historia Completa]
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